Cama gatuna

Si necesitas acostarte porque se te antoja, porque tenés tiempo de una siesta, no te sentís bien o te dió gripe, no hay mejor mascota que un gato o gata.

Ellos siempre te harán compañía y tendrán más pereza que vos. Si hace frío además, son como calefactores naturales sin gasto de electricidad.

Cómo son muy limpios no dejan olor en la cama. Se mueven poco, no sueñan a los aullidos y se sienten abrumados si te levantas mucho, por tanto una tiene tendencia a molestarlos poco.

Un gato o gata que te conoce bien además, como si todo lo otro fuera poco, se acerca a tu zona enferma y pretende aliviarte amasando con sus patas el lugar. También ronronea suave para hacerte saber que estás acompañando, acompañada.

Y una los mira y entiende: la cama les pertenece y hay que dejarlos tranquilos. Una se queda acostada sin culpa para acompañar a los gatos.

No son extraordinarios?

Gris

Estoy ocupada mirando el día gris niebla, gris calle, gris plomo, de este cielo de otoño que se metió en la ciudad.

Estoy abstraída en tonos de grises, porque no todos son iguales aunque sin dudas van del blanco al negro. Pero hay grises violáceos y grises azulados.

Hoy vivo en gris. Gris pelusa de gato angora. Gris piedra olvidada en camino reseco. Gris ciudad en invierno. Gris de mar bravo en plenitud de nube gris plomizo. Gris garúa triste.

Gris de tantos grises que mi piel adquiere ese tono, se adhiere a mi pelo que está gris casi blanco y mis ojos se ponen de azul grisáceo.

Y puedo irme en este día gris a volar en nubes hechas de jirones de tormenta gris, nadie lo nota, nadie me ve, nadie entiende dónde estoy. Es bueno desaparecer en un color…

Torrente

El río enloqueció de nuevo, se trepa, se expande, se adueña del paisaje. Todo el cielo se mete en él, toda la ciudad será devorada por él.

Este viejo torrente otrora cantarín y caudaloso, de cascadas intensas y aguas transparentes, se ha cansado de nosotros y de nuestras plagas, de nuestras basuras y de nuestra indiferencia.

Entonces se ha vuelto amarronado, así lo dejamos, se le fue su arena dorada, se la robamos, se le quitó lo bueno y le vino la malura de un río caudaloso. Cada tanto, cada vez más, nos borra el paisaje, se mete en las calles, destroza todo lo que puede y se queda estancado, sucio y maloliente hasta que se le antoja.

A mí me encanta caminar a su lado, su torrente vital me compone las ansias. Hoy, por primera vez deduje que de seguir viva veinte años más, este río será tal vez un mar de aguas inmundas o quizá, ni siquiera exista.

Pero prefiero seguir caminando con la ilusión que esta tecnología y estas generaciones que las manejan, recompongan el paisaje y mis tataranietos, vuelvan a gozarlo como yo de pequeña.

Me duelen hasta los huesos…

Este tiempo de andar y ver miserias me da dolor de huesos.

Estos días de tanta mendicidad me da dolor de huesos.

Y estas horas de incansable pobreza me da dolor de huesos.

Me duelen los huesos, de verdad, porque caminé muchos senderos y batallé incontables días y sigue pululando el egoísmo.

Me duele la médula de cada uno de mis huesos esta forma de ser transformada en tener… y los que no tienen, no son…

Y este agitarse en un mar de consumo…en un mar de egos y de riquezas fingidas o reales, cuando la verdadera riqueza de vivir, se opaca…

Me duele tanto la falta de solidaridad y la soberbia que mis huesos crujen y se anquilosan, gritan de dolor…

Tal vez un día mis huesos, como yo, se resignen…

Hacer las cosas bien

Hacer las cosas bien hace mal. Porque implica dejarte y dejar a los demás, tranquilos.

Y si todos los demás están tranquilos quiere decir que vos estás sufriendo. Y si vos estás tranquila es que no queda nada para inquietarte.

Nadie puede hacer todo bien. Te vas a tener que dar un gusto: portate mal, hacé algo que no conforme a los demás, date el gusto y hacé eso que no deberías, equivocate.

Lo bueno es aprender en el error. Sabias palabras pero alguna vez hay que equivocarse a propósito o por lo menos, por desobediencia.

Pero moralejas aparte: date el gusto de quedarte o dejarlos disconformes. En este lugar, en este planeta y a esta hora, desobedecer, hacer algo incorrecto, es lo más saludable que podés hacer…

Pobreza

El río va trepando como chocolate espeso. Se acabó el reposo del estío, lluvias, enchorradas y vendrá el frío… y pensaremos en el hogar y la leña, en un buen café y en el reposo invernal.

Mi prima sueña con lucir sus nuevas bufandas y gorros. Yo sueño con quedarme en casa abrigada leyendo, viendo los árboles desnudos y la cerrazón mañanera…

Pero hay gente sin abrigo, hay gente que aún está por las calles y el frío les da hambre y el hambre desespera y la desesperanza los anula..

Estamos en el siglo XXI y aún no hemos logrado que los pobres nos duelan tanto como para solucionar la pobreza.

Aún nos molesta su presencia en las calles. Aún molestan más que dolernos…

Mejor que ya no tengamos frío ni lluvia, mejor que no tengamos invierno, porque en invierno me duele más la pobreza… porque los pobres sufren más en invierno y bajo la lluvia.

Fechas

García Márquez con su lucidez mágica lo explicó bien, hay secuencias y fechas que se repiten a lo largo de la vida. De una generación o de varias.

Nunca sentiste que una fecha te da cosas casi irreales, que ese día el almanaque es tuyo, que la felicidad está rondando de una manera loca ese día calendario?

Y esos sucesos que sentís que de alguna manera se repiten? Que en tu vida eso ya sucedió y vuelve a suceder?

Tal vez hasta un suceso similar se dió en otra generación anterior y justo, se repite en vos.

Tiene lógica y explicación? No, pero… tan soberbios somos que a todo le queremos dar una explicación racional, mística, espiritual…

No expliques nada, si una fecha te ronda para bien o para mal, si un hecho te persigue, no hagas nada. Contempla, vive, respira, observa…

Al final se trata sólo de eso: te sucede porque estás viviendo y ahí está toda la magia. Estamos viviendo…

La hoja

No existe mayor deseo en este día de correteo que encontrar un baño medianamente limpio.

Tomé mate durante toda la mañana y corrí en varias direcciones pero no logré ir a un baño y mi vejiga está explotando.

Entonces entro por un café, buena excusa, y voy al baño. Está muy sucio, debo de usar un frasco de alcohol en gel, desespero y cuando logro liberar mi vejiga… la veo…

Perfecta, pegada al espejo sucio, la hoja escapada del otoño. Escapada de las escobas, de los incendios, de la calle y los pisotones, se vino a refugiar en este baño y en este espejo…

Tal vez yo esté pareciéndome a esta hoja… huyendo de mi propio otoño, refugiándome en lugares insólitos para pasar desapercibida…

No sé si llevarme esta hoja o dejar lo único bello de este lugar en su guarida…