Año Nuevo

No voy a tomar nota…

ni a sacar cuentas, ni a describir escribir diseñar el nuevo año. Ni siquiera voy a intentar razonar sobre lo que, supuestamente, voy a hacer. Nada. Voy a ir por primera vez un día por vez, digo día a día, noche a noche; momentos, instantes…

Lo que dura tu sonrisa…

Lo que demora tu abrazo…

Lo que tarda tu llamada…

Y a partir de este certificado especial me declaro en huelga de pensamientos en cuotas, de anticipo de tiempos a plazos, de especulación horaria a crédito.

Todo lo que diga o haga será al contado rabioso del día,noche o tarde que suceda. El presente es el único momento válido en mi vida. Y será vivido con la alegría motivación emoción intensidad que merece o sea, total.

Salud, brindo por derrotar el pasado y dejar de prevenir el futuro!

El Don de los vientos

El hombre que vive conmigo, que me ama y me acompaña, mi compañero de vida, no mi esposo ni mi marido ni concubino, mi eterno amante, tiene el don de los vientos.

Una de sus virtudes es conocer las ciudades sin haber llegado y ubicarse en el lugar que está así lo hayan tirado de un camión en marcha. Para mí, carente de toda brújula, perdida en mi propio patio, esa es una razón para amarlo.

Suele tener una ironía un tanto entreverada que me motiva la risa y esa también es una razón para amarlo. Sin risa el amor es imposible, sería casi como sin orgasmos.

Me encanta que domine los vientos. Que estemos frente al mar y me diga que en media hora virará el Sur y será del Este. Me gusta aún más que me lo tenga que explicar tres veces o más porque yo nunca sé dónde están los puntos cardinales.

Esta es una reflexión muy seria porque cuando se justifica el amor parece qué hay que tener un montón de motivos para amar al otro.

Cómo puede una mujer perdida en sí misma no amar a un hombre que domina los vientos?

Sé que suena a elemento fantástico pero ha sido él, quien sin ninguna prisa, corrigió mis tormentas y dominó mis vientos locos.

Cada vez que lo consigue, lo admiro y lo amo…

Pero me encanta provocarlo nuevamente y vuelvo a ponerme tormentosa, llena de viento Norte, el de locos y locas, para buscar al hombre que domina los vientos… un juego que venimos repitiendo hace casi diecinueve años…

Felicidades 🍾🎈🎉🎊

Niña escama

Qué día gris de playa triste. El sol andaba jugando detrás de una cortina de nubes y el agua estaba casi azul. Disfrutábamos una buena temperatura y había poca gente. Y no sé en qué momento se armó el revuelo buscando a la niña que se metió al mar.

Bajaron raudos los salvavidas con sus equipos, la madre, el padre y toda la familia lucharon con el oleaje. Fueron dos o tres veces que pensamos que la rescataban. Y la playa se puso gris tristeza. Todos los esfuerzos fueron en vano.

Cuando ya los salvavidas se dieron por vencidos llegaron refuerzos pero la niña no se vió más. El viejo de barba blanca que vive en esta playa solitaria agitó su cabeza y dijo algo, algo extraño y loco:

– Acá los ahogados vuelven…

La zona quedó llena de policías, ambulancia y empezaron a llegar lanchas con buzos especializados. A mí el llanto de los familiares me partió el corazón y nos volvimos a la casa sin decir una palabra.

Cómo ir al día siguiente a ver el mar? Cómo bajar al lugar dónde se ahogó en forma sorpresiva e instantánea una niña adolescente, en la flor de su vida? No se podía, pero era nuestro último día de vacaciones, bajamos igual.

Había un viento que arremolinaba el agua y sólo se podía caminar por la orilla. Un frío inusual bajó a la costa. Casi a la misma hora que la niña se ahogó el mar la sacó afuera.

El cuerpo cubierto de escamas. Apenas la cara conservaba sus facciones humanas. El resto era un gran pez plateado cubierto de escamas. La vimos en la orilla, la rodeamos, no creíamos lo que veíamos porque nuestros ojos no lo aceptaban.

– Se está ahogando por segunda vez…- dijo el viejo de barba blanca- hay que meterla al mar de nuevo.

Y la fueron llevando. Y la vieron nadar a toda prisa por sobre el oleaje, después el mar se quedó como tranquilo, por unos minutos o por el resto del día. No lo sé.

– Cada año volverá por aquí cerca…- aseguró el viejo- acá los ahogados siempre vuelven transformados en peces increíbles.

Fantasmas marinos

Sentados bajo la sombrilla gozamos el primer día de playa. No podía ser mejor. Ansiadas vacaciones, solos y tranquilos. Un mate y un libro, el celular, un bloqueador solar y gozar del rugido constante de las olas. En silencio gozábamos de ese horizonte que parece infinito.

Poca gente en la playa, mejor para nosotros. Absorta en un punto del horizonte marino vi aparecer un fantasma gigante. Así como emergió se diluyó. Limpie los lentes de sol y volví a fijar la vista en el mismo aproximado lugar. Otra vez! Salió un fantasma enorme y luego se disolvió. Estaba tan entusiasmada pensando en si tendría forma de fotografiar el espectáculo único, cuando la voz precisa de mi compañero me dijo:

– Has visto lo fuerte que se puso el viento de aquel lado? Mira… mira… el viento levanta el agua y la arena, las eleva y luego bajan… parecen fantasmas, no?

Fin… él es mi cable a tierra.

Mujer pájaro

Femme oiseau de Joan Miró (pintura)

No es fácil lidiar con locos. Me acostumbré, sin embargo, casi enseguida, a la rutina del loquero. Tragué todas las pastillas, me bañé a diario y comí con la cuchara. Logré no babear y pude andar sin temblores después que se me fue el efecto de los terribles tratamientos que me aplicaron.

Superé con entusiasmo mi nueva condición y a los tres meses era la favorita de los enfermeros y de los locos. Me aprendí los nombres de todos y gracias a mi madre repartía cigarrillos y chocolates todos los fines de semana. Iba en hora a ver al médico y me aprendi de memoria las respuestas que quería escuchar.

Todos me decían que iba a salir pronto. Yo mantenía los sentidos alertas. Nadie recordaba que el loquero tenía un gallinero lleno de bellas gallinas. Donde hay gallinas hay huevos y hay plumas. Los huevos casi no los tocaba, salvo alguna vez que tuve hambre. Pero las plumas me las llevaba cada noche.

Y acá estoy con mi traje terminado. Tuve que armarlo de noche. Mañana seré como siempre, la primera en ir a bañarme. Nadie se extrañará. Subiré a la azotea y probaré mi traje de plumas. Volaré por sobre los locos y veré las calles de mi ciudad. Ahí están los cuerdos y por ellos volaré, no quiero volver a vivir entre los cuerdos. Los conozco y son peor que los locos. Quiero irme a otro lugar más seguro.

Mañana volaré y me iré a ese otro lugar…

De los uniformes…

Hija, tenía una apreciación indispensable sobre los uniformes. Igualan, verdad? Y suponemos que ser iguales es el ideal. Por eso no existe uniforme de rico, de poderoso, de rey…. porque el que sea más exclusivo y caro será el mejor.

Los estudiantes todos iguales, los trabajadores, los militares…

Los que usan uniformes tienen un superior al que obedecer. Si se revelan son castigados. Si hacen bien su trabajo son premiados.

Ahora piensa en qué sería hacer bien su trabajo para un militar y tu ya sabes… porque me apremian los uniformes militares. Cada reprensión cuánto más brutal, más premio. Desaparecidos? Premio. Muerte, premio. Tortura, premio. Violación, premio.

Cada medalla lleva sangre y sufrimiento.

Cada galón un sueño roto.

Cada uno de los distinguidos personajes que encabezan desfiles aquí y en todo nuestro planeta acumula en sus galones, dolor y sangre de gente como nosotras: incapaces de callar y obedecer.

Hija, yo te quería decir que tu desconfianza a los uniformes o tu desprecio, te lo debo de haber trasmitido desde la placenta. No sé si te sirve saberlo o sólo quería escribirlo para vos …

Del otro lado?

Ahí, del otro lado, el delito, el robo y el escándalo.

Ahí también el asesinato, la violación, la trata, las drogas y las estafas.

Historias de vida que son muy similares, con características de manual.

Nos separan barrotes, candados, cercas electrificadas y los guardias.

Ellas, ellos, privados de libertad inventando un buen comportamiento o un buen escape o cómo consumir sin ser descubiertos.

Nosotras, todos, de este lado inventando un buen comportamiento o un buen escape viajero o consumir con receta o sin ser descubiertos.

Nosotros y nosotras encerrados en casas con rejas, puertas de doble llave y si se puede, alambres sobre el muro.

Y nuestros guardias son las calles con cámaras, celulares que van diciendo dónde andamos y los guardias uniformados en los centros comerciales, en las zonas más transitadas…

Pero los presos y presas son los delincuentes y de este lado lo que hacemos es protegernos de ellos.

Nunca nos defenderán de la usura, de los banqueros sin escrúpulos, del consumo innecesario, de los médicos y sus recetas que trabajan codo a codo con los laboratorios, de la insania de vivir para trabajar y producir como premisa, de la falta de amor y del egoísmo que produce este sistema. Pero de todo eso y de las guerras, el narcotráfico que subvenciona presidentes, de la imposición de religiones y culturas, de la intolerancia y de ver el hambre en cada esquina: no se hay protección, no se necesita…

Anda….créete un ciudadano o ciudadana libre… ingenuidad al cubo.

Los presos, que son todos pobres, y que por suerte, están encerrados… ingenuidad a la enésima potencia.

Sigue gozando tu libertad…

Escribirte

Quiero escribirte un poema… no, mejor una prosa como aquellas locas que iban por correo electrónico y vos en una punta del mapa y yo acá, enamorándonos.

Pero ahora debería de ser una prosa de amor porque el enamoramiento pasó y nos quedó esto, que creo entender, es Amor porque de otra forma, ya no tendríamos nada que decirnos.

Dos caballos locos, no, no, una yegua loca y un caballo alocado, salimos a trotar y nos matamos cabalgando y cabestrando, despreciando grito y riendas, nos desbocamos.

Qué suerte desbocarse justo antes que el otoño nos tocara, qué linda loca lujuria nos bebimos y qué manera de seguir corriendo. No importaron las vallas que pusieron, los obstáculos y laberintos, al contrario, eso nos enseñó a saltar juntos y reconocernos sin perdernos.

A contramano de todo y de todes! Una pareja de locos que se encogió de hombros frente al que dirán y aún hoy, suelen galopar… aunque hoy nos gusta más el trote y el paso lento.

Estamos envejeciendo juntos y cada día qué pasa nos reinventamos algo para reír o para abrazarnos. Porque nadie me ha hecho reír tanto y ya sabes que la risa, es lo más parecido al orgasmo. Nunca me había sentido tan libre de ser y tan acompañada.

Yo quería escribirte un poema y me sale esto que ni sé qué es…otra de mis locuras que envuelvo con palabras.

Compañero de vida, Caballo amigo, amante dulce, qué puedo escribirte? La verdadera historia de cómo fue que unimos el mapa y los destinos?

Te debo una novela para contarlo y no sé escribir novelas…