Las plumas


No es fácil lidiar con locos. Me acostumbré, sin embargo, casi enseguida, a la rutina del loquero. Tragué todas las pastillas, me bañé a diario y comí con la cuchara. Logré no babear y pude andar sin temblores después que se me fue el efecto de los terribles tratamientos que me aplicaron.
Superé con entusiasmo mi nueva condición y a los tres meses era la favorita de los enfermeros y de los locos. Me aprendí los nombres de todos y gracias a mi madre repartía cigarrillos y chocolates todos los fines de semana. Iba en hora a ver al médico y me aprendi de memoria las respuestas que quería escuchar.
Todos me decían que iba a salir pronto. Yo mantenía los sentidos alertas. Nadie recordaba que el loquero tenía un gallinero lleno de bellas gallinas. Donde hay gallinas hay huevos y hay plumas. Los huevos casi no los tocaba, salvo alguna vez que tuve hambre. Pero las plumas me las llevaba cada noche.
Y acá estoy con mi traje terminado. Tuve que armarlo de noche. Mañana seré como siempre, la primera en ir a bañarme. Nadie se extrañará. Subiré a la azotea y probaré mi traje de plumas. Volaré por sobre los locos y veré las calles de mi ciudad. Ahí están los cuerdos y por ellos volaré, no quiero volver a vivir entre los cuerdos. Los conozco y son peor que los locos. Quiero irme a otro lugar más seguro.
Mañana volaré y me iré a ese otro lugar…

Pájaros de pan


Hay que tener paciencia y habilidad para hacer palomas con migas de pan. Cuando lo lográbamos, no muy seguido, corríamos al jardín de florcitas anaranjadas y amarillas. Era, sin dudas, la parte más humilde del inmenso predio. Ahí arrojábamos las aves de pan. Y fue el día del viento loco del Norte, el día que el sol se incendiaba que ante nuestras cándidas miradas, algunas cobraron vuelo.

Llovieron pájaros muertos

Por el camino de piedras que baja hasta el río llovieron llorando los pájaros muertos. Un fenómeno así, de tantas alas suicidas merecía fotos sensacionales.
Los pájaros muertos se negaron, cayeron en picada vertiginosa, los cuerpecito duros como balas, en una suerte de suicidio colectivo cuyo destino final era detener nuestra humanidad cotidiana.
Algunos quedaron por el camino pero la mayoría de los plumíferos proyectiles nos dieron un golpe sordo en algún lugar de nuestros cuerpos.
Y rompimos a gritar y a correr sin entender, ¿ acaso entendemos algo?, no hubo flashes ni filmaciones porque el pánico paralizó el éxito de la noticia. Y ya después de las horas o segundos, que pueden ser la misma cosa, que duró la lluvia infernal de cuerpos alados y muertos, nada fue igual.
Llegaron de todos lados a registrar el suceso único. Cuando aproximaron cámaras y filmadoras los cuerpecitos se pulverizaron. La noticia que no pudo ser. Un registro que no quedó. Un suceso que no pudo ser mostrado.
El pueblo ha ido mutando. Se han ido marchando los vecinos. Una lenta peregrinación satura los caminos. El espejo del río susurra sin trinos, ni un nido, ni un pico, ni un pichón emplumando. Nos vamos. Los pájaros que llovieron muertos también nos han mudado o matado que también, pueden ser la misma cosa.

Ayer y hoy

Ayer la lluvia y hoy, el sol

ese que ilumina y arrasa sin piedad,

la lluvia de ayer lo exacerbó.

Ayer tu risa tu abrazo incondicional

hoy la distancia y esa mirada despectiva,

cuanta crueldad puedes irradiar?

Ayer compartíamos secretos en susurros,

nos poníamos de acuerdo ayer,

hoy no existe forma de abrazarte

y los secretos, de alguna otra serán…

Ayer eras mi todo, mi luz y mi mundo

hoy… no sé quién soy para vos.

Ayer éramos casi una sola cosa,

hoy, perdóname, no sé quién sos…

Ayer… te escuchaba y me llenabas de ilusión ,

hoy, no quiero escucharte, me duele tanto este corazón que ayer nomás te adoró…

Hemos cambiado lo sé las personas lo hacemos

pero cuánto hay que cambiar? Hasta dónde?

Se puede cambiar desde la dulzura hasta la soberbia?

Se puede cambiar desde la honradez hasta la indignidad?

Se puede cambiar incluso en poco tiempo así,

de ayer a hoy, cómo para no reconocerte?

Estoy en el peor laberinto de mi vida…

No creo poder salir o quizás no quiera salir…

Porque tendría que salir hoy, y hoy no me gusta más.

No podrá ser

Tu mano en la mía

Mucho menos el viaje o la cita a solas

No volveremos a tener secretos

Ni la risa cómplice que nos unió otrora

No serás mi magia ni seré tu mundo

No me verás envejecer

No te veré florecer

Se nos rompió el surco del cordón que nos unía

Se nos perdió la razón de extrañarnos

No serás mi campanita de risa

No seré la oreja que mejor te escucha

La tristeza será para mí cada día más infinita

Y seré polvo de olvido y volveré en tu memoria

… no podré sentirlo… seré polvo y olvido …

La infinita historia del hambre

Quiero aclarar que esto dista mucho de ser un ensayo o un artículo de investigación. Es mera reflexión de alguien que ha leído muchas historias de hambrunas y ha padecido hambre por decisión propia.

Leo, cada vez más horrorizada, la cantidad de millones de personas que padecen hambre en nuestro planeta y me pregunto dos cosas: la primera : cómo hemos sido capaz de avanzar tanto tecnológicamente y no hemos podido paliar ese derecho humano a la alimentación.Lo segundo es que me pregunto y no sé, es si cuando los contabilizan, cuentan a los famélicos y desnutridos o incluyen a los que pasan hambre pero no a ese nivel. Preguntas sin respuestas.

Y mientras crece la velocidad atroz de la tecnología, mientras la historia demuestra que nunca estuvimos tan cerca del conocimiento total, mientras millones se mueren de hambre otros millones buscan desesperados cómo soportar el hambre y ponerse esbeltos. Creo que es una paradoja que raya con el sarcasmo.

Las diferentes dietas pululan, los nutricionistas pasan a ser tan consultados como lo fueron los psicólogos, equipos interdisciplinarios operan personas, no preguntemos costos, que triplican o cuadriplican su peso normal.

Mientras hay gente que revuelve basura y se come lo que encuentra, se expande la bulimia y la anorexia. Mientras millones tienen ardor de estómago y nunca podrán desarrollarse normalmente, millones de niños obesos comen sólo chatarra. No es paradójico y hasta subrealista?

Leí una vez esa extraordinaria novela HAMBRE de Knut Hamsun, y recuerdo haberme levantado en la noche, cuando la leía, a comer algo porque el autor daba las sensaciones paso a paso del hambre.

Y recordando esa novela y sabiendo de las hambrunas que hemos soportado como especie, y mirando lo que nos sucede en pleno siglo XXI y de leer a diario muertes por desnutrición y muertes por bulimia… me puse a escribir pensando en él hambre. Sensación atroz que millones desean no tener y otras, otros, desean estoicamente superar.

Puro subrealismo parece… y es sólo una muestra paradójica e inescrupulosa de la realidad humana.

Larga y poderosa ausencia

Tengo que escribirte algo: todavía tengo un enorme deseo de abrazarte o de sentarme en tus piernas.

También me encantaría discutir contigo si Piazzolla hacía tango o no, y escuchar o ir a ver box a pesar de que no me gusta, por estar con vos… jugar a las cartas contigo y enojarme porque era imposible ganarte. Entonar un área de ópera y reírnos juntos de las desafinadas… repetiría todo eso y mucho más…

Iría contigo de nuevo al Norte y Sur, recorriendo plantíos, haciendo negocios con frutas a lo largo y lo ancho del país… volvería a intentar sentarme junto a las obreras a calificar las manzanas en las cintas… volvería a verte arremangado y sudando alambrar cajones, enseñando con tu ejemplo cómo se hacía rápido pero mejor…

Volvería a cambiarme de escuela , pero sin llorar, por estar recorriendo ese inmenso mapa argentino, lleno de frutas en cada época del año, de un lado a otro. Volvería a mirar, aburridisima, una ópera con tal de tener tu mano…

Tu mano… enorme, fuerte, cariñosa… con esa mano yo era la persona más segura de todo el universo. No tengo esa mano… ni esa mirada tuya tan transparente, casi gris, que me hablaba sin necesidad de sonidos. Ni tengo tus lecturas que comentábamos después… ni me meto en la cama grande para escuchar tangos contigo… nadie más alentó mis estudios de guitarra.

Hace tanto pero tanto tiempo que no te veo y sin embargo… tu traje siempre impecable, el gacho gardeliano haciendo juego y los zapatos brillantes: son para mí una estampa que vi ayer, incluso hoy si lo deseo, en un cerrar de ojos, puedo ver nítidamente…

Imborrable padre… y te fuiste tan rápido… tu corazón era demasiado grande y no sólo en sentido metafórico… tu último viaje no fue en tren, ni en auto, ni barco, fue un viaje que tu corazón tuvo ganas de hacer, deteniéndose.

Era demasiado joven y me hiciste falta pero… sabes una cosa? Ahora, en este tiempo que tengo tu edad, te extraño mucho más…

Feliz cumple viejo…

Palabra sin escucha

Yo era una palabra, no sé cuál
( acaso importa?),
era un par de sílabas,
un sonido,
salía de una boca
y volaba por el aire
iba directo a una oreja.
La oreja no quería dejarme entrar,
tenía que volver a intentarlo…
Acción en cadena repetitiva
iba y venía de la boca a la oreja.
La boca se iba exasperando
me iba pronunciando en voz aullido,
en casi grito, en grito.
Entonces yo palabra, salía
volada, escupida, empujada.
Y la oreja nada, se resistía y me cerraba
la única posibilidad de ser oída.
Me desperté ronca esa mañana,
con la sensación de haber gritado
en silencio toda la noche,
y la angustia de que nadie quiso
saber qué palabra era…
Tampoco yo la recordaba…