El dueño

…este señor me roba el sueño,

me deja siempre asombrada,

aún cuando se repite,

me enamora,

aún cuando es salvaje

me esclaviza,

aún sin pretenderlo

me hace ver ver ver sin mirar,

me obliga a oír oír oír sin escuchar,

me sacude y enfría

a veces me tira al suelo…

Y debe ser que a su lado

retorno a la ingenuidad.

Por eso tan sólo lo amaré

y desearé mi muerte a su lado,

que me cubra su salitre,

que me borre su arena,

que se trague mi cuerpo,

que se apodere de mi resto humano

como si alguna vez,

él también me hubiera amado.