Espejos gemelos

Como vos y yo. Eran iguales, pero cada una tenía el suyo. Lástima haberlos comprado idénticos, como nosotras. Eso no fue inteligente.
Somos gemelas , alma y corazón en un puño, en el mismo útero crecimos y nos contemplamos.
Después pasó la vida. Carreras, maridos, hijos . A pesar del sufrimiento debimos separarnos.Y justo, antes de separarnos el triste juego de cambiar espejos. Me quedé con el tuyo y vos, con el mío.
Del otro lado del mundo mi espejo te mira y a mí el tuyo. Te avisa y me avisa y sabemos que nos sucede antes que los demás. Del otro lado del mapa, miramos el espejo de la otra y sabemos qué sucede, qué sucederá.
Hoy lloré frente a tu espejo desde el amanecer. Te veía sin vida.
Cuando a media mañana sonó el teléfono…ya sabía la noticia. Ya había reservado el vuelo. Ya te había visto muerta.

Un laberinto de palabras

Un estrecho camino…
Un regreso por veredas rotas, crujientes,
una mirada que busca y no encuentra y de pronto… te presiento y se me acaba el gris.

Rompo dos o tres ventanas, juego con un perro callejero, recojo frutas de un árbol, me interno en el silencio de la tarde… Te pienso y sé, sin dudarlo, me estás pensando.
Millones de energías invisibles atraviesan la tarde de verano. Quiero huir y no puedo. Tiemblo y el perro callejero ladra a mi lado, se eriza de miedo. Es mi propio miedo.
Regreso por el laberinto buscando perderme y por primera vez encuentro la salida sin esfuerzo.. te veo esperándome, como antes, como siempre… me tiendes la mano y caminamos en silencio. Todo regresa a su lugar.

Desde otra voz

Estoy segura que cuando escribo alguien, muchas, muchos, me dictan algo.

De esos pequeños hechos de la vida cotidiana salen historias que de alguna manera, no son solo mías.

He decidido narrar y escribir historias: muchas parecen muy veraces. Otras veces juego con la fantasía y sobre todo, me gusta escribir para niñas y niños.

Será el designio? Qué voces me dictan historias que tal vez otra voz imaginó? Qué antepasada me contó mil veces sobre el designio de la hija mayor, la que muere antes de cumplir el año, me lo creí y lo narré mil veces…? Serán esas niñas muertas y no nombradas que me dictan estas historias o tal vez, muertas en plena infancia me dictan cuentos para niños? Estaría eso en mis recuerdos neuronales?

El designio de la hija mayor que tenía que morir por tres generaciones se cumplió pero… no es demasiado místico y cristiano creer que de ahí surge mi voz de narradora?

Comenzó con la bisabuela. Ella vino de Italia pero había hecho una promesa: entrar en un convento a los treinta y tres años. Rompió la promesa por mi bisabuelo, lo siguió. Labraron la tierra como buenos trabajadores de la misma y ella paría hijos. A los treinta tres años tuvo su ultima hija, la llamó Teresita. Así se llamaba la Congregación donde debía ingresar.

Lloró desde el primer día que la trajo al mundo. Su marido consternado la veía debilitarse y llorar, no entendía nada. Después de diez partos y tantos surcos cultivados, tantas paredes levantadas, no conocía a su mujer.

Ella le explicaba cada amanecer que su Teresita moriría. Qué la Madonna, se la pedía en sueños cada noche. Un año lloró la bisabuela, un año la consoló su marido. Un año vivió Teresita que serena murió en su cunita de mimbre, sin despertar.

Pero no solo murió esa niña, la Madonna le avisó a la bisabuela que por tres generaciones moriría la niña mayor. ( Siempre tan cruel el castigo!)

Y se repitió con mi abuela. Con mi madre. Con mi prima. Tres niñas murieron cercanas a cumplir un año. Siempre sin previo aviso, en pocas horas.

No fueron olvidadas. No creo eso. Pero nadie las nombra, ni las ha nombrado por años. Sus cenizas duermen en el panteón de los abuelos.

Sin dudas he sido elegida para nombrar a Teresita, Genoveva, Herminia y Luciana.

Serán sus voces que me inspiran a contar historias?

Serán ellas que me eligieron o yo las elegí para poder contar?

Del otro abismo

Fue el destello casi magnánimo de un sol

inexistente, estalló a lo lejos y produjo

abundantes luces pequeñas.

Las luces subían, bajaban, estallaban cálidas

y nacían otras más pequeñas pero no menos

luminosas.

Al grito involuntario concurrieron mis muertos,

fui niña adolescente, otra vez.

Arena entre los pies se escurría,

agua cristalina y cálida me humedecía.

En un entorno de penumbra me fui

escurriendo hacia el agua

hacia la arena y así, lentamente,

otra vez subí a las luces, estallaban, iluminaban,

se alejaban y volvían…

En algún momento supuse que sería eterno

ese devenir tan placentero,

ese sentimiento que unido a mi esencia

íntima y femenina, me hacían recorrer espacios

increíbles, desconocidos o tal vez,

los miraba por primera vez.

Sensación nítida de no estar en mi cuerpo.

Emoción intensa que no solo recorre mis venas.

Percepción clara de otro espacio al que llego,

me agota, regreso, vuelo nuevamente.

Calma… extraña lejanía, mi cuerpo no

quiere regresar. Tifones esporádicos.

Ausencia de la coherencia. Pasión al límite.

Ni un solo y profundo sueño reparador evitan

que hoy lo describa….

El caso de la prima Viviana

Corro el riesgo, al contar esta historia, de caer en lugares comunes, en prejuicios cotidianos y finalmente, en cosas de mi edad… como te dicen cuando no te pintas las canas.

No es tan raro lo de Viviana, a mi por ejemplo, no me escandaliza. Pero es algo extraño.

Su matrimonio con mi primo fue festejado y visto como un casamiento bello y admirado. Jóvenes y hermosos ambos, con buenas carreras a punto de finalizar, con un amor que les brotaba en cada mirada. Fue un casamiento que toda la familia aplaudió.

La vida, los estudios y los trabajos los hizo viajar. Fueron, volvieron, los vimos muy poco. Tuvieron unos mellizos hermosos como ellos y vivieron en distintos sitios.

Las carreras no les prodigaron buenos trabajos y tuvieron aprietos económicos de los cuales, nos enteramos después de un tiempo.

Viviana fue cada día más cálida y eficiente. Era como el lado opuesto de su marido. Mientras él iba pendiente abajo con sus proyectos, los de Viviana crecían y eran exitosos. Agradecíamos que la tuviera en su vida.

Cuando fueron los hijos los que marcharon hacia la Universidad, se dedicaron un tiempo a viajar y visitarnos. Ella lucía espléndida y tenía siempre trabajos exitosos que iba cumpliendo. En cambio el marido tenía como delirios de volver a la naturaleza y vivir en forma primitiva.

Quién pudo creer que eso funcionaría? Nosotros, ingenuamente.

Cuando Viviana tuvo su primer amante, se separaron por un tiempo, después regresaron y ella, tenía una sonrisa feliz y él, lucia comprensivo y enamorado.

Los amantes se sucedieron a medida que el marido perdía toda brújula. La separación fue inminente y entonces, Viviana vivió.

Amores, viajes, teatros y disipó el pasado, la vida austera y los proyectos inconclusos del marido. Viviana se transformó en la que fue siempre: aquella muchacha de Capital Federal con buenos proyectos. Aquella que acogimos en la familia y nos pareció angelical.

Viviana guardaba adentro, muchas cosas que desconocíamos. Anhelos, deseos, ambiciones y algo de pasión reprimida, pues liberó todo y de una vez.

Fotos y miles de videos muestran una sesentona resplandeciente que recorre con lujo el mundo y sus virtudes. Cuál sería la verdadera?, no lo sé, la gente cambia y con todo derecho.

Nos alejó, nos olvidó y fuimos pasado.

Mientras el que fue su marido languidece de proyectos ecológicos imposibles, ella, el amor de su vida, derrocha energía y demuestra que tanto pudo llegar a hacer. Qué tanto tiempo perdió entre divagues, pañales y parentela.

La vulgaridad que emana, no debo decirla porque soy mujer y debo apoyarla. Es verdad: qué bien, qué fortaleza, qué aguante y qué cierre magistral.

Pero finalmente vulgar. No puedo reprocharle nada. Tal vez solo la absurda distancia que puso con nosotras, las primas, las que estuvimos siempre, las que la acunamos en la familia, que la comprendimos y jamás la criticamos.

Se puede cambiar y eso es bueno. No justifico el olvido, el silencio, esa especie de traición a lo que fuimos.

Viviana… qué triste. Tan cerca cuando sufrías y tan lejos cuando la vida te regala oportunidades felices.

¿Qué es lo qué más te aterroriza hacer? ¿Qué te empujaría a hacerlo?
Mentir. Tener que volver a mentir para llevarme bien con el resto. Mentir es mentirme y vaya si lo he hecho. No quiero volver a ser manada.
Sólo por salvar a algún ser querido volvería a mentir, bajo extrema necesidad.

La foto

Sacar fotos a la casa abandonada fue mi entretenimiento aquel verano. Treparme en el risco, pisar sus desniveladas galerías invadidas de yuyos , intentar con la cámara una imagen que diera cuentas del dolor de su abandono. Inútil, nada era tan bueno como yo esperaba.
Fue la noche en que la luna, mostró el río detrás de una de las ventanas voladas al tiempo que creí lograr la imagen perfecta. Tomé una y más, era una noche tan mágica y aquella casona lucía tan triste mostrando el paisaje por sus ahuecados bordes.
Después de las tomas rápidas fui corriendo a ampliar mis codiciadas fotos. Entonces supe que fotografié una sombra femenina detrás de lo que fuera la ventana. Entre la luna y el río, intemporal y distante, una figura femenina, triste y lánguida como la casa, miraba mi cámara como reclamando.
María Luisa