Canasto vida

Canasto vida

Mi madre guardaba su vida en un pequeño canasto de mimbre que contenía su todo.

Ahí dentro estaba la flora y la fauna más exótica y también la más autóctona

Lleno de perfiles masculinos y figuras femeninas

Habían detalles tiernos y otros, inverosímiles.

La cadena de colores y texturas anidaban y se enredaban o deslizaban a su antojo.

Según el pulso de mi madre latía en la aguja la textura de la vida que saldría del canasto.

La vi por tanto tiempo días meses años vivir apegada a ese canasto que siempre supe que ahí estaba ella.

No podía dejarlo ni por una tarde.

Era parte esencial de su equipaje.

Cuando se enfermó y aconsejaron internarla, me olvidé de llevarlo.

Por eso mamá aleteó triste su muerte, no tenía su canasto para esperarla tejerla entenderla.

No pudo enredar como buena araña tejedora,su presencia y ella, se la llevó sin su esencia

El canasto vida durmió por años su ausencia hasta que decidí que era hora de dejar de mirarlo y buscar a mi madre en su interior.

Yo soy mi madre, sin su canasto, usando la computadora para tejer relatos…

Dolorosas verdades

Dolorosas verdades

Un no rotundo ni siquiera alcanza

Esto huele mal y me da dolor de cabeza

Ni siquiera tengo intenciones de superar el mínimo deseado

Ni siquiera me lo planteo como necesidad

Me agitan los aires preconcebidos

Las nauseabundas mentiras

Los fracasos inevitables de la originalidad

Los paupérrimos esfuerzos de los mediocres

Los posicionamientos de los trepadores

La indignante avaricia de poder

La insignificancia del factor humano

La irrelevancia de la ternura

La incompetencia de los elegidos de siempre

Las promesas nunca cumplidas

Los albergues llenos de intenciones miserables

Las cárceles de la palabra

Los fuegos ocultos en el agua

El agua que no apaga fuegos

La soberbia precoz

La indulgencia disfrazada de perdones

La perseverancia de la maldad

La inconsistencia de la belleza

La frugalidad inherente a los recuerdos

La desmemoria toda

La inconstancia toda

La hipocresía toda

La lástima toda

La vanidad y el ego, y los millones de hambrientos

La estupidez y la mezquindad y los millones sin techo

La prepotencia mundial y los millones de muertos

…y me siguen doliendo mis propios muertos

…y mis partos con hijos que ya me han dado nietos

…y mis noches sin sueños

…y mis meses sin recuerdos

…y mis recuerdos violados.

Me duele tanto a veces la vida que no entiendo como

es esto de mi sobre vivencia.

Como fue que sobreviví a la capucha, a la tortura del cuerpo

A la tortura de la mente …

…y cómo a tu muerte

…y cómo a las otras muertes…

Soy resiliente, ahora se dice así…

¿Soy una sobreviviente?…Dolorosas verdades

Un no rotundo ni siquiera alcanza

Esto huele mal y me da dolor de cabeza

Ni siquiera tengo intenciones de superar el mínimo deseado

Ni siquiera me lo planteo como necesidad

Me agitan los aires preconcebidos

Las nauseabundas mentiras

Los fracasos inevitables de la originalidad

Los paupérrimos esfuerzos de los mediocres

Los posicionamientos de los trepadores

La indignante avaricia de poder

La insignificancia del factor humano

La irrelevancia de la ternura

La incompetencia de los elegidos de siempre

Las promesas nunca cumplidas

Los albergues llenos de intenciones miserables

Las cárceles de la palabra

Los fuegos ocultos en el agua

El agua que no apaga fuegos

La soberbia precoz

La indulgencia disfrazada de perdones

La perseverancia de la maldad

La inconsistencia de la belleza

La frugalidad inherente a los recuerdos

La desmemoria toda

La inconstancia toda

La hipocresía toda

La lástima toda

La vanidad y el ego, y los millones de hambrientos

La estupidez y la mezquindad y los millones sin techo

La prepotencia mundial y los millones de muertos

…y me siguen doliendo mis propios muertos

…y mis partos con hijos que ya me han dado nietos

…y mis noches sin sueños

…y mis meses sin recuerdos

…y mis recuerdos violados.

Me duele tanto a veces la vida que no entiendo como

es esto de mi sobre vivencia.

Como fue que sobreviví a la capucha, a la tortura del cuerpo

A la tortura de la mente …

…y cómo a tu muerte

…y cómo a las otras muertes…

Soy resiliente, ahora se dice así…

¿Soy una sobreviviente?… TEXTO: María Luisa de Francesco

De entrañas vivas

Que yo me devoraba en un fuego que ni tu poca actitud lograba controlar. Que no eras el indicado pero me ganaba ese calor que se mete en la boca con el beso y después te devora las tripas y una jauría te bulle en el sexo. Que era así y que no podía controlarlo.

Que todo ese fuego abrió la rosa, el capullo, la corola y que corrió néctar por mis piernas y que el vientre me empezó a latir y la vida me llenó de nuevo.

Que el deseo y el orgasmo y la locura se anudaron en mi rincón más tibio y que yo lo sabía y no quería pero no pude dejar de querer otro hijo más…

Muchísimos años después supe que eso era instinto de sobrevivencia, instinto para no extinguirse y que yo nunca sería una madre ejemplar, una madre de manual… pero ahí ya tenia las víscera secas y ya no engendraba mi deseo la vida en mí…

Terrible y tardío descubrimiento…

Tiempo…

Tiempo…

Me gustaría tener una jeringa para succionar el tiempo…

El de las ausencias llenas de silencios

El de la indiferencia que produce tantos pobres

El de los agobios existenciales llenos de tabúes y desprecios.

El tiempo del lucro y la avaricia.

El de la inhumanidad y de los prejuicios.

…no es que quiera un tiempo perfecto…

…no quiero algo irreal ni maravilloso …

…me gustaría tener un tiempo sin odios y con eso tal vez, me conformaría…avaricia

El de la inhumanidad y de los prejuicios

…no es que quiera un tiempo perfecto

…no quiero algo irreal ni maravilloso

…me gustaría tener un tiempo sin odios y con eso tal vez, me conformaría….

Mi paga

… Escuela llena de niñas y niños, escuela en la periferia de la ciudad. Llegó con mi valija de libros, títeres y otras maravillosas herramientas que me ayudan a narrar.

Y nos vamos al patio bajo una sombra frondosa y ahí, las historias salen por mi voz hacia los ojos y orejas de niñas y niños que escuchan, atienden, se sonríen y ríen, se sorprenden. Surgen aplausos tibios de manitas más o menos limpias.

Me voy sonriendo y llega mi paga: algunos abrazos espontáneos, besos tímidos y 6 semillas y … una bolita!!!

Le pregunto al niño si de verdad quiere regalármela. Afirma con la cabeza y señala mi valija: ” para tus cuentos “, responde.

Y ahí anda desde ayer la bolita de un niño que quizás no tenga otra y me pagó con ella ese rato en que compartimos cuentos.

Existirá mejor salario?

XV de Historial de las violetas Marosa di Giorgio

Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio, otros, con un breve alarido, un leve trueno. Unos son blancos, otros rosados, ese es gris y parece una paloma, la estatua a una paloma, otros son dorados y morados. Cada uno trae- y eso es terrible- la inicial del muerto de dónde procede. Yo no me atrevo a devorarlos; esa carne es pariente nuestra.

Pero, aparece en la tarde el comprador de hongos y empieza la siega. Mi madre da permiso. Él elige como un águila. El blanco como el azúcar, uno rosado, uno gris.

Mamá no se da cuenta de que vende su raza.

Difuntos…

De esa relación especial o quizás diferente, que cada cultura o religión tienen con sus muertos. De filosas estatuas y códigos negros, misas y rezos o también, velas y crespones…De esa asociación o convocación al llanto o al engrandecimiento del difunto…

De todas esas prácticas celebro la Memoria. Que los muertos vuelven a la vida cada vez que se nos enroscan en una frase, en un brindis, en un sueño o un pensamiento. Traerlos a la vida es, una cuestión de Memoria. Una cuestión saludable y beneficiosa. Ellos vuelven y por un instante, fugaz momento de evocación, estamos todos otra vez en el mismo lado: la vida.

Mis muertos siempre rondan mis sueños y cuando lo hacen, despierto pensativa. No sé de que lado he estado en el filo de la madrugada, ellos de mi lado o yo, del lado de ellos…

El loco

Que como era loco nadie lo escuchaba y todos lo engañaban… que sí que sí que sí que a los locos hay que llevarles la corriente.

Y así vivieron toda una vida: él anunciaba infidelidades y partos con niños muertos e inundaciones insoportables y a todo le decían que sí y nadie recordaba al día siguiente sus angustiados anuncios.

Tampoco le creyeron que se mataría y de no creerle lo dejaron colgado hasta que el olor nauseabundo los obligó a sepultarlo.

Por eso la ciudad se vio obligada a soportar su fantasma perpetuo que alejó todo visitante y toda la gente joven que no quiso compartir con ese espectro el resto de sus vidas.

El loco con su fantasma mataron la aldea. Tampoco se lo creían pero se fueron.