Casi a la deriva…

Estoy casi a la deriva con tu, mi, historia. Creo que Quiroga no sólo escribió el cuento perfecto sino la realidad cotidiana. Quién, quiénes, no estamos en algún momento a la deriva? A merced de un torrente, no paranaense sino de un tumulto, no acuoso, de cotidianidad incesante?

Quién, quiénes, no naufragarán en los momentos finales, antes de marchar al otro lado de la vida? Quiroga lo hizo muy bien. Lo ayudó una víbora, en mi caso debería de ayudarme mi buena escritura, dudo mucho de qué cosa es y de tenerla.

Debería de picarme todo el canon literario, las horas invertidas en leer y hacer talleres, escuchar conferencias, todo eso debería de ser un gran monstruo y clavarme los colmillos. Más tipo Drácula que Yarará.

Entonces tal vez ese sentimiento de andar a la deriva con tu, mi, historia, sería menos letal y existencial y dudoso. Sería una escritora ( no sé ni siquiera si tengo el título) que se encarama a una historia casi biográfica porque puede hacer por ejemplo, que no lo parezca.

No puedo con esto. Si voy a traerte de nuevo quiero que sea tan real como auténtico el relato. Quiero lo oscuro, la podredumbre, el amor, la ternura, la luz y la alegría. Y hubo de todo. Cuesta ordenarlo pero cuesta mucho más volver a vivirlo sin que vos estés.

Quién te defenderá? Quién alegará, agregará o corregirá a tu favor? La familia? No, casi no leen mis libros. La única con cierta memoria de estos hechos tiene noventa años y no creo que pueda leerlo. También con respecto a vos, esa única tía materna que me queda, debería penderle la espada de Damócles. O tal vez tenga que perdonarla por su edad actual?

O tus oscuridades, no narrarlas porque estás muerta? Odio eso de que los muertos fueron todos perfectos y buenos! No, fueron personas y tuvieron claros y oscuros, como vos y yo.

Cada vez que nos distanciamos volveré a justificar mi actitud y seguro que eso, está mal. Quién expondrá tus razones? Cómo narraré la violación del padrastro a tu hija, mi sobrina, sin culparte? Y después el perdón que te di?

Estoy quirogueando, la barca da vueltas en un tumulto de recuerdos, la literatura no me muerde y mis vísceras reclaman seguir.

Cuál será el puerto?