Fueron las dos a la cita con unos deseos terribles de avergonzar al hombre. Eso, es verdad.
Todo había empezado como un juego casual por Internet. El hombre era bien parecido, no bello pero sí, se veía bien. Tenía una cultura media, se podía hablar con él sin aburrirse. Una posición económica cómoda como para pagar buenas cenas y buen hotel.
Nunca lo pensó Luisiana como candidato fijo, sabía que eran encuentros casuales. Pero la sorprendió un poco el llevarse tan bien y que el sexo fuera tan bueno. Por su experiencia, la primera vez, no era la mejor. Fue un muy buen fin de semana.
A los dos días se lo contó a Marta, su mejor amiga, por teléfono. Supuso que en breve recibiría la segunda invitación.
Y no se equivocó, tuvo varias charla con José vía chat, se rieron , hablaron temas diversos y llegó la invitación. Nunca había recibido ese tipo de invitación , era una mujer de cuarenta años con un hijo adulto y divorciada por más de diez años, no era una moralista, tenía un buen trabajo y disfrutaba la vida con alegría.
La invitación de José sin embargo, acabó con esa mujer independiente, no moralista y alegre. Le preguntó directamente si tenía una amiga para llevar. Para hacer un trío. Por supuesto, quería conocer por fotos y chat a su amiga. Un fin de semana pero en trío, le dijo.
Sintió que le bajaba su nivel de autoestima a un nivel desconocido, sintió que ese fin de semana donde ella se sintió cómoda y alegre, era muy menospreciado por el hombre. Le subió una rabia desconocida y un deseo de venganza que ni siquiera con su ex, había experimentado.
Horas de teléfono con Marta que al principio, se rió y le dijo: ay, no jodas, pásalo a bloqueo y olvídate.
Pero Marta, que la conocía bastante, jamás había sentido tanto resentimiento y menos aún planes de venganza. Así que, o le tentó la idea o como buena amiga, decidió ayudarla.
Conoció por Internet a José, le envió fotos y siguió el juego de acuerdo a lo planeado por Luisina.
Casi al mes llegó la cita en una bella ciudad, cercana a la Rivera de un hermoso río. Las dos fueron preparadas con los aceites necesarios.
Se encontraron los tres para cenar. Tomaron buen vino, comieron buena carne. El ambiente se fue preparando. José insistió un par de veces en preguntar si era la primera vez que lo hacían y ellas riendo, le aseguraron que no. Al final de la segunda botella, se lo creyó. Mordió el anzuelo.
Fueron al hotel. Lo dejaron en la cama y se encerraron en el baño diciendo: tenemos una sorpresa, desnúdate amoroso.
Y el hombre esperó desnudo. Y las dos aparecieron con ropas sensuales , negras, de finos tacos, con las bocas pintadas de rojo rabioso. Subieron a la cama, una de un lado, otra del otro. Comenzaron un jugueteo de manos y Luisina sacó una esposa rosa de su traje. Lo esposó mientras lo besaba en la boca. Lo mismo hizo Marta.
- Y ahora amoroso, eres todo nuestro – dijo Luisina y el hombre se exitó y se relamió los labios.
Pero se bajaron de la cama, encendieron el TV, y se vistieron tan rápido que el hombre no alcanzó a reaccionar. Le sacaron todo el dinero frente a él, las tarjetas de crédito y el celular.
- No grites, tengo el teléfono de tu esposa. Si te quedas quieto no le envío esta foto- dijo Luisina mientras lo fotografiaba. Marta ya tenía todo pronto, se cambiaron en tres minutitos, dejaron todos los juguetes sexuales y vestimentas regadas por la alfombra.
- La próxima vez que busques un trío, piénsalo, me viste cara de puta? – dijo Luisina antes de cerrar la puerta y colocar el cartel de NO MOLESTAR, del lado de afuera de la puerta.
Se fueron vestidas como dos señoras, en el bolso llevaban toda la ropa de José, su teléfono y todo el dinero y las tarjetas.
Antes de tomar el bus que las llevaba a su ciudad tiraron todo en un contenedor.
Se fueron riendo nerviosas y sin dormir el resto de la noche. Al otro día se separaron y volvieron el lunes cada una a su vida normal.
El peor final que imaginaron fue no saber. La venganza fue ejecutada. Pero nunca lograron saber qué sucedió después. No podían preguntar y en ninguna noticia que escucharon se mencionó el hecho.
Lo peor aún fue que con el tiempo comenzaron a preguntarse: y si no hubiera salido según lo planeado? Y si el hombre hubiera muerto por esa estupidez?
Cómo puede ser venganza algo con final desconocido?

