Ventanas

Quería hablar sobre puertas pero me tocaron las ventanas. Al final entendí que también podía escapar por una y relativicé la temática.
Abrir las ventanas para escapar es más riesgoso que escapar por la puerta. Las ventanas pueden dar al vacío y las puertas, siempre desembocan en algún pasillo. La cuestión es saber discernir si es preferible el vacío o el laberinto.
Las ventanas no tienen posa pies e invitan a volar. Las puertas son terrenales. Sería cosa de decidir si sueño con volar o sigo caminando.
Las ventanas invitan a ver la luna y las puertas, nuestro suelo. Las ventanas, casi siempre, se abren de a dos, las puertas de a una. Las ventanas invitan a entrar al sol y las puertas a salir al sol.
Desde Romeo y Julieta que las ventanas tienen historias reconocidas y las puertas, se cierran en el final de las historias.
Me encantan las ventanas pero me daría pánico vivir sin puertas…
( filosfilosofía dominguera)

La puerta del dolor

Entro y me abrazan y besan

estoy cubierta de afecto y un aire

de ternura se exhala en el aire.

La casa está fresca, las sonrisas disipan mis dudas, el perro me festeja, la música me espera.

Me agasajan con manjares, tus manos han cocinado para mí… saboreo… brindamos y bebemos juntas.

Después serán las doce y cómo en el cuento, seré pobre y hasta mala, todo cambiará y volveré por otra ración de amor la semana próxima…

Abrazar y besar, establecer un diálogo, sentirte a mi lado, saber que estás… otra vez el ritual de brindar y comer, a veces nos reímos pero… llegarán implacable las doce de la noche y volveré a sentir que estoy vencida…

Vengo de un lugar al que no puedo volver.

Vengo de un amor tan puro que no tengo retorno.

Vengo y vienes de mi tan visceralmente que nada se puede comparar.

No hay nada y hay todo. Te he perdido y me has perdido.

No quiero más calabazas…no más media noche dolor y tristeza. Mejor tu recuerdo…

Te extraño y te extrañaré hasta que un día…ya no pueda hacerlo más.

Casa abandonada

No hay nada más triste que una casa abandonada y en ruinas. Me detengo en una que hay en el camino. Escudriño sus escombros buscando sus recuerdos. En esta ventana ahora sin marco alguien divisó un amor. Por esta puerta dando un portazo se habrá alejado alguien. En esta habitación llena de yuyos habrán reído los niños y aquí, dejó huellas la cocina, lugar donde la familia se reunió. Qué tipo de pasión habrá escuchado la pared rajada del dormitorio grande. Cuántos sueños habrán escuchado estos despojos domésticos. Gritos, risas, suspiros, rezos y pasiones. Este laberinto de escombros escoltados por puros yuyos, es el lugar donde alguien albergó la vida. Al costado del camino solitaria y violada de secretos quedó la casa abandonada.

Alocado

Algo brusco e inesperado

Un algo bueno y delicioso pero

desparejo y a veces des prolijo…

Un brusco azote de viento sin ton ni son

Un abrazo de oso

Un mensaje inapropiado y prolongado

Una mancha y sus consecuencias

Un escrúpulo indecente y ridículo

Una obligación de nada y todo

Un estrecho vendaval de lujuria

Un abanico de colores imposible

Veinticinco mil lunas y trescientos soles

Todo eso y algunas cosas más

sucedieron en veinte años y casi

ni nos enteramos….

Llaves


Encontré la llave en el mar.
El agua salobre la escondió,
la enterró en la arena
Mi pie hizo magia, la pisó,
regresamos felices a disfrutar enero.
Después la vida como
en un recorte presupuestal
en una dictadura patriarcal
en una hegemonía de macho
me escondió otra vez la llave
No la he vuelto a encontrar.
La magia existe sólo una vez.

Mujer lluvia

Que la lluvia caía sin ruido sobre el cristal de la ventana. Caía sin cesar pareja, sana y silenciosa.

Que la miraba tanto, la frente sobre el vidrio, el cuerpo sin sentido, la mente fija sin pensamientos, sobre el agua.

Que la lluvia conmovida la invitó y ella, sin pensarlo aceptó.

Y qué entonces ella fue lluvia y adentro de su casa se formó un lago de su propio cuerpo.

Y qué ella y la lluvia fueron una sola cosa: agua que lava, que cae, que se ahoga en sí misma como de llanto silencioso.

Fue una mujer lluvia en esa tarde de invierno y la lluvia fue ella y ya no pudieron separarse.

El Don de los vientos

El hombre que vive conmigo, que me ama y me acompaña, mi compañero de vida, no mi esposo ni mi marido ni concubino, mi eterno amante, tiene el don de los vientos.

Una de sus virtudes es conocer las ciudades sin haber llegado y ubicarse en el lugar que está así lo hayan tirado de un camión en marcha. Para mí, carente de toda brújula, perdida en mi propio patio, esa es una razón para amarlo.

Suele tener una ironía un tanto entreverada que me motiva la risa y esa también es una razón para amarlo. Sin risa el amor es imposible, sería casi como sin orgasmos.

Me encanta que domine los vientos. Que estemos frente al mar y me diga que en media hora virará el Sur y será del Este. Me gusta aún más que me lo tenga que explicar tres veces o más porque yo nunca sé dónde están los puntos cardinales.

Esta es una reflexión muy seria porque cuando se justifica el amor parece qué hay que tener un montón de motivos para amar al otro.

Cómo puede una mujer perdida en sí misma no amar a un hombre que domina los vientos?

Sé que suena a elemento fantástico pero ha sido él, quien sin ninguna prisa, corrigió mis tormentas y dominó mis vientos locos.

Cada vez que lo consigue, lo admiro y lo amo…

Pero me encanta provocarlo nuevamente y vuelvo a ponerme tormentosa, llena de viento Norte, el de locos y locas, para buscar al hombre que domina los vientos… un juego que venimos repitiendo hace casi diecinueve años…

Felicidades 🍾🎈🎉🎊

A un costado

A un costado del camino encontramos las casas abandonadas. Estaban las tres, eran esas que recordábamos, sin dudas.

Techos volados, árboles creciendo audaces en muros semidestruidos, raíces de yuyos trepándose por donde estuvieron los ricos rituales de la comida. Tierra y escombro en las penumbras íntimas del dormitorio y una pequeña parte del cuartro de baño que resiste, vaya a saber porqué. Recorremos las ruinas, no creemos en el olvido, algo habrá, algo aunque sea una pequeña huella.

Estuvimos hasta que cayó la tarde, nos fuimos de regreso con pequeños trozos de infancia que solo nosotros entendemos.