Invitación 2 de julio

La Secretaría de Cultura de Fusagasugá con el apoyo de la Secretaría de Familia e Integración Social te invitan al #JuevesDeCaféLiterario un espacio para el empoderamiento femenino☕📚 👩🏻‍🦱👩🏽👩🏻‍🦰

Invitadas especiales:
📖 María Luisa de Francesco (Escritora)
📜 Diana Lorena Cruz Castellanos (Poeta y Tecnóloga industrial)
🏜️ Laura Arenas (Profesional en filología e inglés y candidata a magíster en Literatura)

🔴 #FBLive
🗓️ Jueves 2 de julio a las 5:00 P.M.
https://www.facebook.com/SecretariadeCulturadeFusagasuga/

¡Los esperamos!

@Alcaldía de Fusagasugá
#ConLaFuerzaDeLaGente

LaCulturaEsDeLaGente

LeerNoEsCosaDeOtroMundo

Todas muertas

No despertamos aquel día, ni acá, ni allá en el otro hemisferio. Morimos todas: las madres, las abuelas, las hijas, las pequeñas, las medianas, las profesionales, las prostitutas, las graves, las moribundas, las atletas, las modelos, las gordas, las anoréxicas, las pobres, las ricas… se entiende? No quedó una sola mujer sobre el planeta.

Hartas de miles de años de postergaciones y luchas, hartas de malos tratos, de qué nos usen, de qué nos violen, nos peguen, nos maten y nos desvaloricen, en un cónclave secretos esa noche, nos morimos todas.

Y finalmente el mundo fue todo todito de los hombres. Todos alterados por ser machos alfa de su manada pero… sin hembras para montar. Muchos lloraron, muchos se arrepintieron y otros se acusaban hasta sin razón. Muchos otros empezaron a organizar el mundo sin nosotras y los hubo que decidieron morir por la misma causa.

En otro pasadizo del tiempo y del espacio nosotras, más allá de lo que llaman muerte, reunidas en un aquelarre infinito, especulábamos y cuestionábamos la decisión de vivir en esa dimensión pero sin miedo… libres y soberanas.

Y nos quedamos ahí. Y de tantos Apocalipsis imaginados en libros y películas los hombres tuvieron que ver y padecer y morir en el verdadero: un mundo sin mujeres.

Volver a los 17

Una antigua canción que entonaba la incomparable Mercedes Sosa tenía ese título.

Hoy tengo ganas de volver a los 17: no por mi piel, ni mis canas, mi sobrepeso, noooooo… sino para ver volar por el aire todo.

Que no debimos hacer marchas y protestas, no debimos militar por los barrios pobres intentando que entiendan el socialismo… no!!!! Perdimos todo ese tiempo y como si fuera poco: nos corrieron, nos castigaron, nos encapucharon, torturaron y otras y otros, los desaparecieron.

Cuánta energía desperdiciada : debimos volar el mundo! No debimos tener hijos y menos aún perdonar y amar… miren en qué nos hemos transformado!

Burócratas, consumistas, centristas, arreglados con el capital, viendo cómo la teoría marxista era es y será real y viendo más miseria y más hambre… y viendo nuestro planeta en manos irresponsables y caprichosas… los dueños son cada vez menos, los pobres cada vez más…y ahí estamos los otrora revolucionarios: los unos en el parlamento hablando de izquierda y haciendo tratos con la derecha. Los otros burocratizados sentados en sillones y comprando por Internet, las que fuimos feministas criticando a las jóvenes y…. noooooo… la lista es muy larga. Sin palabras: el sistema nos destruyó.

Por eso hoy volvería a tener 17 y pondría unas cuantas bombas y moriría sin ver lo que estoy viendo.

https://www.youtube.com/watch?v=MB37oAxOkzA&feature=share

S

Ese pequeño espacio

Es tan pequeñito el hueco de mi silencio.

Sin embargo ahí caben todas las preguntas y palabras que he dicho escrito pensado.

Ese pequeño hueco donde me habito cuando entiendo que sólo me queda silencio es casi mágico.

Entro en él como en un ritual amoroso: ojos cerrados, mente ausente, buscando hacia adentro de los sentidos lo qué tal vez, nunca dije ni comenté ni contaré.

Esos instantes son los más seguros, protegida de la vertiginosa mente que no descansa y de la lengua que no quiere parar.

De todos los momentos de mi vida ese hueco de silencio intencional es mi única propiedad privada, todo lo demás es compartido y los bienes… esos sólo se administran.

En cambio… si me aíslo, me aparto, cierro el caudal de palabras, alejo pensamientos e intento andar por mis pulmones y mi ritmo cardiaco… ese hueco es tan mío que ni siquiera mi amante o mis hijos lo conocen.

Y estoy tentada a quedarme allí cada día cómo viajando sin moverme. Me dicen que medito, no lo sé, no es importante, lo que sí me interesa que este pequeño hueco puede ser mío en cualquier momento…

Mujer lluvia

Que la lluvia caía sin ruido sobre el cristal de la ventana. Caía sin cesar pareja, sana y silenciosa.

Que la miraba tanto, la frente sobre el vidrio, el cuerpo sin sentido, la mente fija sin pensamientos, sobre el agua.

Que la lluvia conmovida la invitó y ella, sin pensarlo aceptó.

Y qué entonces ella fue lluvia y adentro de su casa se formó un lago de su propio cuerpo.

Y qué ella y la lluvia fueron una sola cosa: agua que lava, que cae, que se ahoga en sí misma como de llanto silencioso.

Fue una mujer lluvia en esa tarde de invierno y la lluvia fue ella y ya no pudieron separarse.

Tal vez es un gatito

Sus ojos son más lindos que la espuma,
corre a la luna quieta y siempre llega primero.
No le cuesta quedarse quieto, pensando solo en silencio.
En mi techo escucho su paso suave, moviéndose al ritmo del viento.
Siempre está más alto que cualquier sueño.
Se ahoga en el agua cada vez que se mira al espejo.
Su reflejo tiene olas y es profundo como el mar.
¿Él es un gatito?
Sí, porque de noche, juega conmigo en el sillón.
Pero no toma leche, sólo Sprite.
Tampoco come pescado. Sólo fideos largos y empanadas con queso.
Corre con la luna de noche
y siempre gana, veloz como una Ferrari.
Bailan como locas sus patas suaves en mi techo.
No tiene nombre ni dueño
(no importa yo igual lo quiero)
Anda por las calles, solo como un perro.
No, no es un gatito.
Canta como un canario canciones gusto a pico dulce.
A veces lo descubro saltando en el aire, planeando como avioncito.
Es como si no tuviera peso. Parece un algodón de azúcar, gordo y sin peso.
Se puede decir que es libre, o mejor, que huye como el viento

Qué importa si es un gatito…
No tiene nombre, ni tiene dueño, pero igual, lo quiero
Siento por él un montón de cosas dulces y naranjas exprimidas, dulces, frescas.
Puede saltar, gritar, pisar o maullar, yo igual, lo quiero.
Puede mirarse en el agua y tenerse miedo, igual, igual, lo quiero.

Un domingo de película

Afuera avanza el otoño con hojas muertas, frío y humedad. Adentro seguimos viendo cómo los días transcurren y nos quedamos pensando en pasado… en presente incierto… en futuro? Cuál?

A mí me gustaría un futuro donde todxs tengan domingo con películas. Bajo techo, con comida en la mesa y una cama abrigada, una familia que se haya formado libremente a la forma de cada quién, que se den compañía y un fuego para secar este otoño frío.

Que no haya nadie sin comida, sin ropa, sin pasaporte, sin alguien que los abrace. Qué tan difícil sería compartir con los que no tienen? Tan lejos hemos llegado con la ciencia y la tecnología pero no hemos avanzado en solidaridad… qué brutalmente bárbaros seguimos siendo…

Y siguen violando menores, matando mujeres, organizando guerras, desparramando pestes, juegan al más poderoso y no saben, no sabemos, ser humanos… no es triste? Siglo XXI?

Toda esta cuestión del poder… toda esta cuestión de tener para Ser y no al revés, es tan patética, que siento que podría seguir mirando desde mi ventana y no romper más el encierro porque ahí, afuera, sigue la barbarie…la intolerancia y la ambición, la hipocresía y la vanidad… a qué salir?

Miraré películas estúpidas, escribiré tristezas, me abrazaré a tu cuerpo sincero y miraremos juntos desde la ventana del dormitorio este domingo gris… gris de todos los grises, gris incertidumbre, gris hambre de muchos, gris frío de otros muchos, gris de los sin techo, gris de un puñado de poderosos que deciden el destino de todxs al menor costo económico posible…

Gris domingo de película…abrazada en silencio a tu silencio, mirando sin ver, evitando sentir más gris.

La araña que no supo tejer

Lila se llamaba la araña que apenas comenzaba a tejer su tela se aburría y se iba por ahí a hacer otras cosas. Cosas que no hacían otras arañas. Cuando regresaba no tenía ni tela, ni comida. Las otras arañas la convidaban porque Lila era muy joven.

– Ya entenderás, le decían, no debes descuidar tu tela y así tus presas, vas a pasar hambre si no lo haces.

Y Lila prometía y al día siguiente tejía primorosa y apurada, todas las demás arañas sonreían, pero a medio día o principios de la tarde, otra vez desaparecía y regresaba al anochecer muerta de hambre.

Pasó el tiempo y las arañas entendieron que Lila no aprendería a ser una verdadera araña. Decidieron dejar de darle de comer pero, aunque no lo parezca, las arañas entre ellas son muy pacientes y solidarias. Siempre una o dos le arrimaban alguna comida a Lila.

Y así siguió Lila su vida tejiendo con empeño por las mañana y saliendo de paseo hasta la noche por las tardes. Fue entonces que apareció en plena mañana en su pequeña tela un macho que la invitaba a fecundarla. Lila, ante el asombro de las arañas aceptó encantada y pudo tener así montones de huevos. No se comió al macho cuando finalizó la fecundación, cosa que sí hacen muchas arañas. Se dedicó a cuidar en extremo sus huevos, dejó de pasear por las tardes y cuando sus hijitas comenzaron a salir, Lila les empezó a contar cuentos.

La tela de Lila creció y creció, todas sus hijas tejían y atrapaban presas con precisión y todas amaban a esa mamá que iba tras ellas contándoles historias que había traído de sus recorridas anteriores.

Y así siguió Lila contando historias para hijas y nietas, vecinas y conocidas, comiendo poquito, sin tejer nada y narrando un montón de cuentos.

Cuando se murió las arañas la extrañaron mucho y tejieron para ella un bello cartel que decía:

ACÁ VIVIÓ LILA UNA ARAÑA CON MUCHAS HISTORIAS