2 de abril

A mi madre el clima casi tropical de la provincia de Misiones le cayó mal. Sobre todo porque yo iba adentro suyo y le demandaba y le exigía a su cuerpo que se sentía desfallecer cerca de la selva.

Cercanos a la ciudad de Apóstoles, pequeño poblado en esa época, mis hermanos se instalaron en la escuela y la amaron, era pequeña y las chicos y chicas misioneros eran todos simpáticos.

Nos instaló papá en un pequeño chalet de las afueras desde donde salía a diario a recorrer plantaciones. Mi madre me contó que cercano al mediodía se desmayaba. Un médico famoso en la zona, alemán, yo sospecho que fue un nazi escondido en la recóndita Misiones, le recetó un trago de whisky, del bueno, para levantar la presión. Papá consiguió un supuesto whisky escocés con sus amigos paraguayos.

Había un sólo hospital al que mamá no llegó pues mi venida al mundo apenas dio tiempo a que la partera llegara a la casa. Nunca supe porqué me apuré tanto por separarme de ese cordón que me unía a ella.

El 2 de abril, embarazo a término, mamá amasó para cinco hombres que comían pasta como buenos hijos de italianos. Mi intolerancia al gluten será producto de esa situación?. Después en la tarde comenzó a sentirse mal. Encontrar a mi padre por teléfono no fue fácil y menos aún traer a la partera.

Y para cuando todo eso se dio ya era el atardecer y mamá tenía todo dispuesto: agua, toallas, sábanas y pañales. Todo limpio e impecable y ella se paseaba bañada y perfumada en un camisón blanco bordado.

Papá tuvo que asistir el parto… hombre grande y fuerte se desesperó con los pujos nuestros y desató la risa de mi madre entre las contracciones.

Así nací bajo el cielo misionera un 2 de abril hace ya 67 años. Mi madre me contó este día muchas veces y mi hermana mayor, también.

Muchísimas lunas después me enteré que es el DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL, que don Andersen nació también en esta fecha pero en Dinamarca y tuvo frío. Y muchísimas otras lunas después se Conmemora en Argentina la imposible Guerra de Malvinas.

Coincidencias de los números y los almanaques, mi destino se unió a los libros para niños y la pelea, sin igual, contra la dictadura argentina.

He regresado a Misiones para buscar ese origen. Encontré un paisaje avasallador y algunos lugares sorprendentes. No pude rastrear al médico alemán que también fue mi pediatra y que sigo suponiendo… era un nazi escondido.

No pude encontrar nada y sin embargo allí está la casa donde nací, mi primer llanto, mi grito por la vida… aún quedan vestigios.

La heroína de esta historia es sin dudas mi madre.

P

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