Otras letras de otoño

Me sucede…
en estos días donde las hojas
me miran tiritando desde las veredas,
donde los vientos cambian sus rumbos
y se acercan
los tiempos de lluvias,
y me sucede en estos tiempos
que siempre coincide con
las mismas fechas del almanaque…

…tiempo previo al invierno:
mañanas tristonas
tardecitas diplomadas de noche
alfombras de hojas suicidas…

Entonces me nace, me hiere,
me convoca,
la mágica sensación de armar
líneas mientras se ríen las hojas
allá, afuera,
y desde este lado las palabras
surgen rápidas, raudas
anhelando amores o muertes
que a veces, suelen ser
la misma cosa…

… los fantasmas del pasado
siempre rondan mi casa
desde aquel día,
hasta el último que haya
de beberme,
andarán buscándome en
este equinoccio de soles
esquivos y brisas frescas…
… me quedo mirándolos,
esperando que sus recuerdos
me inspiren los versos
o los cuentos,
son ellos los que dictan desde
su presencia otoñal,
la locura de mis palabras…
me quedo aletargada, esperando
la llegada, los vientos,
las hojas y mis fantasmas…
los veo, mi mano corre rauda
sobre papeles y teclados,
los miro y me veo,
seré yo en algún tiempo
otro fantasma más que ambule
en esta vieja casa,
me miraré en mi propia foto
sin poder gritar
que ya fui,
buscaré las sombras de otros
que fueron conmigo para
que mi errar no sea solitario,
me miraré en los ojos
de mis hijos,
enredaré los dedos de mis nietos
tal vez hasta pueda
susurrarle a alguien palabras
que rasguen papeles
mientras cae el sol de una
tarde tibia…
…descansaré quizá,
porque esa sabiduría no la tengo,
y entonces,
la muerte, sería sin descanso,
otra cosa vana por la que esperamos
sin remedio.

Agenda completa

Escribo en mi agenda, casi paso a paso lo que “ tengo” que hacer. Si veo un hueco, me desespero.

Tengo que planificar, tengo que leer, estudiar y rebatir ideas, la peluquería, las uñas, el tratamiento para mis pobres huesos, no olvidar amigas y amigos, escribirles… enviar a mi tía un saludito, hacer un cuento en línea para niños de Escuelas Públicas, entreverarme en un proyecto de jóvenes para verlos pensar… aaahhhh la nueva dieta! Me tengo que comprar cosas y no descuidar al señor que pacientemente acompaña y disfruta mis espacios de tiempo… y escribir a mis hijos, grabar un cuento para mis nietos, no olvidarme el alimento de mis gatos…

Me he jubilado: jamás tuve la agenda tan llena. Cómo puede ser?

Es que necesito ver a mis hijos y nietos… a mi hija, necesito un día entero con mi tía y otro con mi primo favorito… y una semana para mis primas!

Y no puedo… este plan de terror mundial me lo impide, no puedo cruzar fronteras…

Mis amigas queridas y queribles… lejos…

Necesito abrazar a muchas y muchos.

Seguiré inventando cosas y llenando la agenda: la muerte podrá sorprenderme lejos de mis afectos pero por lo menos, en acción.

Y no olvidarme de las acciones sociales que acá hay gente pasando hambre, y sé que estaría mejor que trabajasen pero tampoco eso hay…

A llenar la agenda : a falta de abrazos le doy acciones… no quiero morir de muerte quieta…

Quiero tener mucho que hacer… para mí y para todos… para los que pueda alcanzar… que es lo mismo que escapar de la muerte.

Pero igual me surge el grito: CUÁNDO NOS VOLVEREMOS A ABRAZAR?

21 de marzo

… aparece la fecha en el almanaque, me gusta el sonido de la palabra otoño, adoro pisar hojas, mirar atardeceres rojos, ponerme un abrigo suave, ver peregrinar gotas de lluvia en mi ventana..

… y tu piel ese 21 de marzo se volvió tersa como si fueras joven otra vez, tu voz dejó un hueco imposible , tu cuerpo menudo dormido para siempre, tenias que volar un 21 de marzo, poesía y otoño, síntesis de tu vida…

… nací en otoño, amo el otoño, los colores ocres, las nubes rápidas y la modorra mañanera, leer en la cama, caminar despacio sin temor al sol…

… ese y ningún otro 21 de marzo fue el más triste de mi vida, odio haberte enterrado, ponerte en ese cajón de sueño eterno, despedirme, llevarte al cementerio, saber que finalmente era huérfana total, odio que hayas muerto en otoño porque a las dos nos gustaba andarlo juntas..

…ya van muchos 21 de marzo sin vos, aprendí a recordarte, aprendí a verlo con mis ojos y aprendí a hacer poesía de otoño, pero este 21, el que está a punto de llegar… será diferente porque te siento cerca cada vez que me miro al espejo…

…estoy tan cerca de la edad en que me dejaste, me veo y te veo… y en la locura de mis sueños vienes una y otra vez, como cuando partiste y no podía dejar de soñarte…

… marzo, otoño, 21… muere la primera hoja, tu te mueres y yo… jamás podré consolarme, pero sigo buscando la belleza del otoño, para recordarte, para recordarnos caminando o tomando sol en una plaza…

Ningún otoño hará que deje de extrañarte mamá…

Mujeres


Hoy, justamente, quería agradecer a tantas que me precedieron. A tantas que dejaron huellas y con ellas, como decía mamá, a todas, incluyendo a las que olvido.
Mi abuela, matriarca natural por trabajo y excelencia, por su analfabetismo zanjado a puro tesón autodidacta. A mi madre, frágil mujer elegantísima que me legó una forma de ver la vida que aún hoy, es valedera. A mi hermana, que supo ser transgresora y me legó su manía de leer sin mirar qué, leer, leer.
A mis tías, todas ellas, sabias en su tiempo y forma que me dejaron valiosos recuerdos.
A mi profesora de literatura en aquel colegio de monjas que descubrió mi pasión por las letras y se atrevió a prestarme libros prohibidos, me incitó a escribir y me animó a no parar de leer.
Y hubo amigas increíbles , lejanas en el tiempo o el espacio que no puedo olvidar, hay amigas nuevas que aparecen y me dan ánimos con la sonrisa.
Mujeres, dejando huellas en otras…mujeres, en ese nido de amor que nos habita o en los reflejos de rebeldía que nos une, mujeres todas que hemos tejido sueños y acunando realidades, todas nosotras batallando sin tregua, desde el hondo corazón del olvido.
A mi hija, luchadora incansable, a mi nuera, a mi nietecita…por ustedes vale la pena seguir tirando corpiños, tirando prejuicios, tirando chancletas, tirando la vida por la ventana.
A todas, todas, sin exclusión, avancemos y vamos, adelante, que todavía falta un montón…

Devorar

Oníricas pretensiones…
Había muchísima gente y todos usaban algún tipo de toga y capuchas. Frailes tal vez. No podía ver sus rostros. Me sentía desnuda porque era la única a cara descubierta.
Caminábamos de prisa, alguien nos perseguía. Cuando apareció el Cíclope supe lo que era obvio, iban a lanzarme a mí. Iba sujetada por los pelos frente a su único ojo inquieto.
En lo alto vivían sus hermanos que no eran tan grandes. Cuando pensé que me almorzarían me dejaron en un sillón inmenso. Me preguntaron con sonidos guturales a quién me quería comer. No quería decir tu nombre. Pero era el único que me sabía. Al pronunciarlo sentí que te iba devorando y desperté con esas ganas locas de ir a buscarte, abrazarte, reconciliarnos con la vida.

Las mujeres que leen son peligrosas

Este libro de Stefan Bollman lo leí hace un tiempo, es más bien un tono de ensayo. Difiero con el autor en algunos puntos: considera que todas las mujeres lectoras son de la misma clase social. Y en pleno siglo XXI aún hay más mujeres analfabetas que hombres.

Sin embargo, me gustó el libro y decidí dar una charla on line en este mes de la Mujer.

Les dejo la invitación:

La puerta del dolor

Entro y me abrazan y besan

estoy cubierta de afecto y un aire

de ternura se exhala en el aire.

La casa está fresca, las sonrisas disipan mis dudas, el perro me festeja, la música me espera.

Me agasajan con manjares, tus manos han cocinado para mí… saboreo… brindamos y bebemos juntas.

Después serán las doce y cómo en el cuento, seré pobre y hasta mala, todo cambiará y volveré por otra ración de amor la semana próxima…

Abrazar y besar, establecer un diálogo, sentirte a mi lado, saber que estás… otra vez el ritual de brindar y comer, a veces nos reímos pero… llegarán implacable las doce de la noche y volveré a sentir que estoy vencida…

Vengo de un lugar al que no puedo volver.

Vengo de un amor tan puro que no tengo retorno.

Vengo y vienes de mi tan visceralmente que nada se puede comparar.

No hay nada y hay todo. Te he perdido y me has perdido.

No quiero más calabazas…no más media noche dolor y tristeza. Mejor tu recuerdo…

Te extraño y te extrañaré hasta que un día…ya no pueda hacerlo más.

De religiones


Es difícil definir el estado espiritual de mi familia. Era fácil ser creyente y no serlo, también. Teníamos serios conflictos espirituales.
Católicos no practicantes podría definirnos. Pero había algunas viejas raíces anarquistas y comunistas que se negaban a creer y por respeto a la Gran Matriarca, mi abuela, no lo decían, pero si podían te sembraban la duda razonable. Y mi padre se llamaba ateo y se reía de las cruces que se hacían cuando lo proclamaba. Pero aún así, dejó mi educación en manos de las monjas.
Los tíos abuelos contaban historias de un Jesús casi comunista y un Pedro avaro que representaba al Vaticano. Teníamos una crisis espiritual permanente.
Como mi hermana que de puro transgresora abrazó otras creencias, que la llevaron desde la reencarnación budista a tirar el Tarot y hacer cartas astrales. No me quedó mucha alternativa y me fui arrimando a un materialismo que me arrojaría de cabeza en un marxismo prohibido.
La transgresión comenzó y no hubo maneras, ni familia, capaz de contenerla. El castigo llegaría en forma inexorable.