Huella

En la vieja casona se enredaron las plantas con los muros. Aprovecharon el techo volado para marcar todo con su presencia verde. Levantaron los pisos con las raíces. Se fueron a vivir todas las plantas con sus insectos adentro de lo que fue una singular mansión de otra época.

En la habitación donde el hombre mató a la mujer en un acto de horror, persisten, como fiel testigo, unas baldosas que muestran la indeleble mancha de sangre de otra víctima inocente.

Huelga

…hoy voy a comenzar mi huelga

de los «debo de…»,

por si te interesa te cuento

es una huelga a todos los debo

a las condiciones sociales estatales religiosas

a los mitos miedos fobias y estorbos

que en el camino me fui comiendo

pareciendo o simulando

acatarlos e incluso, disfrutarlos.

Ya no queda nada por defender salvo la insania

de decir que nunca me ha gustado nada

de lo preestablecido, que me molestan las normas, que aborrezco los hipócritas y odio la eterna soberbia humana, las reglas estrictas y las leyes de un lado y los pobres del otro…y tanta mendicidad de todo tipo…

Qué a qué otra cosa puedo aspirar en esta edad cuando ya estuve en las otras revueltas, hice deshice y me caí levanté seguí?

Nada. Sólo puedo darme este pequeño lujo, huelga, de no tener que » debo de…» a más nada, ni nadie.

Amén.

Casa de alguien

No hay nada más triste que una casa abandonada y en ruinas. Me detengo en una que hay en el camino. Escudriño sus escombros buscando sus recuerdos.

En esta ventana ahora sin marco alguien divisó un amor.

Por esta puerta dando un portazo se habrá alejado alguien.

En esta habitación llena de yuyos habrán reído los niños y aquí, dejó huellas la cocina, lugar donde la familia se reunió.

Qué tipo de pasión habrá escuchado la pared rajada del dormitorio grande.

Cuántos sueños habrán escuchado estos despojos domésticos. Gritos, risas, suspiros, rezos y pasiones. Este laberinto de escombros escoltados por puros yuyos, es el lugar donde alguien albergó la vida. Al costado del camino solitaria y violada de secretos quedó la casa abandonada.

Maternal

He ahí el gran tema, embarazo, parto, lactancia y hacer todo el manual completo para jubilarte de madre.
Y si me salteo algunas pautas del dichoso panfleto de Instrucciones?
Y si hay un par de capítulos que no quiero cumplir?
Y si hay un par de cositas que me gustaría agregar?
Y si creo que soy capaz de tomarme licencias no establecidas?
Y si creo que ser madre no me exime de mi condición de mujer?
Y si quiero seguir haciendo lo que se me antoja con mi vida?
Y si no me viene culpa por todo eso? Y si quiero contarles a mis hijos todo esto que no debería?
Y si no quiero contarles nada de lo que está en el manual?
Y si no quiero ser una madre perfecta y a veces me gusta ser amigable?
Y si los amo pero no relego mi vida? Y si a pesar de este amor incondicional sigo amando mi vida con o sin ellos?
Y si mis hijas a pesar de su madre son mejores que yo y es por mi culpa? Y si luego mis nietos amados infinitamente no son lo mejor que me ha pasado?
Y si no logro ser tan buena madre abuela y me muero sola por desalmada? Y si hago todo mal como hasta ahora de puro querer rebelarme a lo que está preestablecido etiquetado empaquetado y listo para ser puesto en práctica? Moriré de pie? O suplicaré perdón? He ahí el quid de la cuestión…

Buscar

…que es en realidad perderse,

es lo mismo y al revés y los niños lo saben

por eso juegan a encontrarse…

y qué busco cuando te busco?

la que fui hace cuarenta años

lo que fuiste

lo que fuimos

o el mar de incertidumbre que me dejó

tu abandono

o busco aún las causas de no estar a la altura

o busco revancha

o busco burlarme reírme sufrirme,

que también pueden ser lo mismo.

Desde hace unos días me sorprendí buscando tu rastro,

tu paso por esta vida, juro que deseaba el obituario pero no…

… ves? buscaba eso, que finalmente la historia oficial y el registro civil te declaren muerto, tan muerto que no existan dudas, tan muerto como para que no queden ni tus cenizas y borrar del todo lo que pudo ser, fue, y no logré …

….

Te vi venir

… por la calle polvorienta

con tu media sonrisa abierta

tus ojazos tapados por esos cristales…

Tus pasos andariegos más lentos

luciendo tu cabello corto como siempre

como antes

como cuando eras mi hermana mayor que todo lo solucionaba…

La hermana madre, la hermana amiga…

Te vi venir e incluso esbocé una sonrisa

me casi detuve

apronté el abrazo que te debo

el que te extraña

el que nunca más te daré…

Querida, eras vos, sabes en cuántas te he soñado en el largo exilio que nos condenó tu muerte?

Sueño que te sueño

Soñé que te soñaba. Si sueño que te estoy soñando, vos muerta hace tantos años, estoy como de nuevo adentro tuyo.

Bendito cordón que no se corta nunca.

Al alba casi me desperté del sueño donde soñaba que estaba soñando contigo mamá.

Yo sabía que soñarte era simplemente eso.

Yo entendía una vida entera sin vos, lo cuál es inentendible.

Pero lo que más entendí fue tu vida, ese dolor de perder hijos, ese dolor de envejecer, enviudar, enfermarse y saber que inexorable, llega la muerte.

Entendía todo eso y sabía que era un sueño. Y sabía que estaba soñando.

Cuando me desperté no estaba llorando pero estaba lúcida como si nunca hubiera soñado.

Canasto vida

Canasto vida

Mi madre guardaba su vida en un pequeño canasto de mimbre que contenía su todo.

Ahí dentro estaba la flora y la fauna más exótica y también la más autóctona

Lleno de perfiles masculinos y figuras femeninas

Habían detalles tiernos y otros, inverosímiles.

La cadena de colores y texturas anidaban y se enredaban o deslizaban a su antojo.

Según el pulso de mi madre latía en la aguja la textura de la vida que saldría del canasto.

La vi por tanto tiempo días meses años vivir apegada a ese canasto que siempre supe que ahí estaba ella.

No podía dejarlo ni por una tarde.

Era parte esencial de su equipaje.

Cuando se enfermó y aconsejaron internarla, me olvidé de llevarlo.

Por eso mamá aleteó triste su muerte, no tenía su canasto para esperarla tejerla entenderla.

No pudo enredar como buena araña tejedora,su presencia y ella, se la llevó sin su esencia

El canasto vida durmió por años su ausencia hasta que decidí que era hora de dejar de mirarlo y buscar a mi madre en su interior.