El Aconcagua

Así de impresionante como el océano es el Aconcagua. Es finito y no parece tocar el cielo pero casi. Y yo siempre lo vi de lejos y de arriba cuando algún piloto te lo muestra. Y volando por encima como si fuera la gran cosa no se ve la majestuosidad.

Subimos en excursión y a mí me venían dos historias o mejor dicho, dos Libros a la cabeza: De los Apeninos a Los Andes, la historia del niño que sale de Italia y viene a Argentina buscando a su madre y Viven, la historia verídica de los sobrevivientes uruguayos del avión que llevaba un equipo de rugby desde Chile y cayó en la cordillera.

El laberinto montañoso ya es bello sin escrúpulos pero mirar de tan cerca el Aconcagua es otra vez, como frente al océano , sentirse hormiga de este planeta. Eso hace bien.

Me impresionó saber que cada año mueren muchas o muchos intentando escalarlo. No nos aconsejaron visitar el cementerio donde reposan, supuestamente, los desventurados.

Y mientras disfrutaba de esa inmensidad montañosa, de esa falla geológica, de la cordillera más joven del planeta, veía la inocencia de mis nietos en la nieve y el ciclo de la vida, blanco como ella.

Mis sentidos de vuelta a la infancia y ver el otro pico, el Tupungato, pero de la mano de mis padres. Entonces entiendo porqué insistí en traer mi hija, mis nietos.

El ciclo de la vida, volver al origen, a la infancia perdida, a los padres muertos, mirar con estos ojos intentando recuperar el asombro de entonces.

Volví…

Maldades oníricas

Maldades oníricas

¿por qué no soñar cómo todo el mundo

con mis muertos o con calles vacías?

¿con necesidades incompletas o

verdades develadas en quién sabe qué pasillo?

No, otra vez se me enroscan dos víboras

en los tobillos tallados de musgos,

otra vez las veo sutiles y rápidas

ejerciendo un poder ancestral

que me guía al centro de un espiral eterno,

una fuerza poderosa me lleva: estoy muerta,

más allá de las sombras la luz prometida

y la trampa de siempre:

siete puertas para elegir paraíso o infierno.

(no las cuento el número es símbolo)

Alguien a mi lado me arroja

(¿ángel o diablo?)

un manojo de finísimas llaves doradas

(¿ángel o diablo?)

Tengo que elegir con cuidado

cielo o averno,

tengo tan poco tiempo y

es tan difícil… que me despierto asustada:

¿por qué no sueño con mi

último libro leído o veo el rostro

de los que me amaron?

Pájaros muertos

Y lo decidieron en forma conjunta y total. Decidieron incluso la hora, por eso algunos murieron dormidos, otros desayunando. Otros incluso, tal vez los más felices, en plena reproducción. Y nuestro planeta se quedó sin pájaros. Se murieron todos. No quedó uno vivo.

La ciencia y la prensa enloquecieron. Nosotros, simples mortales, sentimos que era un presagio. Vacías las jaulas del mundo y sin alas los parques y las plazas. Más allá los bosques y montes, las franjas de selva, sin trinos. Ni un solo nido habitando lugares casi imposibles. Ni una garganta emplumada para escuchar.

Tan frágiles como persuasivos nos avisaron muchas veces. Ciegos, ni los miramos. Sordos, ni los escuchamos. Cuando murieron produjeron una catástrofe sólida e inimaginable.

Sin estruendo murieron.Nos dejaron sin sus vuelos, nosotros, que intentamos siempre imitarlos, comenzamos a ver el final cuando sus alas dejaron de batir la vida.

Nos quedamos en nuestras jaula gigante mirando pájaros muertos…