Llorar con ganas

Mi madre siempre decía que había que llorar con ganas de vez en cuando para que se te lave el alma pero no para que se haga hábito. Y cuando lloraba, ella decía que lo hacía por ella y por las que no podían hacerlo. Eran crisis intensas y breves. Luego se lavaba la cara y proseguía con la vida…
Mamá: eso no pude heredarlo, esa sana costumbre de lavarme el alma con lágrimas saladas como quien se sumerge en el mar, ya no sola sino con todas las que no pueden.
Pero sí heredé la bendita costumbre, o maldita según se mire, de llorar por las que no pueden hacerlo…

Gracias por dejarme esa herencia.

Luna de papel

Corté una luna o media o cuarta o un trozo y la besé y te dije que era un gajo de Luna para tu bolsillo.

Como éramos jóvenes y felices la olvidamos ahí.

Después la vida, el sendero que se pierde…

Hoy la encontré arrugada, lavada y un poco rota en el fondo de tu bolsillo.

Se vivió la vida en tu pantalón.

Hoy la rescaté y los dos lloramos un poquito.

La planchamos y andamos errando por la casa buscándole un nuevo lugar secreto de gajo de Luna de papel de símbolo…