Caritas

Ustedes no tienen idea de los millones de rostros que me siguen, a diario, desde mi escritorio, desde mi computadora, desde las pantallas…Caras de niñas y niños, me miran, sonrientes en su mayoría. Y me dicen que no soy millonaria?
Estas niñas y niños, algunos hoy tienen más de treinta años, son profesionales y todavía no se olvidan de mi cuentos. Me asombran…
Se acuerdan de títulos que yo he olvidado…
Qué magia tuvo ese instante para ellas, ellos, que pueden recordar lo que les narré aquella vez.
Y de todos esos momentos he guardado fotos, antes en papel, ahora en pantallas. Y me han regalado fotos en jarritos, en murales, en cuadros, en latitas que hoy sirven de porta lápices.
Montones, millones de rostros, de los cuales solo algunos o algunas volveré a ver y/o reconocer…me miran, sonríen y me piden otro cuento.
Hace treinta y cinco años que me dedico a narrar y leer en escuelas, liceos, instituciones públicas y privadas, en teatros, en escenarios al aire libre, en planes de vivienda, en cooperativas, en jardines de infantes, en cárceles…no sé que escenario me ha faltado conocer…
Y todos esos recuerdos son caritas que me siguen mirando, sonriendo por el cuento, sonriendo por esa magia compartida…
Increíble lo que puede hacer esto de narrar o leer, después de años de hacerlo y repetirlo, sigue siendo una maravillosa intimidad con la palabra y mi público que mayoritariamente, siguen siendo los más pequeños.
Si habrá que contar…que leer para otros, para compartir…para hacerles las vidas un poquito más lindas…Qué bueno fue venir de una familia de cuenteros y cuenteras que nos hacían soñar con las historias.
” Sherezade es la mamá de los cuentacuentos…el arte de narrar nació del miedo a morir…” dice Eduardo Galeano y qué gran verdad, contando no me muero porque el cuento, perdura y siguen recordándolo.
Si uno sólo de los cuentos narrados ha servido para hacer más feliz a una niña y un niño, todo valió la pena…voy por un poco más!