La casa del Río

La casa del Río, enorme e imponente, alejada de casi todos los caminos posibles, nos recibió esa mañana con un día magnífico y un revuelo de pájaros que, a decir verdad, hallé rarísimo.

Pero era un día que comenzaba y con él la huida y el exilio, los pájaros que iban y venían y parecían exitados, eran nuestro menor problema.

– Vayan a la casa del Río, nos dijeron, se aguantan ahí hasta que los podamos sacar con lancha y de noche.

La casa del Río parecía el lugar menos adecuado para cuatro estudiantes universitarios requeridos por “ conspirar contra el gobierno”. Llevamos lo mínimo indispensable porque nos dejaron bastante lejos y tuvimos que caminar unos 15 kilómetros.

Cuando llegamos a vislumbrar la casa, consultamos varias veces el mapa, nos parecía imposible. Era realmente hermosa y señorial, nosotros apenas esperábamos un rancho de pescadores.

Y allí en los escalones y debajo de la maceta encontramos la llave, entramos sin hacer ruido, como si alguien pudiera oírnos. Nos costó acostumbrar los oídos al eco. La casa estaba casi vacía hasta de muebles, apenas unas camas, un catre viejo y una cocina inmensa que era lo único amueblado y lleno de utensilios. Víveres muy pocos.

Durante un día entero la recorrimos y oscultamos, la olimos, imaginando quienes, cuándo y cómo la habitarían sus dueños que habían muerto años atrás.

Al segundo día la casa nos pareció maravillosa porque el flaco Atilio pescó bagres a granel que comimos hasta hartarnos junto a una especie de pan casero que hicimos con una harina con gorgojos que encontramos en la despensa. La casa del Río nos cobijó y alegró el principio del exilio con sueños y fantasías que nada tenían que ver con la realidad que nos esperaba.

Poco a poco nos acostumbramos, perdimos el miedo, conseguimos víveres a través de un pescador y la casa, ya nos parecía nuestra. Tejimos sueños comunitarios y locuras ideológicas de todo tipo.

Por eso la noche que llegó la lancha no queríamos salir y nos demoramos más de lo debido. Por eso no nos dimos cuenta que la lancha era de prefectura militar y salimos sonriendo, despidiéndonos de la casa del Río, sin notar que jamás volveríamos a verla.

Esa noche los pájaros también volaron en forma alocada pero ni siquiera lo notamos.

Primero de Mayo

Poema de Enrique Amorim( Saltó, Uruguay)

Me desperté pensando en este poema de Enrique Amorim…

Primero de Mayo

El abuelo gringo que vino en un barco

de velas de fuego con mástiles blancos

–brújula embrujada mendrugos y endriagos–.

El abuelo gringo dijo por lo bajo:

Primero de Mayo

Recorrió la América numerando andamios.

Coloreó arrabales y fue, palmo a palmo,

corazones, tierras ganado. Ganando

mujer, casa y huerto para su descanso.

Primero de Mayo

Y encendió la pipa en medio del patio.

Hojas otoñales siguieron sus pasos.

Por la calle sola se alejó cantando,

con un libro viejo cerrando las manos.

Primero de Mayo

¿Los hombres temieron al fuego del canto?

¿Daban miedo entonces las voces en alto?

Hubo atardeceres de sangre y espanto.

Muros de ignominia y enlutado asfalto.

Primero de Mayo

La plaza cercada de sables y cascos.

El rencor roncaba su sordo fracaso.

El grito en el puño y el puño en lo alto.

Un clarín de muerte deshojó el espacio.

Primero de Mayo

Rosas renovadas en ocasos bravos.

Noches de la imprenta sudores lunados.

Rojos fueron siempre la aurora y el parto.

El nieto ya lee el viejo libraco.

Primero de mayo

Se abrieron las calles a punta de canto.

Las heroicas madres los hijos en brazos.

Vendaval de gritos, del grito sangrado.

Gargantas de acero: ¡Libertad hermanos!

Primero de Mayo

Banderas al viento tus fechas flamearon

por calles y plazas y sierras y campos

y montes y surcos y ríos y llanos.

¡Espigas y estrellas colmaron los labios!

Primero de Mayo

Ya nadie podría la fiesta quitarnos

¿Quién puede a los yunques? ¿Quién puede al arado?

¡Que claro es el día, qué día más claro!

Está amaneciendo

¡Primero de Mayo!

Enrique Amorim

Árbol genealógico

Árbol genealógico

Para nacer necesitamos:

2 Padres

4 Abuelos

8 Bisabuelos

16 Tatarabuelos

32 Trastatarabuelos

64 Pentabuelos

128 Hexabuelos

256 Heptabuelos

512 Octabuelos

1024 Eneabuelos

2048 Decabuelos

Solo el total de las últimas 11 generaciones, fueron necesarios 4.094 ANCESTRALES, todo esto en aproximadamente 300 años antes de que naciéramos tú o yo!

Detente un momento y piensa…

¿De dónde salieron?

¿Cuántas luchas han luchado?

¿Por cuánta hambre han pasado?

¿Cuántas guerras han vivido?

¿Cuántas vicisitudes sobrevivieron nuestros antepasados?

Por otro lado, ¡cuánto amor, fuerza, alegrías y estímulos nos legaron!

¡Cuanto de su fuerza para sobrevivir, cada uno de ellos tuvieron y dejaron dentro de nosotros para que hoy estemos vivos!

Solo existimos gracias a todo lo que cada uno de ellos ha pasado.

¡Es nuestro deber honrar a nuestros antepasados!

Soy yo…

… esa mujer que jamás depiló sus cejas…

… esa que no pudo y no puede callarse, la que a veces estalla en una ira pasajera y perdona a los pocos minutos.

Soy yo, de verdad, cuando me callo, me meto muy adentro y me declaro en “ código de silencio”.

Soy la enamorada de los niños y de los gatos, la que escribe por diversión o catarsis, la que no asume su biología y pretende hacer mil cosas a la vez. La que prefiere escribir o leer antes que cocinar.

La que ama caminar pero es perezosa , la que ha hecho mil dietas y ha manejado nutricionistas de todo tipo, buenos y de los otros ; la que en esa lucha denodada por negar esa genética italiana padece intolerancia al gluten…

La que se siente presa en este cuerpo de más de sesenta porque se siente mejor con niños y jóvenes. La ingenua que sigue creyendo en las personas y que confía en su instinto que muchas veces, ha fallado.

Sigo padeciendo de la creencia que el mundo debería repartir la riqueza de unos pocos, que los derechos humanos no son respetados y que siempre va a intentar estar del lado del desprotegido.

Lectora asidua y cinéfala por elección propia, poco sociable, evitadora de fiestas y tumultos, quejosa por demasía y respondona a demanda. Soy yo… una mujer pésima y buena gente, atea por convicción pero hablo con las fotos de mis muertos queridos.

Ansiosa, insomne por naturaleza, amante del café y la charla amena en una sobremesa que ya no existe. Enamorada de las nuevas tecnologías y miedosa de las mismas.

Aveces me aburro con facilidad y otras, repito hasta lo increíble. Soy tan incapaz de traicionar o ser infiel como soy propensa a sumergirme en un mar de contradicciones. Casi siempre respondo mejor a la nostalgia y la depresión que a la alegría y el optimismo. Sin embargo me han asombrado las luchas que he dado y lo indomable que he sido.

Todo un caos y todo muy complejo, de todos modos he aprendido a amarme. Así, conflictiva, nostálgica, depresiva o luchadora.

Exactamente así lo han dicho muchos escritores: se llega a la vejez y recién ahí, cercana ya la muerte, se aprende a vivir.

Estoy por primera vez aceptándome tal cual soy y aprendiendo en cada instante que la vida, ni da revancha, ni más tiempo que este: el único que tengo.

Estoy aprendiendo a derrochar cada instante vivido y a agradecer cada uno de ellos. No sé si es tarde, los aprendizajes suelen ser lentos. Sobre todo los más simples, los cotidianos, eso son los que aprendemos después del álgebra y la trigonometría.

Gracias doy también por esta catarsis que me ha permitido la escritura. Por todas las páginas que logré escribir y por todas las otras, las que logré leer.

Gracias.

Terrorismo

… vivo al Sur, somos todes sudacas, países qué tal vez nunca lleguemos a ser de primer nivel, ni clase A, ni a tres Estrella llegamos…

… vivo en el Sur y como decían los tangos, al Sur el malevaje, el arroyo, la miseria, los prostíbulos que Borges pintó de rosa, donde el opio es el fútbol dominguero, donde todavía y hasta hace poco, había agua pura y aire puro…

… hace unos cuarenta años quisimos ser como Cuba, después que nos derrotaron quisimos socialismo democrático y alguna vez, llegamos a las urnas y creímos que los pueblos que sufren tienen memoria… nos jodimos de nuevo…

…siempre fuimos de alguien invisible, de unas cien familias que bien relacionadas con otras cien, nos dominan diciendo que somos libres y democráticos pero aún así la carne es tierna y los cultivos solían ser de excelente calidad, llegó la globalización de todo y nos jodimos otra vez…

… tenemos kilómetros de playas casi salvajes y bellas, porque las edificadas son para turistas ricos, tuvimos el don de dar la palabra, sonreír y resistir… país pequeño de garra charrúa ( una mentira mítica porque a los charrúas los asesinaron traicioneramente los generales de época)… ahora, ni garra queda, el país está encogido y con lo pequeño que es, en unos meses será invisible…

… ahora somos los abanderados de esta pandemia, plandemia, y estamos a un tris de quedar sin nada… sin nadie… y por primera vez en mi vida tengo miedo porque tengo hija, hijo… nieta… nietos…y es tan triste tener miedo… no sé a qué le tengo miedo… a no volver a verlos? A dejar esta mierda para que la resuelvan y tengan que tener mis mismos miedos? A que sigan siendo sudacas pero peor?

He defendido este Sur pobre, he combatido y leído para comprender, he luchado en todos los frentes para que los más desprotegidos sean tenidos en cuenta y hoy… hoy no sé si podré seguir… todas las burbujas han sido rotas, no hay vacunas, dejan morir a los ancianos, siguen las fiestas clandestinas y el gobierno no se hace cargo… estamos más jodidos que nunca…

… quiero encerrarme no salir ni tomar aire, quiero olvidarme de mi obligación de legislar en esta pequeña ciudad de este pequeño país, quiero que alguien arregle este desastre y decir todo lo que pienso… de qué servirá?

…hace un año éramos los qué teníamos “ libertad responsable” y nos envidiaron… hoy morimos como moscas y no tenemos recursos, el gobierno neo liberal que votaron, se lava las manos… cuándo vamos a salir a contagiarnos todos y dejar a los privilegiados solos y solas?

… hoy por hoy, una verdadera revolución sería dejar a los privilegiados solos, solas, para que laven sus propias mierdas y limpien sus propios crímenes… créanme, tienen experiencia… estamos muy jodidos…

A las siete de la tarde

Será a las siete de la tarde, no a otra hora, será cuando ya el sol apenas de un último toque a la ciudad quieta.

Iré a recoger las migas, sacudiré el mantel horrible del desengaño, abortaré una vez más los sueños y esperanzas, barreré con la escoba del desencanto la supuesta armonía que jamás existió y me alejaré erguida, como si no me doliera, el uso mal hecho de mi credibilidad.

Mañana a las siete de la tarde rechazaré cada una de las voces que mintieron, Olvidaré el sueño de ser una con todos. Entenderé nuevamente, por milésima vez, que ideología y ética no van siempre unidas, que sigo perteneciendo a una generación que se extingue y que muchas veces, se me subestima.

Otra vez la forma independiente será mi rumbo. Otra vez quedarme sola para reconciliarme con lo que creo y lo que no entiendo. Otra vez no comprendo : dónde están los que hacen lo que predican? Dónde quedaron los que dicen lo que piensan? Y los que dan clases de moral?

No entiendo… pero eso no detendrá mi marcha. Mañana a las siete voy a renegar de lo que no acepto ni entiendo y seguiré sola… al final, me tengo confianza…como siempre.

Junto al viejo río


Otra vez a la vera del viejo río,
de su caudal y de sus rocas,
tus pasos y los míos…
Otra vez nuestras sombras unidas
escuchando las cascadas,
uniendo nuestras manos,
dándonos al silencio
que muchas veces, dice más…
( por qué será)
Otra vez nuestros ojos unidos
en el horizonte diario
de nuestro viejo río que va regando
nuestros pasos…
Y seguimos la huella de lo que fuimos
los que aún somos
los que aún tenemos :estas sombras
y estas manos entrelazadas…
Y tenemos estos pies más lentos
y llevamos lentes y canas al viento
pero seguimos juntos recorriendo el camino,
la vida, el amor, junto al viejo río.

Viaje incierto

Por años he estado soñando que el ómnibus me lleva a un lugar desconocido. En taxi lo mismo. Alguien nos secuestra y el chófer debe de ir hacia donde lo mandan. Le hablan por una transmisión que no es celular, yo diría radio. O quizá diría que no sé por dónde le llegan las órdenes.
Para evitar esa obsesión, me imagino un lugar desconocido, recóndito, algo olvidado o salvaje. Es una forma de acortar el viaje.
Apenas me subo, doy la dirección, me reclino en mi asiento y me imagino un nuevo destino incierto. Miles de aventuras, miedo, sorpresa…
Pero hoy no pude imaginar nada…apenas me subí, el ómnibus lleno de gente inició una carrera loca y ahora, sin combustible se ha detenido. Todos han descendido y escucho preguntas de dónde estamos, qué es esto y qué ha pasado. Yo ni me bajo ni actuó…ha sucedido y lo sé porque lo estuve esperando por mucho tiempo.