Despierta

…que no duermo madre

que no puedo, hay mucha luz,

hay mosquitos, hay mucho ruido,

hay mucha sombra, hay gatos, hay perros…

Mejor te leo un cuento, susurraba mi madre.

Así nació mi insomnio…

Por escuchar sus cuentos

por leerlos

por intentar memorizarlos

por querer escribirlos…

Mi insomnio siempre tiene forma

textura y aroma a madre cuento….

Aroma sal

…desde el Norte imposible olfatear tu sal

desde nuestro verde verano rojo fuego

improbable sentir tu son

imperceptible tu perpetua

ola

tu majestuosidad azul…

Por eso volvemos

repetimos

sucumbimos

y hacemos el eterno largo interminable

camino del retorno

( o es regreso?)

y nos dilatamos la noche

y nos sentimos jóvenes

y esperamos ver por el Este

al dios de todo los veranos.

Sacudimos el año

vamos hacia vos

aire, sal, espuma, olas,

la risa nos llena de

luna y de arena… nada será igual

cuando algún año,

desde nuestro tórrido Norte,

no podamos abrazar

tu majestad salina…

En el laberinto

– Te vas a animar a entrar?, mi hermana mayor y sus amigas burlándose en la puerta del indeseable laberinto de espejos.

Mi orgullo pudo más que mi negación y entré.

Odio los laberintos, soy un laberinto viviente que nunca se ha encontrado; odio los espejos, paranoia reafirmada por cierto autor argentino. Pues pudieron más las miradas de esas niñas insolentes.

Pensé en caminar con los ojos cerrados e ir girando a medida que mis manos marcaban las supuestas salidas; una algarabía insultante de alegres seres laberínticos me rodeaba. Y en sus corridas alegres alguno me chocó y ya fue imposible fingir ceguera.

En el primer espejo que me vi los abuelos estaban conmigo en brazos. Apreté los ojos pero no pude…quise verme con mi primera maestra, luego ver a papá bailando el vals conmigo, mi profe de literatura y…

Y pude ver todo. Por eso me quedé. Ahora tengo esta maravillosa condición de mostrarles a los otros, sus recuerdos.

A veces me detengo en sus maldades y les observo la culpa necia o la indiferencia cruel. Ser reflejo de otras y otros en una dulce venganza…los que temen, los que ríen nerviosos, los desengañados, los incrédulos, los culpables, tantas y tantos, están del otro lado…

De qué lado estoy yo?

Gertrudis en el espejo

Gertrudis nos dio indicaciones precisas de que a su muerte los espejos de su casa debían de cubrirse de negro por una semana. Nos dió un poco de risa y un poco de pena.

El día de su muerte nos ocupamos de todo. Sepelio, flores, esperar los parientes lejanos y organizar en el atardecer una comida decente en su casona, para despedir su memoria.

Salió todo bastante bien, la tía abuela Gertrudis había vivido muchos años, nunca había sido la más solicitada ni la más envidiada, era una despedida tranquila.

A las 8 y 30 servimos unas empanadas y el viejo reloj de la sala que llevaba más de diez años de silencio, empezó a sonar. Nos miramos y recordamos, al lado estaba el espejo oval, y ni ese ni ningún otro habían sido tapados como lo pidiera la muerta.

Cuando el reloj paró de sonar, cuando todas estábamos oyendo, cuando todo fue silencio, Gertrudis apareció en los espejos y nos dijo: » les avisé que taparan los espejos «.

Mamá huyó a la Iglesia, la abuela y la tía se alejaron rezando, los hombres se fueron por el patio haciendo como que iban riendo, nosotras ante la estampida general, a duras penas nos quedamos e intentamos cerrar la puerta que se negó a toda llave.

En un cónclave secreto nadie más nombró el hecho ni fue a lo de la difunta. Pasaron los días, los vientos, las lluvias.

En la primera luna de un verano caluroso nos fuimos a ver la casa. No había nada, ni el rastro, ni la sombras de las ruinas, salvo claro, el espejo oval tirado sobre el resto de escombros…

Vendedor de espejos

Un vendedor de espejos en este siglo es una auténtica estupidez. Eso pensó el pueblo entero y esa noche, en la plaza, cuando el hombre armó su estand y comenzó a mostrar sus espejos, no se arrimó nadie.

Pero el tipo fue perseverante, toda la semana a la misma hora montaba su puesto ambulante de espejos. Al final nos ganó la curiosidad y fuimos visitándolo.

Nadie se quedó sin comprar un espejo. Era fascinante: llegabas y sólo con tu nombre, tu fecha de nacimiento y tu color favorito, te asignaba tu espejo. Y te lo comprabas.

Quién podía resistirse a un espejo que te mostraba tu infancia, tu presente y tu futuro?

Ahora

…amanece de rojo el verano

presagian las chicharras el infierno

del mediodía,

apura el cielo colores y fuegos

de estío

majestuoso,

se dispone a imponer

con desazón, sin treguas,

nuestra súplica de viento

nuestra necesidad de agua

nuestro ruego de noche…

Implacable, tiránico, cruel,

anuncia el averno,

el sudor y el aletargamiento

sin treguas…

no hay dios…

Ojos de agua

Mira que mansa la lluvia de enero

el calor no amaina

y ella cae suave y traslúcida

como tu mirada…

Qué bellos ojos tenía mi hermana

que mirada de agua

de lluvia

de rocío y aveces, de puro fuego…

Mirada de agua, ojos glaucos,

esa forma,

tu forma de ver,

ese enero que cesó

que nos cortó

que nos ninguneó

fue un mes de olvido

un mes de duelo

un mes de calor agobio,

el agua no caía…

Pero hoy, cae diminuta

y me trae despacio

pedacitos de tu mirada.

Delicada muerte

… así sin avisar o avisaste y no te hice caso,

así de muerte dormida sin gritos

así de muerte suave

dejando apenas la huella como sin querer

así como de muerte ansiada

así como de muerte esperada deseada anhelada

como que no quedaba otra

y no me lo pude creer…

O no me lo quise creer

o no pude ver el acto total de tu muerte

eso de cadáver frío y ojos sin vida

por eso ni miré tu muerte

como si de alguna manera no hubiera sucedido

y sigo insistiendo, no sucedió,

cada vez que te nombro,hermana mayor

sigue conmigo….

Sigue a mi lado tu mirada transparente y tu risa alocada,

tus juegos de cartas predictivas,

tus postres empalagosos y tus manos de artesana,

tu complicidad y tus libros que te dejaban en otra dimensión

tu comprensión absurda de lo que nunca entendí

tu eterno enamoramiento por los hombres negros

tu necesidad de ser romántica

tus miles de versos diseminados y sin corregir…

Tu muerte, eso que no te he llorado aún, no puedo, no quiero, porque mejor te llevo viva conmigo a todos lados…,

Diez años sin llorar, sin reconocerlo, jugando a tenerte, nombrarte, verte, encontrarte…es un juego?

Hermana…nos has muerto, sólo andas adentro mío hasta que yo pueda llevarte.