Canasto vida

Canasto vida

Mi madre guardaba su vida en un pequeño canasto de mimbre que contenía su todo.

Ahí dentro estaba la flora y la fauna más exótica y también la más autóctona

Lleno de perfiles masculinos y figuras femeninas

Habían detalles tiernos y otros, inverosímiles.

La cadena de colores y texturas anidaban y se enredaban o deslizaban a su antojo.

Según el pulso de mi madre latía en la aguja la textura de la vida que saldría del canasto.

La vi por tanto tiempo días meses años vivir apegada a ese canasto que siempre supe que ahí estaba ella.

No podía dejarlo ni por una tarde.

Era parte esencial de su equipaje.

Cuando se enfermó y aconsejaron internarla, me olvidé de llevarlo.

Por eso mamá aleteó triste su muerte, no tenía su canasto para esperarla tejerla entenderla.

No pudo enredar como buena araña tejedora,su presencia y ella, se la llevó sin su esencia

El canasto vida durmió por años su ausencia hasta que decidí que era hora de dejar de mirarlo y buscar a mi madre en su interior.

Yo soy mi madre, sin su canasto, usando la computadora para tejer relatos…

Zona de desconsuelo

Es la hora del desconsuelo. Porque desde la calle grita el sol y yo no me animo… porque se va muriendo gente y yo no puedo entender… porque la incertidumbre le gana al vivir..

La incertidumbre, me dice alguien, nos ayudará a vivir más el día a día y no planificar tanto. Eso nos trajo la pandemia: disfrutar el presente…

Te cambio esa enseñanza por un muerto, una muerta, un estado crítico y seis meses de CTI…

Te hago canje de esa enseñanza por los médicos agotados y las enfermeras desesperadas…

Te hago canje de esa enseñanza por una familia que quedó sin trabajo o por dos familias que ahora se alimentan en ollas populares…

Te cambio tu filosofía de vida por un poco de piedad por los y las que de verdad están sufriendo los estragos de esta situación…

En tu zona de confort… cuánto te afecta y te afectó? Seguís trabajando, tal vez menos pero te mantienes, buena casa y auto… tus hijos cuidados adentro y tenes todo para que si algo sucede, se atiendan…

Te cambio “ la enseñanza de la pandemia” por los que ni siquiera llegan al hospital o los que en el hospital no llegan al CTI…

Vos quédate aprendiendo a vivir el presente y agradecer esa enseñanza yo, perdóname, voy a vivir en zona de desconsuelo…

Otra vez: fechas

El 26 de Mayo marca el Ito histórico de la Primera Biblioteca Publica en Uruguay y a parir de ahí, se declara Día Nacional del Libro , día del autor y los derechos de autor.

Siendo yo argentina, tomé contacto con esta significancia histórica cultural y social desde hace muchísimo años, cuando comencé mi carrera en letras y mucho más, cuando comencé a trabajar con escolares.

Cuando comencé a escribir siempre soñé con presentar un libro en esta fecha: y el más sentido de todos, logró ver la luz un 26 de Mayo.

Pero cuando doné un riñón en vida, al papá de mis hijos, después de mucho tramitarlo y de viajar al extranjero para poder hacerlo, la cirugía, totalmente exitosa, fue un 26 de Mayo.

Después la vida me puso a cargo de los fiestas del Día del libro nacional, casi durante treinta largos años. Qué me habrá faltado hacer?

Leímos en transporte urbano, hicimos MUSEOS DEL CUENTO, inauguré dos rincones en diferentes Bibliotecas dedicados a libros y espacios para bebés, hice narraciones en teatros, escuelas, liceos, universidades, radios y tv…hice siembra de libros, títeres, teatro leído, lectura con traducción de lenguaje de señas, recorridos callejeros con lecturas en voz alta, convocatoria a lecturas callejeras, charlas y conferencias sobre animación de lectura y narración oral, presentación de libros de diferentes autores, concursos de cuentos y poesías… creo que algunas cosas más. Mis 26 de Mayo durante 30 años han durado unos cinco días, pues nunca me alcanzó una sola fecha para festejar la lectura y el libro.

Qué privilegio leer y tener Bibliotecas Públicas.

Hoy estoy en otro lugar, fiscalizando el sorteo de puestos de trabajo que se están otorgando en esta pandemia. La pobreza nos azota. Quisiera regalar libros pero hoy no regalaré ninguno. Hoy sólo estaré atenta a que este sorteo se haga en forma transparente y que las personas que tanto necesitan se vean aliviadas por unos meses. No alcanza: son miles y apenas sortean 600… qué triste, y es lo único qué hay. Hace frío, hay hambre, miles de personas mendigan un trabajo. Servirá lo que hago? No pierdo la esperanza de que sí…

Y si en tantos años dedicados a festejar la lectura logré un aporte mínimo, que este otro 26 de Mayo sirva aunque sea un poquito… para aliviar tanto pesar.

Feliz día del libro en Uruguay…

Desapareciendo

Se fueron a los gritos, llorando, llamando a la madre o a alguien más, se fueron de muerte robada, aniquilada, programada más acá que allá…

Dejaron huecos que luego se harían canciones, fotos jóvenes en blanco y negro que seguimos paseando por las avenidas, se fueron ellas y ellos, dejándonos el grito de NUNCA MÁS..

Pero se fueron, los fueron, los expulsaron de la vida, de las cosas, de la rosa en su tallo, del rio que corre, del mar con oleaje, de la planicie verde, los sacaron, los expulsaron a vivir la muerte sin dejar rastros…

Algunos volvieron en pedacitos, pedacitos rebeldes que se mostraron, otros volvieron en hijas, hijos encontrados y los demás? Dónde están ? Cómo fue y dónde los mataron? Dónde vamos a poner sus nombres y una flor? Dónde llorarán sus familias?

Nos han condenado a los demás también, bestias asesinas, nos han hecho gritar PRESENTE, nos han hecho pasear sus fotos, andar las calles, decir consignas, cada año… nos han condenado a seguir pidiendo…

Los mataron de muerte anónima… y sus fotos siguen diciendo pero yo fui, existí, viví… y no sé dónde morí de muerte asesinada… de muerte venganza odio, de muerte ideológica, de muerte por gritar, por manifestar, por contradecir, muerte parida por puro odio y negociación.

Estos desaparecidos muertos llevan años buscando volver, porque no son…y las madres los parieron y tuvieron padre, maestra, abuelos pero ELLOS dicen que no… no están, no se sabe, no se recuerda, se perdió el secreto y ya nadie lo tiene…

Entonces no fueron nunca? Se los llevaron e ingresaron a un plano desconocido… no, se los y las llevaron y cuando se hartaron de torturarlos los mataron de muerte asesina sin culpa.

El 20 salimos de nuevo y si hay pandemia se inventa otra cosa… No vamos a olvidarnos, no vamos a olvidar a ningún joven que es un nombre y una foto en blanco y negro. Existieron, estuvieron, vivieron y nos tienen que contestar: DÓNDE ESTÁN?

No puedo escribir

Hay unas sombras que me asfixian y otras me distraen…

Hay piedras en mi zapato y tengo una espina en la palma de la mano…

Siento interrupciones constantes y me distraigo con facilidad…

Mi celular no deja de sonar y el hambre de tanta gente me mantiene insomne …

No hay fantasía que me inspire, ni realidad narrable porque el dolor está por doquier…

La incertidumbre es una de las sombras que me ataca y me asfixia y el miedo me aqueja… no puedo evitarlo…( hay qué evitarlo?).

El frío a comenzado a formar escarcha sobre el campo y las veredas, mis gatos se acurrucan en mi cama, mis gatos duermen con más dignidad que muchas niñas y niños…

Mi balcón lleno de sol a mediodía me permite ver el trajinar de los que no pueden cuidarse y nadie los cuidará jamás…

No puedo escribir sobre esta pandemia “ plandemia”, “ plandeminio” que se instaló y no respeta nada… no soy escritora de catástrofes… me duele el hambre, el frío y la soledad de los que tienen nada o casi nada… llego a odiar mi zona de confort…

Qué hago si no escribo? Me descargo la ira miedosa diciéndome, mintiéndome, hago una buena labor social y eso alcanza…no hay nada peor que mentirse a una misma.

Nada alcanza por estos lares: somos un país pequeño y con un gobierno neo liberal en alza… en alza los precios, los pobres, las muertes y todo lo que sea público, muriendo, muriendo…

Estoy desolada y sé que pertenezco a una generación que soportó muertes, desaparecidos y dictadura: debería de ser ejemplo. No puedo, por momentos me gana la desolación. No escribo…

Silogismo: los buenos escritores lo hacen mejor en tiempo de desolación, por ende, no soy buena escribiendo…

Hasta la próxima desidia…

La casa del Río (2)

Cuando me enteré que la casa del Río se iba a vender me vino una nostalgia de infancia que me hizo enojar y luego… considerar comprarla.

Si un capítulo de tu vida quedó atrapado por recuerdos en un lugar, vale la pena invertir en ese lugar y atesorarlo para tus propios nietos.

La casa fue de los abuelos y las vacacione y fiestas fueron el mejor lugar de infancia que pudimos tener. Íbamos todos: la tía mayor, el tío del medio y mamá. Con sus parejas, luego con nosotras, las primas que somos cinco y el único primo varón. Y ahí crecimos aprendiendo a nadar y a pescar, a hacer mermeladas y almacenar, a matar las siestas leyendo historietas o jugar de noche con fantasmas inventados. Porqué había que venderla, pregunté, porque nadie quiere hacerse cargo. Fue la respuesta.

Pues yo me hago cargo, dije y del otro lado del teléfono escuché las risas, mira tu dijo la tía, la citadina se haría cargo…

Entiendo las dudas, expliqué con paciencia, mañana voy… nos podemos reunir pasado mañana qué es sábado en la casa?

La propuesta fue largamente discutida pero además, aceptada a regañadientes. Y tuve que coordinar mi ausencia de la oficina muy acelerada y mi jefa quedó de mal humor. No me importó, la casa… valía eso y mucho más.

El encuentro con los parientes fue manso y cordial, yo estaba totalmente absorta en la casa, cada mueble y rincón, cada arbusto o planta del jardín, el reflejo del sol o la luna en el viejo río, me recordaban una escena de mi infancia o adolescencia. Un primer beso con un chico que no recuerdo ni el nombre, el primer cigarrillo fumado a escondidas entre las primas y tosiendo con ganas, una vez que estuve a punto, eso creí, de ahogarme y fue el día que descubrí que podía nadar. En la cocina la voz de barítono del abuelo cantando tangos mientras esterilizaba frascos de mermeladas…aquel fantasmas de sábanas que nos enseñó a hacer la abuela…

La casa se queda conmigo, dije decidida, sin hacer muchas cuentas. La familia al final fue indulgente, muerta mi madre yo heredaba su parte, bajaron mucho el precio y me dieron facilidades para pagar.

A los tres meses me instalé acá. No me ha quedado un peso en la cuenta bancaria. Mi marido ha dicho que estoy loca. Mi familia también. Me visitan con esas miradas inquisitivas como si fueran a verme al loquero. Creo que tienen razón…

Me he mudado y aquí moriré, la casa se irá deteriorando y no podré arreglarla, la salud me irá abandonando y nada podré hacer pero, cada día recuerdo más historias. La casa del Río antes de ser de los abuelos tuvo otras historias, algunas terribles, la abuela en su paciencia infinita guardó algunas. Otras, las estoy reconstruyendo y si tengo suerte, mi primer novela quedará pronta en un año…

Que si después regresaré…, me preguntan. No lo puedo responder, no sé si yo estoy en la casa o la casa ya está en mí…

La casa del Río

La casa del Río, enorme e imponente, alejada de casi todos los caminos posibles, nos recibió esa mañana con un día magnífico y un revuelo de pájaros que, a decir verdad, hallé rarísimo.

Pero era un día que comenzaba y con él la huida y el exilio, los pájaros que iban y venían y parecían exitados, eran nuestro menor problema.

– Vayan a la casa del Río, nos dijeron, se aguantan ahí hasta que los podamos sacar con lancha y de noche.

La casa del Río parecía el lugar menos adecuado para cuatro estudiantes universitarios requeridos por “ conspirar contra el gobierno”. Llevamos lo mínimo indispensable porque nos dejaron bastante lejos y tuvimos que caminar unos 15 kilómetros.

Cuando llegamos a vislumbrar la casa, consultamos varias veces el mapa, nos parecía imposible. Era realmente hermosa y señorial, nosotros apenas esperábamos un rancho de pescadores.

Y allí en los escalones y debajo de la maceta encontramos la llave, entramos sin hacer ruido, como si alguien pudiera oírnos. Nos costó acostumbrar los oídos al eco. La casa estaba casi vacía hasta de muebles, apenas unas camas, un catre viejo y una cocina inmensa que era lo único amueblado y lleno de utensilios. Víveres muy pocos.

Durante un día entero la recorrimos y oscultamos, la olimos, imaginando quienes, cuándo y cómo la habitarían sus dueños que habían muerto años atrás.

Al segundo día la casa nos pareció maravillosa porque el flaco Atilio pescó bagres a granel que comimos hasta hartarnos junto a una especie de pan casero que hicimos con una harina con gorgojos que encontramos en la despensa. La casa del Río nos cobijó y alegró el principio del exilio con sueños y fantasías que nada tenían que ver con la realidad que nos esperaba.

Poco a poco nos acostumbramos, perdimos el miedo, conseguimos víveres a través de un pescador y la casa, ya nos parecía nuestra. Tejimos sueños comunitarios y locuras ideológicas de todo tipo.

Por eso la noche que llegó la lancha no queríamos salir y nos demoramos más de lo debido. Por eso no nos dimos cuenta que la lancha era de prefectura militar y salimos sonriendo, despidiéndonos de la casa del Río, sin notar que jamás volveríamos a verla.

Esa noche los pájaros también volaron en forma alocada pero ni siquiera lo notamos.

Primero de Mayo

Poema de Enrique Amorim( Saltó, Uruguay)

Me desperté pensando en este poema de Enrique Amorim…

Primero de Mayo

El abuelo gringo que vino en un barco

de velas de fuego con mástiles blancos

–brújula embrujada mendrugos y endriagos–.

El abuelo gringo dijo por lo bajo:

Primero de Mayo

Recorrió la América numerando andamios.

Coloreó arrabales y fue, palmo a palmo,

corazones, tierras ganado. Ganando

mujer, casa y huerto para su descanso.

Primero de Mayo

Y encendió la pipa en medio del patio.

Hojas otoñales siguieron sus pasos.

Por la calle sola se alejó cantando,

con un libro viejo cerrando las manos.

Primero de Mayo

¿Los hombres temieron al fuego del canto?

¿Daban miedo entonces las voces en alto?

Hubo atardeceres de sangre y espanto.

Muros de ignominia y enlutado asfalto.

Primero de Mayo

La plaza cercada de sables y cascos.

El rencor roncaba su sordo fracaso.

El grito en el puño y el puño en lo alto.

Un clarín de muerte deshojó el espacio.

Primero de Mayo

Rosas renovadas en ocasos bravos.

Noches de la imprenta sudores lunados.

Rojos fueron siempre la aurora y el parto.

El nieto ya lee el viejo libraco.

Primero de mayo

Se abrieron las calles a punta de canto.

Las heroicas madres los hijos en brazos.

Vendaval de gritos, del grito sangrado.

Gargantas de acero: ¡Libertad hermanos!

Primero de Mayo

Banderas al viento tus fechas flamearon

por calles y plazas y sierras y campos

y montes y surcos y ríos y llanos.

¡Espigas y estrellas colmaron los labios!

Primero de Mayo

Ya nadie podría la fiesta quitarnos

¿Quién puede a los yunques? ¿Quién puede al arado?

¡Que claro es el día, qué día más claro!

Está amaneciendo

¡Primero de Mayo!

Enrique Amorim

Árbol genealógico

Árbol genealógico

Para nacer necesitamos:

2 Padres

4 Abuelos

8 Bisabuelos

16 Tatarabuelos

32 Trastatarabuelos

64 Pentabuelos

128 Hexabuelos

256 Heptabuelos

512 Octabuelos

1024 Eneabuelos

2048 Decabuelos

Solo el total de las últimas 11 generaciones, fueron necesarios 4.094 ANCESTRALES, todo esto en aproximadamente 300 años antes de que naciéramos tú o yo!

Detente un momento y piensa…

¿De dónde salieron?

¿Cuántas luchas han luchado?

¿Por cuánta hambre han pasado?

¿Cuántas guerras han vivido?

¿Cuántas vicisitudes sobrevivieron nuestros antepasados?

Por otro lado, ¡cuánto amor, fuerza, alegrías y estímulos nos legaron!

¡Cuanto de su fuerza para sobrevivir, cada uno de ellos tuvieron y dejaron dentro de nosotros para que hoy estemos vivos!

Solo existimos gracias a todo lo que cada uno de ellos ha pasado.

¡Es nuestro deber honrar a nuestros antepasados!