Desde mi balcón

Asomarme sin intenciones al estrecho balcón que me regala buena vista.

Un tumulto de estrellas, a las que alguna vez, de niña, intenté recordarle sus nombres, siguen perennes sobre mi cabeza.

En los caminos zigzagueando andan luces por doquier, más allá en los edificios, las otras luces anuncian sus costos elevados. 

La noche densa y tranquila trajo un poco de frescor. Me quedo contemplando estrellas distantes, luces de todos tipo y mi gato, me acompaña.

Entonces percibo o recuerdo que bajo las mismas estrellas corre marrón y seguro un río de todos los tiempos. Un río que sigue su camino sin importarle nada. O todo, que es lo mismo.

Adentro del bote estamos todos, a la deriva, todos y todas, picados por la víbora desde que nacimos. Todas y todos recordando, elucubrando, adormecidos o incluso, lúcidos y soberbios.

Sí, allá está el río y todos están en el bote. Yo también. A la deriva, como escribió el maestro. *

La muerte está a la vuelta. Sobre un remanso, sobre un remolino, va hacia ella el bote, con o sin orgullo. Va, porque tiene que ir y porque estamos a la deriva aunque muchos creen poder dominarlo.

Ya llevamos el veneno dentro. Será cuestión de tiempo. Las estrellas seguirán mirándonos. Las luces irán cambiando de dueños o no. Eso no es importante.

Antes de entrar y tener esta certeza decido tipear lentamente las letras. No olvidar el bote, el veneno que es destino incuestionable. 

Es fácil desde un pequeño balcón recordar quién soy y bajo un puñado de estrellas respirar la belleza porque también voy hacia el mismo final.

Mi gato, que no lo sabe, maúlla pidiendo entrar. Es mejor que el atrapa sueños nos regale otra ilusión.

*Horacio Quiroga, cuento A la deriva.

Redes

Las redes con minúsculas que usamos para atrapar peces.
Las Redes con mayúsculas atrapan humanos.
La lluvia cae siempre en pasado, lo dijo Borges.
La lluvia de hoy estalla con sonidos discordes,
la de otrora, era lluvia con pasteles.
Ni volveremos a ver al abuelo con la red,
ni la lluvia caerá con dulzor casero.
Seremos, somos, atrapados en un eterno
hueco lleno de otredad que ni nos importa,
seguiremos, seguimos, cayendo en Redes
para saludar, dejar mensajes, cosechar amigas invisibles, discutir sin cernir.
La lluvia seguirá inmutable, con o sin anuncios meteorológicos, con o sin fotos,
caerá como en la nada o el olvido, que son casi lo mismo.
Nosotras las que fuimos y no somos las mismas, coincidimos en tener casi los mismos sueños y muchos de ellos, sin cumplir.
Es cierto: la lluvia cae en el pasado. Imagínate por un instante si se caen las Redes con mayúsculas y queda solo la de cazar peces…