Otra vez, Caperucita?

Que te quieren prohibir otra vez dicen. Qué otra vez tu caperuza roja hay que teñir y la historia retractar. No es tu primera vez de niña mujer prohibida, así hemos vivido siempre de negación a mal en peor.

Yo voy a defenderte porque me gustó la versión de don Perrault, me gustó que te animaras a desobedecer a tu mamá y que te metieras a la cama con un lobo. Tu nunca estuviste convencida de que fuera la abuelita. Abajo de ese pelo y esos colmillos… picarona, sabias que había algo duro y prohibido.

De todas esas historias eres la única devorada, será por eso que te persiguen o porque no lograste pasarte a la realeza? O por qué cuando el lobo te hincó el diente, capaz que gustó y sigue siendo eso lo prohibido?

Eras mi personaje favorito, desobediente, soñadora, romántica y osada, acostada con semejante bestia en el final y con cara de inocente mientras el lobo babea agonizante de amor entre sus dientes ( nunca quise preguntar dónde estaba puesta tu mano bajo las mantas…)

Yo te defiendo y cuento tu historia, porque las niñas deben de aprender a desobedecer y si un día se acuestan con un lobo, con o sin disfraz, que sea bien voraz ese final!

Cadenas de llaves

Insólito es mi historial con las llaves. Un día pude encontrar en el mar la que una ola inquieta me arrebató de mi bolsillo, salvada en el primer día de vacaciones. La historia había comenzada sin embargo, muchísimas lunas atrás.

Mi padre me entretenía horas con la caja fuerte de la compañía donde trabajaba: tranque, destranque, escuche, aprenda a abrir cerrar las puertas, con o sin llaves. A qué niña de seis le enseñaron eso?

Y por no dedicarme a arrebatar cajas de seguridad se dió la historia con las llaves.

He encontrado y perdido toda mi vida, todas las llaves. En todos los lugares inimaginables las he encontrado y vuelto a perder. No se han salvado llaves pequeñas, grandes, nuevas, viejas y hasta modernas electrónicas y magnetizadas. Se me pierden, desaparecen y van a aparecer en otro lugar donde por ejemplo, jamás, juro y re juro, estuve.

He tenido que girar y devolver llaves después de un año a algún hotel, hostal, casita de alquiler. Me han regresado en forma mágica otras llaves que nunca perdí y así sigue la historia. Van y vienen llaves todo el tiempo y sigo perdiendo encontrando.

El tema es si soy yo o son ellas…

En esas noches…

…caminando y canturreando, riendo de alguna bobada, porque también teníamos de esas cosas locas que te hacen reír o la ironía desfachatada de la adolescencia… íbamos con esos pasos ágiles que se tienen sin notar cuando uno es, demasiado joven…

…los perros ladraron cerca y ni siquiera hicimos caso, la noche era fresca, ni tan fría ni tan lúgubre, el tiempo era bueno, veníamos de estudiar para un examen, éramos sanas , estudiantes, qué necesidad de cuidarse o alarmarnos teníamos?

…mi madre no quería, mi familia no quería, las monjas nos decían y mi abuela lo gritaba, no se podía andar en la calle al caer la noche…pero era tan lindo caminar con las amigas recorriendo indolentes las calles que eran nuestras…

…dijeron que rompimos una vidriera, que robamos ropas de hombre y que «por medidas prontas de seguridad » y en respeto » al estado de sitio» nos llevaban, éramos menores…

… nunca rompí esa vidriera, ni robé ropa de hombre pero sí me hago cargo: había empezado a manifestar mi rencor al sistema militar que imperaba en Argentina en los años 70. Fui la única que permaneció tres días detenida. No me preguntaron por la vidriera, por la ropa, sólo por nombres de personas… asociaciones, relaciones, actos..

…mi tío debió suponer que era bueno que me retuvieran, mi madre lloró tres días, mi padre ya no estaba vivo y yo quedé a la intemperie en una comisaría… era menor de edad y era inconstitucional pero ahí me quedé y no recuerdo si lloré… de día me interrogaron incansablemente y de noche ahí, en la oscuridad, mirando las ratas enormes y gordas que desfilaban…

…de esas noches nació el rencor y la desobediencia, el miedo y el insomnio, el pánico a las ratas y los uniformes, el odio irracional por la injusticia y esta inquietud porque no vuelva a suceder….

…que no te culpen nunca más por ser joven, por contradecir, por protestar, por querer cambiar, por quejarte, por exigir…

Tentáculos

Por un lado había que solucionar el trajín cotidiano. Eso que implica sobrevivir en la sociedad . Por otro lado había que solucionar si vendíamos o no la casa de nuestros padres con todas las discusiones que eso implicaba. Pero además estaba la posibilidad de quedarnos sin trabajo y eso nos desbarataba todos los planes. Y como si todo eso fuera poco: dependíamos de ser descubiertos y si lo hacían nos desaparecían, era el código de los 70, éramos jóvenes y contestatarios.

En realidad de lo único que dependíamos era de lo último. Si nos atrapaban, no había más nada. Ni venta ni nada de nada. Pero si lográbamos vender pronto, podíamos aspirar al exilio.

Antes de vender y partir pasamos por los tentáculos del miedo: eran de colores diversos e intensos.El verde oliva y el negro, aterrorizaban.

En el exilio todos los tentáculos del destino se aferraron, intentamos no extrañar y nos esforzamos por comunicarnos en un idioma desconocido.

Vivimos entre tentáculos y no pudimos soltarnos. El miedo a desaparecer es un conjunto de tentáculos. El exilio en cambio, tiene el proceso de un duelo.

Los duelos pueden durar un tiempo o siempre, el exilio puede ser temporal o para siempre. Depende de cuán fuerte sean los tentáculos.
Algunas y algunos exilados pudieron regresar, otras y otros murieron antes… nosotras, enredadas en tentáculos nos perdimos a nosotras mismas y nunca más nos encontramos.

La nobleza del espejo

Desde la lejana historia del espejo que hablaba con una madrastra malvada y del joven Narciso que se miraba enamorándose, hay otras y muchas que tienen a los espejos con roles protagónicos.

Hay una bella historia de una princesa que aburrida rompía el espejo para encontrar más y más amigas en su mismo reflejo.

En las historias de Borges los espejos son como el infinito, una constante literaria que utiliza en forma magnífica.

Sin embargo pocas veces has visto historias donde el protagonista se mete en el espejo, o si lo has visto por ejemplo en Alicia a través del espejo, recordarás el motivo de pasar al otro lado.

Pasar al otro lado en una dimensión especial o donde puedas mirarte y mirar el mundo. Pero lo más impactante es mirarte. Porque estás del otro lado y ahí pierdes tu subjetividad.

Una sola vez pude entrar. Fue y es fatal, pues no pude o no quise salir, por eso, te estoy invitando. Tal vez un día el verdadero apocalipsis tan anunciado y aclamado a voces con tierra seca y sol ardiente, no sea más que eso, todos, absolutamente todos, del otro lado del espejo reflejando la nada que dejamos después de tanta soberbia.

Sueño incierto

Por años he estado soñando que el ómnibus me lleva a un lugar desconocido. En taxi también lo mismo. Alguien nos secuestra y el chófer debe de ir hacia donde lo mandan. Le hablan por una transmisión que no es celular, yo diría radio, o incluso algo mas sofisticado, raro.

Y me imagino un lugar desconocido, recóndito, algo olvidado o salvaje. Es una forma de acortar el viaje.

Apenas me subo, doy la dirección, o saco mi boleto, me reclino en mi asiento y me imagino un nuevo destino incierto. Miles de aventuras, miedo, sorpresa…

Pero hoy no me pude imaginar nada…apenas me subí, el ómnibus lleno de gente inició una carrera loca y ahora, sin combustible se ha detenido. Todos han descendido y escucho preguntas de: dónde estamos? qué es esto? y qué ha pasado? Yo ni me bajo ni actuó…ha sucedido y sé que no podré regresar a casa….

Mi sueño no es más un sueño…

Foto

» toda agua y todo río camina y pasa siempre. También toda sangre llega al lugar de su quietud…» ( del Chilan Balam )

– Ves la foto abuela?

– Claro, está hermosa tu foto, fue hoy?

– Sí pero no es la misma…no es la foto que tomé hoy…

– Ahhhhhh … y sí porque con todo eso que viven sacando fotos y viven pasándolas por Internet….

– Ay, abuela… qué tiene qué ver? Deja el vino y atendeme…

– Te estoy escuchando y veo perfectamente, el vino de noche es por receta médica, a ver, contame de nuevo…

– Ay abuela, vos y tu médico… que saqué hoy una foto del atardecer y salió con sol… estaba oscureciendo y mira la foto: se cambió!!!

-Ay querida…acá yo bebo y te hace mal a vos? La borraste a la de hoy! Te quedó la de otro día!!!

– No, hoy la tomé desde otro sitio, ves el árbol ?y mi celular puso la fecha, ves?

– No, no veo… mejor no, debe de ser otra cosa compleja de estos tiempos, ya no tengo edad para entender más y vos ya tenés edad de beber conmigo…no queres un traguito de vino? Dejá esa foto…

– Ay abuela… no queres entenderme… dame sí…

Se ríen juntas y miran obstinadas la foto que cambió en el tiempo….