La foto

Sacar fotos a la casa abandonada fue mi entretenimiento aquel verano. Treparme en el risco, pisar sus desniveladas galerías invadidas de yuyos , intentar con la cámara una imagen que diera cuentas del dolor de su abandono. Inútil, nada era tan bueno como yo esperaba.
Fue la noche en que la luna, mostró el río detrás de una de las ventanas voladas al tiempo que creí lograr la imagen perfecta. Tomé una y más, era una noche tan mágica y aquella casona lucía tan triste mostrando el paisaje por sus ahuecados bordes.
Después de las tomas rápidas fui corriendo a ampliar mis codiciadas fotos. Entonces supe que fotografié una sombra femenina detrás de lo que fuera la ventana. Entre la luna y el río, intemporal y distante, una figura femenina, triste y lánguida como la casa, miraba mi cámara como reclamando.
María Luisa

Mi paradisíaco Cinco Saltos

Mi nuevo libro ya está casi pronto. Muchos capítulos los diseñé y escribí como borrador en este blog. De pronto, no sé cuándo, mi blog es mi libreta de notas.

Con sesenta y ocho años regresé a la Patagonia Argentina y encontré los vestigios de mi paraíso de infancia. El único y último lugar donde nos recuerdo como una familia feliz.

También fue la primera escuela donde aprendí esto: escribir, leer, escribir y, ese proceso es único.

Únicas fueron muchas experiencias y me ayudaron en el regreso, que fue muy triste, no quería regresar, y con ellos sobreviví y aprendí el arte casero de narrar. De exagerar aventuras. De inventar historias. Estaba aprendiendo literatura.

Mi libro es un homenaje: al lugar y a mi familia que ya no está.

Puede ser que guste o no: a mí me emocionó escribirlo. Puede ser que a otras personas les suceda lo mismo.

Más allá de eso: cumplí con un sueño e intenté ser veraz a pesar del tiempo transcurrido.

Agradezco infinitamente esta oportunidad.

Eso del tiempo y las vísperas

La víspera de la caída del calendario.

La última campanada del año.

Los rituales.

Las agonías.

Las necesidades .

Los muertos que siguen vivos.

Los vivos que son como muertos .

La página en blanco, otra vez…

El despilfarro, el alcohol y la mea culpa.

Los estruendos y la necesidad imperiosa

de saber que será mejor..,

Mírame : estoy envejeciendo y sigo

respetando los ritos y escribiendo en contra de ellos!

Me gustan, pero son ridículos

Son todo lo cursi costumbrista que critiqué y critico.

Pero me pliego, sé que luego voy a arrepentirme.

Repito cada año lo mismo: es una manera de vivirlo

Cómo se viven sino estas fechas? Qué excusa se puede dar?

Mejor a mi manera: lo hago y después me critico a mí misma.

Cuando se ha vivido lo suficiente para saber que el tiempo es tan ajeno, somos tan poca cosa en este infinito universo que, una vez que cambie el calendario, nada cambiará.

Es cierto que una cambia! Es verdad. Se logra.

Pero no se acaba la injusticia, ni la gente con hambre en las calles, ni los pobres sin techo, ni los ricos sin escrúpulos, ni la necedad, la desidia, la envidia y la avaricia…

Nos venderán nuevas palabras pero el significado será el mismo.

Entonces? Basta! Digamos FELIZ AÑO NUEVO!!!

Hagamos la comilona, tomemos dos o tres tragos de más!

Brindemos y seamos tan ingenuos y felices aunque sea por unos minutos…

Mañana volveré a criticarme. Habrá tiempo.

Plumas


No es fácil lidiar con locos. Me acostumbré, sin embargo, casi enseguida, a la rutina del loquero. Tragué todas las pastillas, me bañé a diario y comí con la cuchara. Logré no babear y pude andar sin temblores después que se me fue el efecto de los terribles tratamientos que me aplicaron.
Superé con entusiasmo mi nueva condición y a los tres meses era la favorita de los enfermeros y de los locos. Es fácil ser la favorita: como una niña buena, se acepta, se obedece y listo.

Me aprendí los nombres de todos y gracias a mi madre, que no fallaba en la visita semanal, repartía cigarrillos y chocolates todos los fines de semana. Iba en hora a ver al médico y me aprendí de memoria las respuestas que quería escuchar.
Todos me decían que iba a salir pronto. Yo mantenía los sentidos alertas. Nadie recordaba que el loquero tenía un gallinero lleno de bellas gallinas. Donde hay gallinas hay huevos y hay plumas. Los huevos casi no los tocaba, salvo alguna vez que tuve hambre. Pero las plumas me las llevaba cada noche.
Y acá estoy con mi traje terminado. Tuve que armarlo por las noches y casi sin luz.

Mañana seré como siempre, la primera en ir a bañarme. Nadie se extrañará. Subiré a la azotea y probaré mi traje de plumas. Volaré por sobre los locos y veré las calles de mi ciudad. Ahí están los cuerdos y por ellos, volaré, no quiero volver a vivir entre los cuerdos. Los conozco y son peor que los locos. Quiero irme a otro lugar más seguro.
Mañana volaré y me iré a ese otro lugar…

Contar historias como designio

He sentido durante algún tiempo que soy una especia de cuidadora de las memorias de nosotros, de otros y más que nada, de nuestras mujeres.

Sin proponérmelo me traspasan recuerdos que necesito plasmar. Necesito reflexionar. Necesito dejar en algún rincón de este Planeta.

Entonces lo comprendo: mi rol ha sido siempre ese. Recién lo he comprendido. Tal vez sea tarde y ya no queda mucho tiempo. Dediqué tanta tinta, letra, papel y máquina de escribir para regalar relatos fantásticos que gasté tiempo valioso.

Mi subconsciente necesitaría entrar por alguna hendija.

Ahora me estoy batiendo entre fragmentos reales para entenderme y entender cómo sucedió. No importa cuánto tiempo hay.

Importa regalar para regalarme: historias más o menos veraces y buenas.