“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana“
-Eduardo Galeano
– Estás de acuerdo en contar mi, tu, historia de esta manera? Creo que podrías hacerlo mucho mejor…
- Si pudieras estar acá, al lado, dictando cosas que olvidé…
- Olvidaste? Vos no podes haberte olvidado, tu memoria fue siempre prodigiosa…
- Pero vos nunca tuviste setenta años, qué sabes si a esta edad puedo ser tan buena memorizando?
- No, no lo sé pero… se percibe. Vos fuiste experta también en borrar lo que te molesta, lo que te aburre, lo que te duele…
- Dice mi hija que yo no acepto al que no piensa como yo, no puedo creer que piense parecido a vos.
- No quiero hacerte enojar. Quiero que recuerdes más.
- Más? Tipo escritora rusa? En detalle? Sabes que me cuesta escribir en detalle, odio describir, pintar de colores, ubicar cada lugar…
- A mí me gustaba. Cuando comenzaste a escribir eras detallista, pintabas los atardeceres que se podían imaginar…
- Lejos estoy de esa aspiración poética que acunó descripciones de nunca acabar.
- Fuiste cambiando, te ganó el relato breve, la síntesis.
- Fue sin querer, o tal vez de tanto hacer resúmenes para estudiar… puede ser. También porque comencé a leer autores que dicen todo diciendo poco.
- Pero en este caso, nosotras, mamá, hermano, parejas, hijos, no convendría que describieras más?
- Es que no lo sé…
- Cuando hablas del departamento que mamá me hizo en el fondo, por ejemplo, era un departamento muy pequeño, muy austero…
- Pero lo amueblaste con los muebles lujosos que dejó tu amante gigante y parecía un buen departamento, o no?
- A mi “ amante gigante “ debí arrancarle los ojos además de los muebles!
- No puedo discutir eso con la foto de una muerta!
- Pero si te explayaste bastante en el tema!
- Fue un tema, un temazo, en nuestras vidas. No sé porqué te lo permitieron…
- Alguna vez se te pudo ocurrir que papá hacía mucho tiempo se sentía enfermo y por eso aceptó lo inaceptable…
- Sí, también se me ocurrió…
- Pero no hiciste alusión. Tampoco explicas porqué yo volvía triste de Buenos Aires cada vez que viajaba con él.
- Lo menciono, venías más triste.
- Pero en una noche de confesiones te conté que me llevaba a la casa de su esposa, me presentaba como su empleada y dormía con ella. Yo en la habitación de huéspedes lloraba a mares. Eso te lo conté…
- Cierto, pero tal vez no te creí. Porque… como iba a ser eso cierto si lo seguías soportando?
- Porque me daba vergüenza! Habían sacado una hipoteca, habían aceptado un hombre separado… y tenía que ir a contar la verdad?
- Al final de todos modos, todo salió a la luz.
- Y papá se murió y vos crees que yo nunca sentí que era un poco mi culpa?
- La cosa es que te hiciste el departamento y te olvidaste que yo tenía solo quince y mamá estaba sumida en una depresión espantosa. Por qué dejaste que fuera yo a pedir ayuda con lo de la hipoteca?
- Porque yo nunca hubiera ido…La memoria de papá me lo impedía.
- O sea, nos quedábamos en la calle…
- Si nos hubiéramos quedado en la calle tal vez no hubieras ido a estudiar y te hubieras salvado de tantos golpes, incluso del padre de tu hijo…
- No voy a discutir con tu fantasma pero ese verbo, más bien ese tiempo del verbo haber, es totalmente absurdo. Y después de todo, mi hijo fue lo mejor que me pasó…
- Estás segura?
- No, no puedo estar segura de nada desde el momento que hablo con tu foto! Voy a terminar enchalecada y encerrada como hermano! Basta!

