Tengo ganas de abrazar a tantas personas… que hago infinitos mis brazos.
Soy la mujer elástico
Soy una mujer pulpo
Soy una boa constrictora
Soy una hiedra trepada a un árbol
Soy una enredadera silvestre:
trepo y me abrazo…
Me abrazo… los abrazo
me curo el alma
los pasó por la mía
los mimo y me mimo
me siento una con todos, todas,
viajo a corta, media, larga distancia…
Abrazo familia, amigas y amigos…
Abrazo gente linda que tuve la suerte de conocer…
Abrazo mi genética femenina, todos mis ancestros distantes.
Mi abrazo es un sueño
un sueño de amor
un sueño necesario…
Te estoy abrazando
Hoy… tengo necesidad de abrazarte… a ti que me estás leyendo…
A mí, que estoy escribiendo la palabra más linda de todas,
abrazo.
@marialuisadefrancesco
Etiqueta: prosa poética
Involucrada
Que iba y venía cargando historias…
Algunas eran tiernas,
otras más tibias,
las hubo algo nulas…
Pero un día y casi sin notarlo
surgió la buena.
Otro día otra, aún mejor.
Y entonces llegó una realmente fuerte,
no pude parar de contar ésa y sólo ésa.
A medida que la contaba iba siendo mejor
y quise tenerla y al quererlo,
me fui involucrando y ya no fue una historia,
fue mi historia.
Y ya no me pude salir.
Presa, involucrada,estoy inventando
cómo escapar…
Los lugares
Las ciudades y los lugares donde alguna vez estuvimos: guardan algún recuerdo de nosotros?
No puede ser que una ciudad, un barrio, una casa donde caminaste, viviste, fuiste… joven, se quede sin nada tuyo. En cada baldosa que pisaste con la insana risa, en cada muro donde te recostaste indolente, en cada habitación donde reías con ganas de ser eterno, dejaste una parte de vos…Dónde quedan pedacitos de tu alma, es tu pasado, tu estancia primitiva, tu paso indolente…
Recuerditos tuyos hay en un montón de lugares que ya no recuerdas. Estás seguro que esos lugares no te atraerán de alguna manera con su onda radiactiva de recuerdos?
Desorden anónimo
Ver..
… un oso sin bosque, un lobo aullando sin luna, una sombra sin dueño, una sonrisa sin boca, un esqueleto sin nombre, una tumba sin muerto, una vida sin aliento, una flor abandonada en un muro…
No ver…
Que la flor habla, que desde el principio de la primavera le grita al muro: te amo!
Ni ver…
El muro sigue ciego, no la ve, no la escucha…
Y la flor muere en mitad del verano tórrido, afónica de gritos, seca de pasión y el muro, más gris y triste que nunca, se queda tan solo que comienza a buscar una flor…
Domingo del pasado
Este es un domingo del pasado. Desde que despertamos sentimos la sensación de un deja vú permanente.
Un domingo de final de fútbol y pastas caseras, de aperitivo y buen vino. Un domingo de puertas adentro donde se condensa la vida compartida en rodajas iguales.
Un domingo lento donde el tiempo puede o no pasar y no nos importa. Ni el sol afuera, ni la luz, ni siquiera la tentación de salir. Es un domingo de pijamas, sin apremios de zapatos, uno de esos domingos que nos dolían en la infancia.
En la vida tuvimos muchos domingos y gran parte de ellos, los quisimos para dormir hasta tarde o gozarlos afuera. Gozar paseando.
Hoy no, hoy hasta hicimos pastas caseras, nos adentramos en el mediodía en una hora justa y sentimos, así, al unísono, que era un domingo de otro tiempo.
Es exagerado decir que sentimos presentes a nuestros antepasados en la mesa, pero sí, los sentimos. Nos reímos de ese pensamiento compartido y después, permanecimos un poco serios, porque no era un sentimiento menor.
Hoy va siendo ese domingo del pasado que nos tocó revivir. Lo excelente de esta situación es tener la sensibilidad de experimentarlo. Cuantas personas lograran percibir un domingo cualquiera como un domingo de otro tiempo?
Cuántos deja vú se animarán a percibir en un domingo completo, lleno, intenso y antiguo?
La copa, el plato, la condensación de puntos de luz tras la ventana, la charla, el silencio y la lentitud han sido terriblemente un estar en otro tiempo que alguna vez, tuvimos.
Sentada
En el sofá de mirar la vida
la abuela sentada, espera,
mano sobre mano,
ojos allá lejos y una sonrisa
leve, apenas perceptible,
endulza su cara.
Afuera se agita la vida,
ella, adentro, espera.
La sangre de su sangre
la carne de su carne, corre,
se apura, huye y se descalabra.
La vida de la vida suya también
anda por los caminos, las rutas,
los mapas, con apuro… la máquina
de producción los devora.
Ella, sentada ve pasar, ve girar
la vorágine que ya no es suya,
Ahora, se dice, me toca esperar…
Espera o vigila que pueden ser, la misma cosa.
Y con esa actitud, casi ingenua,
no debelará secretos. Los atesorará
en su eterno baúl de recuerdos.
No se acuerda de casi nada, murmuran,
los verdaderos ingenuos,
mientras ella repasa confidencias,
infidelidades, deseos, odios muy recónditos,
lejanos y de otros tiempos.
Mira siempre lejos y no ve casi nada,
se preocupa su joven nieta;
pero ella mira allá, adentro. Y puede percibir
angustias, envidias, miedos, siente
los celos y puede ver muertos.
Una nunca sabe de verdad, qué cosas hace
una abuela que divaga y se distrae,
cómo más allá del tiempo.
Soñaste
Anoche soñé que me soñabas. Anoche tuve la clara sensación de ser un sueño, el tuyo, que vorágine me atrapaba.
Porque sabía que la ficción era yo misma y aunque te pertenecía, tu subconsciente elucubraba conmigo y mi destino a su antojo.
Era como estar muerta pero viva, o estar viviendo muerta.
Era trágico pero a la vez, me gustaba deambular en tu cabeza mientras dormías. Porque supe en todo momento que finalmente, despertaría.
Apenas abriste los ojos y no pude contenerme:
– Me soñaste, pregunté adormilada aún.
– Cómo lo supiste?, preguntaste entre el madrugón y el despertar.
– Porque me nombrabas..- te mentí astutamente.
Nos acurrucamos y besamos sin delirios antes de comenzar el día. No hay prisa. Anoche, fui tu sueño.
Nunca voy a estar pronta
Para desear eso que piensas o decir o predecir, no podré…
desconfiada de los brillos, desatinada con los
tiempos, disgustada con los silencios y
amante de las palabras no podré estar pronta
nunca para no hacer nada.
Hago y deshago sin tino, gran verdad,
lanzo al aire mis pasiones y me ilusionan
las letras en todos sus colores.
No estaré pronta para ver lo que me muestran.
No oiré lo que me dicen, obviaré las indirectas,
preguntaré aunque lo sepa:
Dónde está la razón y dónde dónde la justicia?
No estaré pronta para aceptar la verdad
absoluta, la hipocresía y la soberbia.
Me reiré en silencio de los pobres mediocres,
de los que envidian y temen,
de los que odian tanto que se olvidan,
no son inmortales.
Nunca voy a estar pronta para callarme,
voy a decir y a decir y a decir,
y cuando ya no pueda, lo escribiré como hoy:
nunca estaré pronta para esta sociedad
tan lógica, patriarcal y endiosada,
que por momentos da asco y rabia.
Voy a morir como mi abuela: con rabia
por lo que no fue,
pero pronta a resignarme?
Nunca!









Debe estar conectado para enviar un comentario.