2025… y qué?

Es importante saber que comenzó el nuevo año. Más aún cuando fueron muchos fines de año y tuviste la ilusión, la esperanza puesta ahí, en el calendario.

Después aceptaste el ritual de vestirte, recibirlo con honores, comidas y bebidas. Familia, aunque no era tu primera elección, amigas y amigos, todos no igualmente queridos. Pero había que recibir el año con un gran festejo.

Agradecer lo bueno que se dejaba y recordar lo bueno, para duplicarlo. Y todo ese bullicio, las luces y las promesas, la locura típica de diciembre que tenía ese clímax el 31 de diciembre, eran, son, para festejar al nuevo año.

Lo nuevo te ha llenado otra vez con esperanza indefinida. De verdad que tenemos un instinto salvaje de supervivencia.

Como si dependiera algo de eso por un cambio en el último dígito del año. Ni todos los numerólogos, ni todas las cartas astrales, ni los horóscopos, incluyo el chino, dejaste de leer. Justo vos que no crees en casi nada: la cuestión es creer en algo que te alimente la esperanza, la quimera, la utopía de que cambiando de año, cambiabas de suerte. Siempre para mejorar.

Ni siquiera somos dueños de esos sueños esperanzados. No está en nuestras manos. Está todo calculado y hecho para que sigamos siendo lo que somos.

Pero aún así, cuando se te acaba la utopía propia, colocas la esperanza en hija, hijo, nieta, nieto: tu descendencia. Esperas para otros que llevan en su sangre un vestigio de vos misma.

Esperar para otros es una utopía aún más increíble, sobre todo cuando los otros ni siquiera llevan tu sangre. Qué ya coman todos y puedan descansar del hambre. Qué ya puedan ir al médico todos y no se mueran de una infección o una distracción. Qué ya no haya analfabetos. Qué el arte sea una necesidad para los que gobiernan. Qué no se recorten recursos para la ciencia. Qué se le devuelva a los mayores la dignidad de una vida de trabajo. La lista es casi infinita.

La esperanza! Dichosa, seguís imaginando un mundo más justo, idealizado, pariente de la ética y la empatía. Entonces?

Entonces seguís viendo el 1ro de enero con Esperanza. Y con una sonrisa recibís el 2025.