Me quedé mirando a la enfermera. Cuando comprendió el motivo de mis nervios se sentó y me dio ánimos.
Un momento después me contaba que su bisabuela y su abuela habían sido vendidas como esclavas. Lo contó con orgullo, con emoción y yo, a pocas horas de presentar mi libro sobre Abuelas, lamenté haber perdido esa historia.
Después me abrazó, me aseguró que era imposible que con un libro dedicado a esas mujeres algo saliera mal, me sorprendió gratamente su afecto sincero y ahora, cuando ya pasó la presentación en Salto, estoy intentando recordar su nombre… merece el libro. ( También yo creo que merezco más detalles de esas ancestras esclavas)
Qué bueno encontrar una enfermera que te cure el ansia y cierta preocupación mientras te controla la presión y, como si fuera poco, te narré historias de sus ancestras.
Eso… nos sucede por andar juntando y contando historias.
Ojalá la vuelva a encontrar. 😍

