Octavo almohadón

La mujer había bordado con esmero el octavo almohadón del día y cuando lo colocó para vender supo que no era otro cualquiera.

El almohadón en el puesto de venta también supo que era diferente porque no podía quedarse quieto.

Los almohadones, sobre todo los bordados primorosamente, suelen ser hechos para el descanso y la holgazanería, o también para exhibir en forma estática sus dibujos y colores.

Octavo almohadón nació con vida propia y le arruinó la vida a mucha gente. Su propia bordadora apuró su venta a mitad de precio, al verlo saltar de estante.

La joven que lo compró creyó que estaba loca al verlo cambiarse de posición y de lugar; lo abandonó en la basura. Octavo almohadón no se quedó mucho tiempo ahí, se fue con un señor mayor un poco borracho, le sirvió de almohada por un rato hasta que saltó debajo de un gato. El gato huyó despavorido, el señor juró no beber más y el Octavo siguió arruinando vidas, con su tejido intacto y su figura perfecta.

Libre y con vida propia anda Octavo almohadón asombrando o asustando personas y animalitos.

De pesca

En invierno salimos a pescar y el río estaba silencioso. En la seguridad del silencio hicimos las trampas para los peces. El día, frío pero sin crueldad, tenia de su parte un sol tibio.

Tiramos las líneas he hicimos acopio de esa paciencia infinita de los que sí saben pescar y aprovechamos, supongo, para dejar vagar ideas, pensamientos viajeros, silencio con propósito de que la mente se liberara.

A las dos horas, el sol ya se estaba alejando, decidimos volver, apenas dos peces serían la cena frugal pero sin dudas, festejada. Y tiramos los anzuelos por última vez ;mi hermana gritó feliz, traía sin dudas algo grande.

Y tuvimos que tironearle entre las tres, agitadas y maravilladas, ya hacíamos conjeturas cuando vimos el cuerpo sin vida que acercábamos.

Mi hermana soltó todo y corrió hacia el camino como si yéndose pudiera evitar lo ya hecho. Mi madre, ecuánime y curiosa, siguió tirando y me ordenó que llamara al 911.

Fue el principio de la catástrofe. Cómo íbamos a saber que pescaríamos un suicida que había sido mi primer novio…

Caracol enamorado

Por la mar se ha acercado

un caracol encantado

y por mirar desde la cresta

vio a la Pirata en su cuesta,

arrimando un bote con destreza.

En una isla del caribe caracol

la descubrió,

y de pronto, un fueguito le calentó

su frío corazón, como un sol.

Era audaz esa Pirata que andaba por el mar

arremetiendo en las olas,

quemándose con la sal.

La amistad surgió el día que vino un nubarrón,

la Pirata se aferraba a su bote

con valentía y mucho vigor.

Caracol, casi enamorado, sin pensarlo

se tiró al bote, arrebatado,

intentando ayudar a la Pirata

que lo miró y pensó: «este no se me escapa»

Así que intentó seducir a Caracol

pensando en su buen sabor.

Caracol ya enamorado ni recordaba

que podía morir sancochado.

Mientras el bote al barco se acercaba

Pirata no le quitaba la mirada,

Caracol más y más se encandilaba

mientras de su refugio se alejaba.

Subieron al barco abrazados,

Caracol enamorado y la Pirata,

recordando recetas de pescado.

Al fin ya en cubierta,

Pirata quiso mostrarle su cocina,

que tenía olor a sopa de gallina.

-Se te antoja un caldo para entrar en calor?

preguntó la Pirata mirándolo con candor.

-Se me antoja sí señora!

contestó sin mirar la olla,

donde ardía el agua

sobre la fragua.

Mientras entraba con ojos enamorados

al caldo donde sería cocinado,

ella le entonaba una canción de amor!

Nunca nadie murió tan enamorado

como Caracol cocinado

por la Mujer Pirata que nunca

supo de su amor y tampoco

de su sabor,

pues era tan mala cocinera

que aquel baboso le dio mal sabor a sus muelas!

Mujer Pirata (2)

Te acordas la historia de la Pirata?

Sí, la que usaba sólo alpargatas…

Se ha mandado una gran metida de pata!

Se enamoró de una garrapata!

En las olas del mar Egeo

atraída, por matar un pulpo feo,

se encontró navegando sin rumbo,

pues a veces anda dando tumbos.

Pidiendo auxilio desde un salvavidas

vio al amor de su vida.

Se enamoró casi al instante

de la bella garrapata que flotaba,

gritaba desesperada, casi ahogada.

Se enamoró de su valentía de arrojarse

al mar sin saber nadar,

de sus patas y ese andar

tan habilidoso en la tierra y tan torpe

para el mar.

Así nació un amor loco

que a las dos les rompió el coco.

Porque ninguna entendía que era amor

sin sentido y sin ton ni son.

Navegaron como amigas

por toda una larga vida.

Cuando garrapata extrañaba

Pirata un gato subía por estribor,

o un perro por babor,

para entretener a su amor.

Si la Pirata estaba aburrida, Garrapata

la hacía reír con extrañas serenatas:

«Ya ves no hay amores imposibles»

«Ni canciones más horribles»

«Es cuestión de entender que

en el mar, todo puede suceder»

Y el barco casi se hunde

por tanto bicho que sube.

Las dos hacen guisos con agua salada,

después reparten a toda la manada.

Con la sangre asegurada Garrapata

vive y baila muy feliz,

nuestra amiga la Pirata

ya aprendió a cantar un twist

En el medio de la mar,

qué más se puede pedir?

Bipolar

Agotada de tanta hipocresía se metió en una nube de palabras y se escondió todo lo que pudo.

Gastó todos sus créditos comprando libros y tuvo que recurrir a la Biblioteca Pública y guardar dinero para sobrevivir.

Se refugió en novelas de todo tipo y un día se dió cuenta que algunos personajes eran tan pero tan fuertes que al día siguiente, sentía una especie de posesión: representaba, repetía al personaje. Recordaba frases completas y las introducía en sus diálogos cotidianos.

Con el tiempo comenzó a adueñarse de algunos destinos y los contó como propios. Tuvo una vida de novela y ya nada la detuvo. Leía todo el día o la noche y en sus descansos, repetía frases, vivía argumentos.

Comenzaron a medicarla por bipolaridad un día que decidió pegarle una paliza al marido infiel y déspota.

Después también le pegó a su madre, la había abandonado infinitas veces en la niñez.

También quiso cobrar venganza con una monja que la ponía a rezar de rodillas en su infancia de pupila.

( Todas estas cosas eran falsas, dijo su psiquiatra)

Quiso volar sin pasaje ni pasaporte, quiso ser novia a los sesenta, prostituta y madre abnegada. La lista es casi infinita.

Siguieron medicándola, hasta que un día dejó de leer y de imaginar, también dejó de vivir…su última lectura había sido sobre un Club de suicidas…

Desesperación técnica

Estoy al borde de la desesperación técnica. Pero es normal, si soy de una generación que creció a radio y luego, a TV codificada, con pocas horas de retrasmición en blanco y negro. Verdad que ya es extraño que pueda hoy jugar con pantallas varias, de diverasas configuraciones y ritmos? Y es inevitable la pregunta: si yo crecí con un lápiz de mina y luego con Parker de cartucho de tinta, terminé apenas con los casetes grabando clases largas, y logré este pantallazo, que hoy es de una forma y mañana de la otra, qué harán mis nietos en cincuenta años?
Evidente que no leerán las mismas cosas, que no podrán con estas agujas,con estos hilos de palabras que yo desgasto este sitio pero, qué harán realmente?
Esa incógnita me la llevaré a la tumba. Pero saben qué…? hoy estoy desesperada en forma técnica y los únicos que pueden ayudarme, son mis nietos…y eso
también es maravilloso.
Cuando tenía la edad de mis nietos apenas podía ayudar a mi abuela con un mandado a la panadería o acompañarla al dentista. Mi abuela tenía una pierna más corta que otra, había tenido un accidente automovilístico, más bien camionístico, habían chocado yendo a su chacra. A mí, llevarla al dentista me daba vergüenza porque la abuela era coja. Me pregunto hoy, de qué les dará vergüenza a mis nietos?. Seguramente cuando emprendo tarea con estos cambios de pantallas y tengo que recurrir a ellos porque no las entiendo.
Si no logro entender las pantallas, me quedo escribiendo con la Bic, sigo aferrada al pasado, quiero vivir con esta tecnología de hoy pero escribiendo como ayer, pero a su vez, con la del futuro que ya no me pertenece. Y es todo como una gran duda existencial que me torna desafiante a ratos, y lúgubre a otros, porque más veo más me falta por ver, más mar de dudas crecen y más tengo
que leer, escribir…no tendré tiempo.
De vez en cuando es bueno saber qué no tendremos más tiempo que el que tenemos, y arremeter contra todo y pantallas, llamar a los hijos y los nietos para que ayuden y distraerse pensando, mañana lo lograré yo sola…