Magela( de mi libro Primas)


Prima nacida para el sacrificio fue Magela. Su hermano gemelo contrajo leucemia en la adolescencia y los tres transplantes de médula, fueron de la suya. Como Julián nació con una salud tan quebradiza pasó su adolescencia en hospitales y cuando no le donaba médula, lo acompañaba.
Julián se recuperó después del tercer transplante y recuperó su vida y sus estudios. Pero la tía se enfermó de cáncer y Magela regresó a su rol de enfermera casera. Cuidando la madre se volvió silenciosa. Miedosa. Impresionable.
Durante diez años cuidó a la madre que le dio lucha pareja al cáncer. Mientras su hermano totalmente curado ingresaba a la Universidad, el padre abandonaba la casa y se iba con una mujer muy joven. Magela se puso a trabajar en la casa. Hizo plantines que vendíamos las primas en las ferias. Lavó y planchó ropa blanca de dos hotelitos vecinos. Hizo viandas. Tejió infinitas bufandas y gorras para los días de invierno. Y siguió de tanto en tanto incorporando tareas que iba aprendiendo. Encuadernó libros, restauró retratos y fotos.
Pero lo más lindo de la prima Magela era esa sonrisa mansa y cálida con que nos recibía siempre. Mientras batía una tarta, arreglaba un libro y recordaba la medicación de la madre. Sin quejas y con esa beatitud.
Cuando la tía murió ya habían pasado diez años, el hermano era un profesional casado que vivía en otra ciudad. El padre no volvió a dar señales de vida. Después de enterrar a la tía nos fuimos mudando a su casa. Las tres primas decidimos ayudarla. Al mes Magela retomó sus labores. A los seis meses comenzamos a enseñarle a bailar y al año sabía elegir un buen vino. Nos quedamos un año más.
De esa ayuda resultó que Magela se consiguió dos novios y sin embargo, rompió con ambos y resolvió vivir sola. Llena de quehaceres, con su eterna sonrisa volvió a su vida.
Y cada quién siguió su camino y por una cosa u otra no volvimos a vernos hasta que Magela se incorporó a la Era Digital y comenzamos a comunicarnos a través de las pantallas. Estoy segura de haber visto en dos oportunidades a los dos novios de Magela como dos maridos, en su casa, o más bien de entre casa. Mi prima mayor dice que veo visiones y la menor, dice que es posible. Magela, sonríe ante mis preguntas. Bueno como sea, nos ha picado la curiosidad y a pesar de las distancias en tres horas, estaremos tocando su timbre.

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