Anoche soñé que me soñabas. Anoche tuve la clara sensación de ser un sueño, el tuyo, que vorágine me atrapaba.
Porque sabía que la ficción era yo misma y aunque te pertenecía, tu subconsciente elucubraba conmigo y mi destino a su antojo.
Era como estar muerta pero viva, o estar viviendo muerta.
Era trágico pero a la vez, me gustaba deambular en tu cabeza mientras dormías. Porque supe en todo momento que finalmente, despertaría.
Apenas abriste los ojos y no pude contenerme:
– Me soñaste, pregunté adormilada aún.
– Cómo lo supiste?, preguntaste entre el madrugón y el despertar.
– Porque me nombrabas..- te mentí astutamente.
Nos acurrucamos y besamos sin delirios antes de comenzar el día. No hay prisa. Anoche, fui tu sueño.
