La prima que se espera

Vera es esa prima que se espera. Que las flores, que las primeras hojas, que las tardes más tibias y los días más largos.

Cuando era pequeña casi no me enteraba hasta qué hacía calor pero ahora: imposible! Las fotos en las Redes de mis amistades que tienen muchos jardines, los espacios meteorológicos que se la juegan a predecir cómo serán estos meses, los días de libertad escolar, asuetos decretados por h o b, la cuestión es real, festejar a la prima.

La prima llamada Vera también cambió con los tiempos. Antes era una estación más y si acaso la recordábamos ya cerca del verano cuando buscábamos ropa más liviana. Ahora hay un esperarla, en todas las Redes, en todos los medios de comunicación, hasta las ofertas primaverales, los asuetos de la estación nos anuncian desde el 1 día de septiembre, que estamos entrando en algo así como un mes magnífico donde todo se irá acomodando (?)

La estación de las golondrinas y los jardines gloriosos nos irá preparando, inexorablemente, a los créditos qué hay que tener para poder veranear. La vieja y querida prima, humilde y callada hace unos 50 años, hoy llega vertiginosa, muestra lo poco que falta para el verano y las necesidades de seguir mostrando y mostrando, cosas, cuanto más caras mejor, para no olvidar lo poco que nos queda para juntar dinero para enero.

A mí me gusta esta prima, creo que se alborotan muchas cosas invisibles que cambian: las hormonas, las alergias, la humedad y la sensación frío calor que no se termina. Y así como cambia el paisaje externo, cambia el interno, el de cada cuál…

La prefería más humilde y sin tanto ruido… pero en este mundo hasta mi prima Vera debe adaptarse y cambiar.