Canasto vida

Canasto vida

Mi madre guardaba su vida en un pequeño canasto de mimbre que contenía su todo.

Ahí dentro estaba la flora y la fauna más exótica y también la más autóctona

Lleno de perfiles masculinos y figuras femeninas

Habían detalles tiernos y otros, inverosímiles.

La cadena de colores y texturas anidaban y se enredaban o deslizaban a su antojo.

Según el pulso de mi madre latía en la aguja la textura de la vida que saldría del canasto.

La vi por tanto tiempo días meses años vivir apegada a ese canasto que siempre supe que ahí estaba ella.

No podía dejarlo ni por una tarde.

Era parte esencial de su equipaje.

Cuando se enfermó y aconsejaron internarla, me olvidé de llevarlo.

Por eso mamá aleteó triste su muerte, no tenía su canasto para esperarla tejerla entenderla.

No pudo enredar como buena araña tejedora,su presencia y ella, se la llevó sin su esencia

El canasto vida durmió por años su ausencia hasta que decidí que era hora de dejar de mirarlo y buscar a mi madre en su interior.

Yo soy mi madre, sin su canasto, usando la computadora para tejer relatos…

Mujer hoja

Desde pequeña demostró que su juego favorito era saltar, pisar o revolcarse en las veredas cubiertas de hojas de otoño. Su madre la llamaba riendo antes de limpiar el suelo lleno de hojas para que pudiera saltar a su antojo.

No les pareció bien ni a padres ni a vecinos que ya en plena adolescencia siguiera haciendo lo mismo. Entonces comenzó a levantarse muy temprano, antes del alba, y recorría las veredas y calles sin barrer, en puntillas o dando pequeños saltos.

Y en cada casa que le tocó vivir hizo lo mismo. Y el barrio terminaba aceptando su figura alegre pisando y saltando en la hojarasca de cada otoño.

Su marido, sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, pasaron a considerar un juego que solo ella entendía. “ La loca del otoño”, la “ pisa hojas “, y otros sobrenombres menos buenos le pusieron. Pero nada derrotó su manía de andar entre las hojas de otoño antes del alba.

Frente a su casa construyeron una mansión de tres pisos. A su dueña le molestó aquella mujer madura que venía a pisar su vereda y desordenar sus hojas. Por eso contrató una empresa que juntaba todas las noches sus hojas y dejaba la vereda impecable.

Pero se marchó de viaje la dueña de la mansión y cuando regresó el cúmulo de hojas tenía más de cinco centímetros. Imaginarse a la loca revolcándose en su vereda la llenó de ira. Así que ella misma amontonó todas las que pudo, incluso las de otras casas y ese mismo atardecer, les prendió fuego.

La loca de las hojas se metió en la pira y sin un sonido, se fue quemando. Para cuando llegaron bomberos y ambulancias el peque fuego era nada, puras cenizas… y unos aretes rojos con forma de hoja del otoño más puro.

C

Mujer lámpara

Todos los días llegaba a su casa y tiraba los zapatos, se quitaba la chaqueta e indolente se tiraba sobre el sofá. Al poco rato estiraba la mano y encendía la lámpara. Poco a poco la luz amarillenta iba dando sombras como un carro da tumbos.

Mucho rato después de abstraerse contemplando su pequeño espacio bajo el efecto de la luz de la lámpara, se movía hacia el baño, la cocina y luego otra vez, se tiraba sobre el sofá y miraba la lámpara… su efecto en ella era mágico.

Y así se le sucedían los días, sin cambios aparentes y con una fuerte inclinación a quedarse cada día un poco más embelesada con la luz de su lámpara. Y no era gran cosa, era una lámpara común y corriente, una pantalla mediana, un pie recto que simulaba bronce. Pero las pupilas de ella cuando la encendía se dilataban y cada objeto, cobraba otra sensación.

Se animaban, cobran vida, la alfombra vieja, el adorno de porcelana, el espejo, los libros y los discos… ah!!!! esos eran los mejores. Cuando encendía la lámpara y miraba fijamente un libro podía recordar su historia, el libro se la contaba. Con los viejos discos igual, era suficiente con mirar uno de ellos y las melodías llenaban sus oídos.

La mujer tenía un sólo momento de felicidad al día, pues era obvio que volvía agotada de la calle, y ese momento era cuando tirada en el sofá encendía la lámpara y alucinaba sin necesidad de nada, sólo de su luz.

Amaba por eso el invierno porque la luz natural se iba antes y tenía más tiempo para su delirio.

Después de unos meses, en ese crudo invierno, ella comenzó a dormirse bajo la luz de la lámpara. Ya no fue más a la habitación, ya no apagó más su luz en toda la noche. En sus sueños veía su vida como una lámpara, parada, erguida y derramando luz cálida sobre objetos, personas…

Cuando dejó de salir de su casa llamó casi enseguida la atención. El teléfono se agotó de sonar y el timbre de la puerta, igual.

Fue como a los diez días que entraron para saber qué sucedía y no encontraron nada y el misterio se planteó como tal. La ropa, los documentos y las pertenencias todas de la mujer estaban en su lugar. Y la tranca puesta del lado de adentro.

La policía comenzó a buscarla de verdad, la familia agotó recursos en su búsqueda y al cabo de dos años, no habían logrado nada.

Fue cuando vaciaron su pequeño apartamento que vieron que la lámpara no se apagaba y su pie de bronce era sin dudas, la forma del cuerpo de una mujer. Una particularidad que dejaron pasar pues no le encontraron explicación.

Ahí la dejaron y ahí se quedó, feliz, esperando alumbrar a los nuevos inquilinos…

Teoría sobre el dinero y la muerte

Creo qué hay un puñado de personas que creen realmente poder comprar la vida y evadir la muerte.

Son unas cien o doscientas familias en el planeta Tierra que acumulan tanto dinero como tiene todo el resto o aún más. Algo así… o más o menos así, no importa, aún cuando fueran mil familias entre ocho mil millones de humanos…

Es un disparate tan grande, o yo soy tan pobre, que se me ocurre que siguen acumulando dinero porque están seguros de poder comprar la vida… o comprar la eternidad. Los seres humanos dicen que siempre han soñado con la eternidad, es una postura, yo creo que llega un momento que vivir cansa.

No los entiendo, tienen la vida asegurada por tres generaciones y quieren más y sufren por un poco que entregan como dádiva, aunque sonríen en la foto… Para qué quieren más?

Sufren todos de avaricia? Estoy segura que creen que serán inmortales. Es una teoría… es eso y como no entiendo la avaricia, ni el egoísmo y mucho menos el afán de ser eternos… sigo siendo pobre y escribo para no olvidar.

I

Tu huella de sangre…

Eran casi las dos de la madrugada. El frío intenso se colaba por todas las ventanas. Viento del Sur pensé. Encendí un rato la calefacción y encendí el TV para ver si lograba conciliar el sueño.

Me abstraje en una de esas películas donde todo lo imposible parece posible, una estupidez de cuarta pero son las que me duermen, entonces sonó el estampido.

Un cohete? A las dos de la madrugada y con cero grado? Fui en puntas de pie al balcón, no sé porqué fui como no queriendo hacer ruido, mis persianas levemente entreabiertas me permitieron ver cómo arrastraban un cuerpo, allá abajo, en el asfalto helado de la calle.

Dos tipos lo llevaron de una esquina a la otra. Tiritando bajo el camisón me quedé mirando, sin volver a encender la calefacción para no hacer ruido.

Después vino un auto, bastante usado, bastante rápido y vino otro y lo chocó . El que lo chocó se fue enseguida y el cuerpo que seguía en el asfalto, lo tiraron en el coche viejo.

Todo esto que narro no debió llevar más de cinco minutos. Insomnio asegurado, me dije, y ni siquiera llamé a la emergencia. A la media hora sentí sirenas, me asomé de nuevo, vi la policía y una ambulancia. Algunos vecinos muy abrigados se asomaban a las puertas.

Al otro día, con ojeras insostenibles salí temprano a la calle… la huella de sangre tenía cien metros. Lo mataron de un balazo en la de abajo, fingieron el accidente cien metros más arriba.

Por supuesto que el hombre ya estaba muerto cuando llegaron los que deben hacerse cargo. Y ahora están investigando y tal vez, lo dudo, descubran algo. Una venganza, un ajuste de cuentas, un marido celoso, un prestamista inescrupuloso? No sé…

El resto de estas noches me la he pasado repasando el cuento TÚ RASTRO DE SANGRE EN LA NIEVE de Gabriel García Márquez y pienso… este rastro, que no fue desde España a Paris, fue sólo en mi calle… no dejó algún testigo de porqué?

Las escobas minuciosas al día siguiente lavaron la calle después que se retiró la policía.

Hoy aparecieron de nuevo….las huellas de sangre están otra vez sobre mi calle… como reclamando…

Mirna en el recuerdo

Viajamos juntas a Montevideo, sentada una junto a la otra y no dormimos nada. Ella, compañera de trabajo, me contó su vida.

Maestra por vocación, adorada por sus alumnos, era rubia, elegante, tal vez hasta exuberante. Tenía una simpatía sana y una forma resulta de ser y sentir. Por eso aquella noche cuando me contó su historia, ya no pude dormir y la dejé que hablara a su antojo.

Casada, con dos hijos varones ya adolescentes, recién hacía un par de años había logrado alejar al marido que era un hombre golpeador. La había enviado al hospital más de una vez. Y la justicia lenta, y las familias ayudando poco o nada, y ella trabajando en dos Escuelas, criando los hijos y aguantando la bestia. Finalmente consiguió no sólo el divorcio sino la prohibición de que el marido se acercara a la casa. Y recuperó la relación con sus hijos, desgastados por las peleas, golpizas, jueces y mil trámites que los destemplaron en plena adolescencia.

Ya cerca de llegar,con la cara iluminada de felicidad me anunció que esa mañana no la esperara en el curso donde asistiríamos.Qué hacía un año estaba en una relación con un hombre de Montevideo y que por primera vez en veinte años era feliz.

Así que después de escuchar a los pedagogos de la mañana, con más sueño que entendimiento, fui a la Plaza Matriz a encontrarla. Realmente la vi resplandeciente, hermosa, con una sonrisa inigualable y pensé: “ de verdad, encontró el amor “.

Cuando regresamos a nuestra ciudad vinimos planificando talleres literarios para los niños. Estábamos tan entusiasmadas. Y fue un éxito. Al mes hicimos el llamado y lanzamiento de nuestro proyecto y nos desbordaron las inscripciones. Un mes entero de felicidad, me dijo esa noche. Porque hacía un mes había visto a su amado y porqué nuestro proyecto era sin dudas , muy exitoso.

Me voy este fin de semana a verlo, me anunció antes de subirse a la moto, no te vienen a buscar?, preguntó, te llevo en la moto?

Pero en ese momento el auto de mi marido iba llegando y nos despedimos felices hasta la semana siguiente. Al llegar a casa, habrían pasado veinte minutos, oí el teléfono fijo y tuve un revoltijo en el pecho…Otra maestra amiga me anunciaba que Mirna estaba ingresando a Cuidados Intensivos con fractura de cráneo y posible muerte cerebral.

La historia se terminó en tres dias para que los hijos asumieran la idea. Su cerebro estaba muerto. Yo entraba en hora de visita y miraba su pecho subir y bajar gracias a la máquina y pensaba en su corazón… tan lleno de amor, tan feliz por tan poco tiempo, tan solidario y tan resistente a las injusticias que sufrió…

Mirna se murió feliz. Cuando la camioneta la arrolló ni lo sintió, iría pensando en el éxito de nuestro proyecto, en que vería a su amor ese sábado o qué cenaría con sus hijos? No sé…

La muerte la sorprendió y no le dió tiempo a pensar? Tampoco lo sé…

Lo único que sé es que yo podría haber subido a esa moto…

Lo otro que sé es que la vida le dió por un tiempo la posibilidad de una dicha que nunca había tenido.

Y lo otro que sé… es que su amado amante nunca se enteró de su muerte porque ella no le había contado a nadie de su romance. Con todo lo que había sucedido en su mal matrimonio, iba despacio con la información de su nueva pareja.

En vano buscarlo en Montevideo. No tenía nada de él salvo su primer nombre. Quién podría ayudarme a encontrarlo y explicarle que ese sábado ella faltó a la cita porque llegó la muerte primero?

Mirna me contó su secreto. Yo lo guardé. Después cuando su vida ya era recuerdo… no supe qué hacer…ni supe más del hombre que aquel sábado la esperó en vano… habrá sido mejor así?

Fuego 🔥

El fuego 🔥

Lucha titánica y sin pausa
recordando todas las estrategias de antes
y las de ahora…
Y cómo lo hacen bajo la nieve?
Y cómo se incendian las casas?
Y cómo incendian un ser humano?
Y si es cierto… cómo lo hará lucifer?
Me encanta esa virtud masculina…
( tal vez también hay mujeres que la tienen)
de querer ganarle al fuego…
Encuentra de todo para la lucha, pero…
se apaga, recomienza, y se fue la mañana…
El fuego quiere pero no… papel, cartón, piñas
leñas y nada… una caja de fósforos vacía…
Yo sigo con frío
Él? En camiseta porque la lucha ha sido
tan tenaz que se convirtió en horas de gimnasia.
Gracias por el fuego
era aquella novela de Benedetti!
Yo no sé si esta noche diré lo
mismo…
De pronto en la noche le diré:
Gracias por intentar el 🔥
😍😍😍😍😂😂😂😂😂😂

Llaves


Encontré la llave en el mar.
El agua salobre la escondió,
la enterró en la arena
Mi pie hizo magia, la pisó,
regresamos felices a disfrutar enero.
Después la vida como
en un recorte presupuestal
en una dictadura patriarcal
en una hegemonía de macho
me escondió otra vez la llave
No la he vuelto a encontrar.
La magia existe sólo una vez.