Los lugares

Las ciudades y los lugares donde alguna vez estuvimos: guardan algún recuerdo de nosotros?

No puede ser que una ciudad, un barrio, una casa donde caminaste, viviste, fuiste… joven, se quede sin nada tuyo. En cada baldosa que pisaste con la insana risa, en cada muro donde te recostaste indolente, en cada habitación donde reías con ganas de ser eterno, dejaste una parte de vos…Dónde quedan pedacitos de tu alma, es tu pasado, tu estancia primitiva, tu paso indolente…

Recuerditos tuyos hay en un montón de lugares que ya no recuerdas. Estás seguro que esos lugares no te atraerán de alguna manera con su onda radiactiva de recuerdos?

Desorden anónimo

Ver..

… un oso sin bosque, un lobo aullando sin luna, una sombra sin dueño, una sonrisa sin boca, un esqueleto sin nombre, una tumba sin muerto, una vida sin aliento, una flor abandonada en un muro…

No ver…

Que la flor habla, que desde el principio de la primavera le grita al muro: te amo!

Ni ver…

El muro sigue ciego, no la ve, no la escucha…

Y la flor muere en mitad del verano tórrido, afónica de gritos, seca de pasión y el muro, más gris y triste que nunca, se queda tan solo que comienza a buscar una flor…

Domingo del pasado

Este es un domingo del pasado. Desde que despertamos sentimos la sensación de un deja vú permanente.

Un domingo de final de fútbol y pastas caseras, de aperitivo y buen vino. Un domingo de puertas adentro donde se condensa la vida compartida en rodajas iguales.

Un domingo lento donde el tiempo puede o no pasar y no nos importa. Ni el sol afuera, ni la luz, ni siquiera la tentación de salir. Es un domingo de pijamas, sin apremios de zapatos, uno de esos domingos que nos dolían en la infancia.

En la vida tuvimos muchos domingos y gran parte de ellos, los quisimos para dormir hasta tarde o gozarlos afuera. Gozar paseando.

Hoy no, hoy hasta hicimos pastas caseras, nos adentramos en el mediodía en una hora justa y sentimos, así, al unísono, que era un domingo de otro tiempo.

Es exagerado decir que sentimos presentes a nuestros antepasados en la mesa, pero sí, los sentimos. Nos reímos de ese pensamiento compartido y después, permanecimos un poco serios, porque no era un sentimiento menor.

Hoy va siendo ese domingo del pasado que nos tocó revivir. Lo excelente de esta situación es tener la sensibilidad de experimentarlo. Cuantas personas lograran percibir un domingo cualquiera como un domingo de otro tiempo?

Cuántos deja vú se animarán a percibir en un domingo completo, lleno, intenso y antiguo?

La copa, el plato, la condensación de puntos de luz tras la ventana, la charla, el silencio y la lentitud han sido terriblemente un estar en otro tiempo que alguna vez, tuvimos.

Sentada

En el sofá de mirar la vida

la abuela sentada, espera,

mano sobre mano,

ojos allá lejos y una sonrisa

leve, apenas perceptible,

endulza su cara.

Afuera se agita la vida,

ella, adentro, espera.

La sangre de su sangre

la carne de su carne, corre,

se apura, huye y se descalabra.

La vida de la vida suya también

anda por los caminos, las rutas,

los mapas, con apuro… la máquina

de producción los devora.

Ella, sentada ve pasar, ve girar

la vorágine que ya no es suya,

Ahora, se dice, me toca esperar…

Espera o vigila que pueden ser, la misma cosa.

Y con esa actitud, casi ingenua,

no debelará secretos. Los atesorará

en su eterno baúl de recuerdos.

No se acuerda de casi nada, murmuran,

los verdaderos ingenuos,

mientras ella repasa confidencias,

infidelidades, deseos, odios muy recónditos,

lejanos y de otros tiempos.

Mira siempre lejos y no ve casi nada,

se preocupa su joven nieta;

pero ella mira allá, adentro. Y puede percibir

angustias, envidias, miedos, siente

los celos y puede ver muertos.

Una nunca sabe de verdad, qué cosas hace

una abuela que divaga y se distrae,

cómo más allá del tiempo.

Soñaste

Anoche soñé que me soñabas. Anoche tuve la clara sensación de ser un sueño, el tuyo, que vorágine me atrapaba.

Porque sabía que la ficción era yo misma y aunque te pertenecía, tu subconsciente elucubraba conmigo y mi destino a su antojo.

Era como estar muerta pero viva, o estar viviendo muerta.

Era trágico pero a la vez, me gustaba deambular en tu cabeza mientras dormías. Porque supe en todo momento que finalmente, despertaría.

Apenas abriste los ojos y no pude contenerme:

– Me soñaste, pregunté adormilada aún.

– Cómo lo supiste?, preguntaste entre el madrugón y el despertar.

– Porque me nombrabas..- te mentí astutamente.

Nos acurrucamos y besamos sin delirios antes de comenzar el día. No hay prisa. Anoche, fui tu sueño.

Nunca voy a estar pronta

Para desear eso que piensas o decir o predecir, no podré…
desconfiada de los brillos, desatinada con los
tiempos, disgustada con los silencios y
amante de las palabras no podré estar pronta
nunca para no hacer nada.
Hago y deshago sin tino, gran verdad,
lanzo al aire mis pasiones y me ilusionan
las letras en todos sus colores.
No estaré pronta para ver lo que me muestran.
No oiré lo que me dicen, obviaré las indirectas,
preguntaré aunque lo sepa:
Dónde está la razón y dónde dónde la justicia?
No estaré pronta para aceptar la verdad
absoluta, la hipocresía y la soberbia.
Me reiré en silencio de los pobres mediocres,
de los que envidian y temen,
de los que odian tanto que se olvidan,
no son inmortales.
Nunca voy a estar pronta para callarme,
voy a decir y a decir y a decir,
y cuando ya no pueda, lo escribiré como hoy:
nunca estaré pronta para esta sociedad
tan lógica, patriarcal y endiosada,
que por momentos da asco y rabia.
Voy a morir como mi abuela: con rabia
por lo que no fue,
pero pronta a resignarme?
Nunca!

Sol oscuro

Oximoron,uno más, un Sol que no da calor, ni luz…

Por el contrario es un sol que marchita, seca y destruye con su frío sudor helado…

Te lo imaginas? Ese fue el sol que te abrigó, que te iluminó la vida día a día, que te dió toda la esperanza perdida, que te hizo soñar de nuevo…

Ese mismo sol un día cambia y queda helado. oscuro, seco, lejano….

Tal vez sea un eclipse y todo pase, vuelva el sol a entibiar los viejos huesos.

Tal vez sea una tormenta pasajera y el sol brille iluminando la vieja sonrisa marchita.

Pero ni el sol será el mismo, ni yo seré la misma.

Hay caminos sin retornos, aún los que llevaban al sol.

Hay caminos tan duros que todas las lágrimas se mueren adentro y queda un profundo silencio.

Qué dice el silencio cuando calla y ahoga las lágrimas?

Todo. Nada. Es igual. Ha muerto mi sol.

Ya no es mi sol.

Antigua vida dorada que no volverá.

Ventanas

Quería hablar sobre puertas pero me tocaron las ventanas. Al final entendí que también podía escapar por una y relativicé la temática.
Abrir las ventanas para escapar es más riesgoso que escapar por la puerta. Las ventanas pueden dar al vacío y las puertas, siempre desembocan en algún pasillo. La cuestión es saber discernir si es preferible el vacío o el laberinto.
Las ventanas no tienen posa pies e invitan a volar. Las puertas son terrenales. Sería cosa de decidir si sueño con volar o sigo caminando.
Las ventanas invitan a ver la luna y las puertas, nuestro suelo. Las ventanas, casi siempre, se abren de a dos, las puertas de a una. Las ventanas invitan a entrar al sol y las puertas a salir al sol.
Desde Romeo y Julieta que las ventanas tienen historias reconocidas y las puertas, se cierran en el final de las historias.
Me encantan las ventanas pero me daría pánico vivir sin puertas…
( filosfilosofía dominguera)