Ojos de agua

Mira que mansa la lluvia de enero

el calor no amaina

y ella cae suave y traslúcida

como tu mirada…

Qué bellos ojos tenía mi hermana

que mirada de agua

de lluvia

de rocío y aveces, de puro fuego…

Mirada de agua, ojos glaucos,

esa forma,

tu forma de ver,

ese enero que cesó

que nos cortó

que nos ninguneó

fue un mes de olvido

un mes de duelo

un mes de calor agobio,

el agua no caía…

Pero hoy, cae diminuta

y me trae despacio

pedacitos de tu mirada.

Delicada muerte

… así sin avisar o avisaste y no te hice caso,

así de muerte dormida sin gritos

así de muerte suave

dejando apenas la huella como sin querer

así como de muerte ansiada

así como de muerte esperada deseada anhelada

como que no quedaba otra

y no me lo pude creer…

O no me lo quise creer

o no pude ver el acto total de tu muerte

eso de cadáver frío y ojos sin vida

por eso ni miré tu muerte

como si de alguna manera no hubiera sucedido

y sigo insistiendo, no sucedió,

cada vez que te nombro,hermana mayor

sigue conmigo….

Sigue a mi lado tu mirada transparente y tu risa alocada,

tus juegos de cartas predictivas,

tus postres empalagosos y tus manos de artesana,

tu complicidad y tus libros que te dejaban en otra dimensión

tu comprensión absurda de lo que nunca entendí

tu eterno enamoramiento por los hombres negros

tu necesidad de ser romántica

tus miles de versos diseminados y sin corregir…

Tu muerte, eso que no te he llorado aún, no puedo, no quiero, porque mejor te llevo viva conmigo a todos lados…,

Diez años sin llorar, sin reconocerlo, jugando a tenerte, nombrarte, verte, encontrarte…es un juego?

Hermana…nos has muerto, sólo andas adentro mío hasta que yo pueda llevarte.

Ignorancia esquizofrénica

Hace tantos años que me pierdo. Era tan pequeña y vos eras mi hermano y me llevabas nueve años y te debo de haber tiranizado como toda hija menor.

De aquellos recuerdos, los mejores, fueron las siestas en la casona enorme del Sur argentino, cuando leías libritos de vaqueros e indios y después los representábamos. Eran siestas increíbles.

Después no sé cuándo vos te pusiste mal. Te empezaron a rondar las voces. Te vinieron delirios malditos llenos de impulsos asesinos y violentos y comenzó el terror. (Lo de las voces lo agrego ahora que se dice y habla tanto sobre la esquizofrenia).

Para cuando lograron ponerle un nombre a tus ataques, habíamos padecido infiernos varios. Golpes, amenazas; aparecías de un momento a otro con un cuchillo, un rifle, el revólver de papá… Después todo eso fue quitado de la casa.

Tampoco recuerdo, fijate lo que es la memoria, si alguna vez nos hiciste daño real. Recuerdo el ataque, pero no las heridas… eso es raro. También recuerdo que siempre alguien salía como en las películas a detenerte en el momento fatal. Será que tuvimos mucha suerte o tu mano jamás llegaría a lastimarnos de verdad?, ( qué es de verdad? ).

Pero teníamos mucho miedo a esos momentos que eran brutales y que aparecían de pronto.Papá era el único que se resistía a tu primera internación cuando los ataques ya eran casi semanales. Creo que ya no nos hablábamos y tu charla era errática y vivías medicado y no te recuerdo sonriente. Triste, opaco, furioso, perdido…ido? No sé.

Papá pagó la mejor clínica que encontró, una que nos dejaba casi sin dinero. Era su forma de pedir disculpas por internar a su hijo varón.

Por tres meses recuperamos la cordura. Pero la tristeza nos llenaba la vida aunque el miedo se nos apaciguó bastante.

Cuando fuimos a buscarte, alta de por medio, comenzó todo.

Ya nunca más fuiste vos. Fuiste un ser tan agredido y medicado que jamás regresaste.

Cuánto sufriste? Cuánto golpe choque descarga eléctrica en tu cerebro? Cuánto química metida a prepotencia en venas músculos boca ano?

Pero en ese tiempo tenía tanto miedo y tanta vergüenza de tener un hermano así que no te lo pregunté. Creo que nunca más te abracé. Yo deseaba tus internaciones, y no pararían jamás.

Cuando te internaban yo no tenía miedo a tu cólera ciega, ni a tu grito y empujón, aquel que me aventó ocho escalones para abajo, tu mano apretando la garganta de papá o golpeando a mamá. Ves? Todo eso desaparecía, llorábamos por tener un familiar internado y respirábamos tranquilas, dejábamos el miedo afuera.

Tu equilibrio fue en declive total, los tratamientos se agudizaron y en cierta forma te dieron alas. Cuánto lugar recorriste? De lo peor a lo más lejano. Cómo lograbas siempre fugarte? En cierta forma vos jamás te rendiste. Y de pronto aparecías en casa. Flaco, en los huesos. Sin documentos y en esa época de militarización. Escapado fugado y triunfal. Otra vez lo habías logrado. En carro, camión, a pie, protegido por no sé qué azar destino influencia que tenías. Miles de kilómetros en diez años. No te rendiste. Siempre regresabas a decirnos aquí estoy otra vez, volveré siempre, es mi casa, no me sacarán…

Y siempre te devolvíamos. La única que soportó casi estoica fue mamá cuando nos alejamos todas. Pero ella también desistió. Y así fue tu historia intermitente interminable. Salir, encerrarte, escaparte y regresar.

El día que me avisaron de tu muerte ni me lo creí

Cómo podía alguien morirse por mojarse tanto en una fuga que los pulmones no aguantan?

O fue tu corazón?

Pero fue en huida…

No fue en prisión…

Te levantaron de esa fuga, mojado, agonizante , o eso dijeron…

Y fui, alguien tenia que hacerlo, mamá ya había tomado su último tren, antes papá había partido demasiado rápido y no sé hermana dónde cuándo cómo estaba.

La pequeña que quería tenerte internado tuvo que ir a dejarte en el cementerio que tienen los locos. Tan diminuto en tu cajón de madera, con tanto loco llorando alrededor y yo no ni una lágrima. No tengo fecha lápida ni otra forma de recordarte. Supe cuando te metieron bajo la tierra que había sido tu último viaje…me equivoqué.

Después supe mucho más de tu esquizofrenia y entendí lo que no sabían o no nos explicaron. Empecé a escribirte como un pájaro en fuga.

Como mi libro de manicomio.

Es lo único que puedo reivindicar de mi gran ignorancia indiferente que nunca más te abrazó… eso tan imperdonable debería de retornar para poder pedirte perdón…

Hermano, pájaro en fuga, esquizofrénico perdido en un mundo que no pudo tenerte cuidarte quererte, perdón….

Lección de feminismo 3

Algunas tías y primas obedecieron el designio que estableció la abuela: » no se dejen faltar el respeto en ningún lugar»…

La más pequeña Dorotea, fue la que tomó lecciones de boxeo, creo que sólo un par de veces golpeó unas mandíbulas en la calle, mandíbulas que tenían lenguas que se atrevían a ofender su cuerpo. Hubo un par de complicaciones así que aprendió a mirar fijo a los hombres y esa mirada, los espantaba.

Berta fue la genial que se iba al cine sola, esforzándose con una pollera tubo y tacos agujas en disimular el peso de su cartera llena de piedras. Arremetió contra los toca culos a la salida del cine y dejó hombres ofendidos y un par de mejillas hinchadas.

La más sutil y extraordinaria fue Delia. Tenía figura de guitarra y se apretaba la cintura, y se bamboleaba sobre tacos de diez centímetros y iba derecho al tocador de culos femenino del pueblo. Y lo miraba lánguida y esperaba la mano y le tiraba un pedo que retumbaba. Comía especialmente porotos horas antes.

Lecciones de feminismo de una época que después heredé sin detenerme a ver de dónde provenían mis reclamos y transgresiones.

Lección de sexualidad

La abuela cuando tenías edad suficiente, después de los once, hacía mermelada casera y te daba su única lección de sexualidad favorita.

Mientras con cuchara de madera movía la mermelada te explicaba:

– Los hombres son siempre como niños y nosotras siempre un poco sus madres, entienden? – paraba la cuchara y nos miraba a los ojos. Después volvía a revolver y seguía explicando:

– Siempre van a andar tras ustedes, como niños pidiendo mermelada, mermelada, mermelada… son golosos y exigentes y está bien pero…

Acá se aseguraba de darle a la voz su toque de receta de mejor mermelada:

– Tienen que tratar de que comprendan y que aprendan que la mermelada que se saborea mejor, es la que come en su punto justo….

Ah qué receta fantástica abuela!, recién la comprendí cuando avizoré que era contra la frigidez de tu época!

Lección de feminismo 2

La abuela aprendió los números para que no la estafaran con el dinero y para jugar cartas. Qué bien lo hacía, tenía una picardía varonil.

Se sentaba a jugar entre hermanos, cuñados, yernos, nunca con mujeres, a veces intentaban ganarle pero les costaba y eso era muy divertido.

La abuela los desafiaba con todo: vino, cigarros y el mazo de barajas. Ni por un instante asomaba su femineidad y los insultaba si descubría una trampa. La respetaban.

Matriarca hasta en el juego de entre casa…

Lección de feminismo 1

Salimos con mamá de tareas o paseo, no recuerdo. Tendría once o doce años y había dado mi primer estirón.

En la calle sentí la mirada de un hombre, fue tal vez la primera que sentí como desnudándome o violándome pero no la entendí. Mamá respiró hondo, se paró frente al tipo que estaba frente a un rebaño similar a él en la puerta de un taller, con vos clara y fuerte le preguntó:

– Qué la miras así? Tiene tu marca?

No esperó respuesta, el silencio le devolvió todo. Yo seguí sin entender la mirada y tampoco entendí la pregunta de mamá, pero le apreté fuerte la mano y caminé tranquila.

Síntoma

-Esto es algo anunciado: cada día que pasa escucho más. Bueno puede usted no creerme doctor, mi oído se agudiza de una manera inusual…

– A ver, explíqueme…( hosco el médico)

– Subo la escalera, me siento en el baño tranquila y todos los sonidos se apagan pero escucho perfectamente lo que habla mi vecina, vías celular, con su amante…me entiende?

– No…

– Son dos pisos, dos muros, no puedo escuchar yo desde esa distancia

– Usted con eso de los cuentos, escribe me dice, es muy imaginativa…

– Bueno pero esto es imposible porque ahora sé quién es su amante…

– O supone que sabe, usted está escuchando voces…( duda el médico)

– Sólo a veces…

– Necesitará más medicación? ( casi solícito)

– Es obvio, pero de todos modos, entre usted y yo, jamás contaré quién es el amante…

Ha sido sencillo obtener el doble de medicación y ver la cara ofendida del médico, casi culposa.

– A veces creo que es su voz… se da cuenta?

– Si, me doy cuenta, usted necesita descansar más.

Ágil su mano agregó dos recetas. Qué fácil es obtener drogas legales. Con conocer a la amante del médico, es suficiente.