Lo que nunca dije

De las tantas cosas que se pierden

( se habla mucho, se dice nada),

no te dije que no estuviste cuando

mi cuenco de vida fue estirpado y arrancado.

Él estaba.

Aunque era un castigo inmerecido, estoico,

soportó ese duelo.

Se dolió conmigo y se resignó a mi castración con un amor inacabable.

Cuando la sangre de mi sangre me acusó

ante un juez, no estabas.

Él estaba

Cuando recordé el amor que no era suyo, pero que suelo nombrar siempre…

Él estaba.

Cuando subí la escalera y vislumbré un poco de lo mucho que me quitaron…

Él estaba.

Se merece mil poemas y no le he escrito nada.

Porque cuando todo se negó …

Él estaba.

Porque cuando pude ser…

Él estaba.

Está.

Estará.

Algo que nunca sabrás de qué se trata.