Del silencio que seremos

Parafraseando a Faciolince en su libro “ El olvido que seremos”, me estoy preguntando sobre el silencio que seremos.

Seremos? Ya no hay millones de nosotros que lo somos, que no tenemos voz? Y ya no hablo de gritar derechos, sería demasiado, hablo de que se nos escuche en la pena, en la risa, en el llanto, en el pedido y en la gratitud; en nuestras hipocresías y en nuestras verdades.

Nadie nos escuchará. Hay una élite muy pequeña que se escucha y, como dioses del Olimpo, de tanto en tanto se dignan a escuchar a otros.

Somos un silencio atronador que no escucha nadie. Ni nuestro grito de vida al nacer, ni el de agonía al morir.

El silencio nos anula, quedamos a la intemperie de los sordos consecuentes y así moriremos.

El silencio también es nuestro aliado y pasamos desapercibidos que a veces, es la mejor manera de seguir vivos. Si te gusta ese estar vivo silencioso.

El silencio también es una forma de escuchar. Escuchar es una virtud de pocos. Hoy por hoy: quién escucha? Y qué es escuchar? Puedo oírte y no escucharte…

Lo cierto que en en esta sociedad hipercomunicada, donde todo se resuelve con un clic, hay un gran silencio que parece un ruido atroz donde nadie escucha a nadie.

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