Maldades oníricas

Maldades oníricas

¿por qué no soñar cómo todo el mundo

con mis muertos o con calles vacías?

¿con necesidades incompletas o

verdades develadas en quién sabe qué pasillo?

No, otra vez se me enroscan dos víboras

en los tobillos tallados de musgos,

otra vez las veo sutiles y rápidas

ejerciendo un poder ancestral

que me guía al centro de un espiral eterno,

una fuerza poderosa me lleva: estoy muerta,

más allá de las sombras la luz prometida

y la trampa de siempre:

siete puertas para elegir paraíso o infierno.

(no las cuento el número es símbolo)

Alguien a mi lado me arroja

(¿ángel o diablo?)

un manojo de finísimas llaves doradas

(¿ángel o diablo?)

Tengo que elegir con cuidado

cielo o averno,

tengo tan poco tiempo y

es tan difícil… que me despierto asustada:

¿por qué no sueño con mi

último libro leído o veo el rostro

de los que me amaron?

Pájaros muertos

Y lo decidieron en forma conjunta y total. Decidieron incluso la hora, por eso algunos murieron dormidos, otros desayunando. Otros incluso, tal vez los más felices, en plena reproducción. Y nuestro planeta se quedó sin pájaros. Se murieron todos. No quedó uno vivo.

La ciencia y la prensa enloquecieron. Nosotros, simples mortales, sentimos que era un presagio. Vacías las jaulas del mundo y sin alas los parques y las plazas. Más allá los bosques y montes, las franjas de selva, sin trinos. Ni un solo nido habitando lugares casi imposibles. Ni una garganta emplumada para escuchar.

Tan frágiles como persuasivos nos avisaron muchas veces. Ciegos, ni los miramos. Sordos, ni los escuchamos. Cuando murieron produjeron una catástrofe sólida e inimaginable.

Sin estruendo murieron.Nos dejaron sin sus vuelos, nosotros, que intentamos siempre imitarlos, comenzamos a ver el final cuando sus alas dejaron de batir la vida.

Nos quedamos en nuestras jaula gigante mirando pájaros muertos…