Las petunias de Marosa se han perdido por este clima que desde el caribe, nos ha contagiado el escritor colombiano. Las camelias de la abuela casi no se ven y Dalias y Hortensias son mucho más pequeñas. El mundo de las flores ha cambiado, también ellas, precisas, frágiles y bellas han optado por abrirse en pleno otoño y casi dormir en primavera.
Ellas, tan sensuales, abriendo sus corolas como piernas que ofrecen la humedad del sexo. Ellas que con lentitud retiran las ropas y muestran su húmedo interior. Ellas que se excitan, se muestran y llenan de vida jardines, senderos, macetas. Trampa para colibríes y néctar de abejas y avispas.
Las flores son auténticas mujeres sensuales. Cada vez que las cortan para regalar un ramo o adornar un salón, mucho más para acompañar un muerto, matan sus orgasmos y las condenan a morir secas y frígidas.
