Incendios

Se incendiaron bosques, campos y las casas cercanas. Se incendiaron refugios de animales y puentes. Nos cercó el incendio. Los incendios.

El calor del fuego ahogaba cada suspiro y cada lágrima. Aullidos y latidos se evaporaban con los fuegos.

Las noticias llegaban desparejas y lentas. Por no difundir pánico las suavizaban y los amarillistas, las exageraban.

Perdidos entre un sudor seco y una desazón confusa, nos dejábamos caer en algún lugar con sombra. Nunca habíamos mirado el cielo con tanta intensidad: dónde estaba la tan anunciada lluvia?

Intentando no caer en sentimientos apocalípticos nos inventamos actividades algo lúdicas y algo tontas. Recurrimos a todo tipo de ayuda, aún siendo enemigos de las compasiones efímeras.

En fin, que como toda especie, nos aferramos al refugio de la vida, que es lo único que conocemos, para sobrevivir porque también hemos sido una especie en evolución de supervivencia.

Y así pasaron las horas y los días, se fue intensificando el calor del fuego y agotando toda sombra. Seguimos en una especie de rebeldía sumisa: no hacíamos demasiado porque no queríamos movernos mucho y agotarnos aún más. Quién no quiere quedarse quieto con el inmenso calor infernal?

Fue un miércoles que vimos a lo lejos el incendio del sol. Un sol de fuego anunció que ya quedaba muy poco. Horas, con suerte un par de días.

No es fácil prepararse en masa para morir calcinados por todos los fuegos. Hubo diversas reacciones, algunos decidieron el suicidio otros la borrachera, asaltar farmacias para conseguir un sueño que hacía días no llegaba, comer lo que quedaba hasta hartarse, tirarse en la poca agua que quedaba y estaba también, contaminada y caliente, intentar hacer el amor para morir sudando en un orgasmo final, matar… eso, algunos, no pocos, decidieron matar a quienes hace años odiaban.

Reinó el caos. Mientras tanto el Sol siguió incendiándose y ya fue día y noche en forma consecutiva.

Algunos buscamos desesperadamente esta especie de “caja negra” para que tal vez un día, otros seres, la encuentren y puedan leerla…

Agonía de un pez

El joven lo engañó con el anzuelo,

lo sacó con bríos a pesar de su lucha

en el agua amarronada.

Lo desenganchó del anzuelo, un hilito

insignificante de sangre manó de la

boca pequeña y enseguida,

el joven pescador lo dejó tirado

mientras preparaba su siguiente anzuelo,

cazador de ingenuas aletas.

Me quedé mirando, no sé si quise hacerlo,

la lenta agonía del pez…

La boca que se abría y cerraba,

los aleteos y coletazos, que fueron aminorando,

los ojos que iban buscando la estaticidad de la muerte,

el brillo de las escamas sobre las rocas y el sol de primavera.

Agonizó lento, buscando desesperado el agua que no volvería,

se fue muriendo ahogado de oxígeno y se fue quedando quieto, más y más quieto,agonizando a la deriva de rocas y veredas.

Mirándolo entendí que su muerte y la mía no tenían diferencias

Viéndolo morir me vi morir

Tirado él en una ciudad indiferente, así estaré algún día, en un cementerio indiferente.

El joven pescador se fue al poco tiempo, ni recordó al pobre muerto que se iba secando.

Así será el olvido, me iré, tú también, secando y siendo olvidados.

Algún anzuelo llamará mi, tu, muerte y nos llevarán a la agonía y después a la muerte y al olvido.

Es ley natural? Seguro que sí… pero qué pena el anzuelo, la lucha, la agonía y la muerte lenta…

Pero más triste el olvido, para qué hacerlo morir y dejarlo olvidado?

Si hubiera sido una niña o un niño… lo hubiera enterrado e incluso hubiera marcado su tumba…

Pero soy una persona mayor esperando ver el anzuelo…

Abrazarte

Tengo ganas de abrazar a tantas personas… que hago infinitos mis brazos.
Soy la mujer elástico
Soy una mujer pulpo
Soy una boa constrictora
Soy una hiedra trepada a un árbol
Soy una enredadera silvestre:
trepo y me abrazo…
Me abrazo… los abrazo
me curo el alma
los pasó por la mía
los mimo y me mimo
me siento una con todos, todas,
viajo a corta, media, larga distancia…
Abrazo familia, amigas y amigos…
Abrazo gente linda que tuve la suerte de conocer…
Abrazo mi genética femenina, todos mis ancestros distantes.
Mi abrazo es un sueño
un sueño de amor
un sueño necesario…
Te estoy abrazando
Hoy… tengo necesidad de abrazarte… a ti que me estás leyendo…
A mí, que estoy escribiendo la palabra más linda de todas,
abrazo.
@marialuisadefrancesco

Perdón si te despierto

Ya son las cuatro y media. Perdón que te despierte pero necesito ver la luna, la noche, las estrellas, antes que amanezca.

Estás en tu sueño más profundo y me da pena molestarte pero no puedo abrir yo solo la puerta y trancaste las ventanas.

Somos buenos compañeros y me encanta estar a tu lado pero llega un momento en que algo, algo más grande y profundo que el afecto que tengo, me grita desde la noche. Algo primitivo y lejano me llama. Te juro que te veo dormir y quiero quedarme pero al final, te despierto.

También sé que tu humor estará de malas hoy. Qué no dejarás de ponerme al alcance todo lo que necesito pero siento, porque soy muy perceptivo, que estarás de mal humor. Perdón. Es más fuerte que yo.

Soy tu gato amigo, siempre cantaré un ronroneo cuando lo necesites, beberé y agradecer los alimentos, traeré pequeños trofeos de caza cuando los consiga, me cobijaré contigo cuando te enfermes y andaré tras tus pasos en el día.

Pero en las noches de verano… no voy a dejarte dormir bien.

Con amor…

Tu gato

Recordando a Dostoieski

Quizás muera pronto; entonces, nadie se acordará de mí y nadie estará junto a mi tumba. Algunos de los que me conocieron dirán: Era un buen caballero, y otros dirán: Era un sinvergüenza despreciable.
Mi página en el registro de la vida se cerrará y no quedará ningún rastro de mi venida. La vida después de mí será como era antes, nada cambiará en ella y el sol seguirá saliendo cada mañana y poniéndose cada noche. Lo único que ha cambiado es mi ausencia.
Entonces aquí he pasado toda mi vida preocupándome y dudando, con miedo de lo que pasó y de lo que pasará, olvidándome de mí mismo y prestando atención a lo que dicen los demás».

  • Fiódor Dostoievski

Dónde estaré…

Y si nunca sentiste esa vaga sensación de no saber dónde estás, esto puede parecerte un delirio. Y tienes razón.

“ Si el espacio es infinito y el tiempo es también infinito: estamos en cualquier lugar del tiempo y el espacio “, dijo Borges. No es textual pero es más o menos lo que quiso expresar.

Como en este momento siento que no sé dónde estoy, si tengo en cuenta esta frase, estoy en cualquier lugar, no importa tanto.

Tal vez no es que no sepa en qué espacio de mi vida estoy, tal vez no sé en qué momento emocional de mi tiempo me encuentro. He tenido mis momentos de niñez, adolescencia, adultez y ahora: soy una adulta mayor que aún tiene dudas existenciales. No las he podido superar.

Estará la muerte a mis pies llamando y yo seguiré preguntándome sobre mi pasada existencia. Y me habré pasado la vida haciéndome preguntas.

Lo único bueno de esto: aprendí, hace poco, a no juzgarme.

Sigo preguntándome dónde ando…