Se necesitan cumplir 72 años para escribirte querida, se necesita este largo, eterno silencio tuyo que llevo a cuestas desde mis 32. Mamá: qué largo este camino de dejarme totalmente huérfana.
Querida mami, hace 72 años me pariste bajo cielo misionero. Con aquella selva cercana, con aquel calor infernal. Según tu propia versión fui tu parto más feliz, no sólo porque fue rápido sino que, único ayudante fue papá, un señor grande que nunca había visto un parto y se puso más nervioso que vos.
Nací bajo las estrellas misioneras, la serenata de los amigos de papá llegaría cerca de medianoche y él, ufano, me mostró por la ventana y después, los bañó con agua fría del pozo. Supongo que lo agradecieron.
Y desde ese día mami, no nos separamos. Ni la muerte de papi, ni la esquizofrenia de mi hermano, ni la lejanía de la hermana mayor, nada nos separó.
Cuando llegó la amenaza de mi muerte por carta, no dudaste en venirte a Uruguay conmigo. Nunca nos separamos. Hasta el día que ya tu corazón dijo basta.
Querida mami, nunca pensé vivir tantos años, todos ustedes se fueron tan jóvenes. A veces siento que me quedé para esto: a escribir la historia. Te tuve tan presente en mis viajes. En mis libros. Fuiste artífice de mi imaginación.
A veces sé que estás cuando duermo. Una sensación de dolor y ternura me despiertan.
Mami: gracias por pujar aquel lejano 2 de abril. Marcabas ya mi amor por la LIJ? Gracias por la vida y por seguir a mi padre y tenerme en aquel Misiones de tierra colorada, rumor de aguas y selva cercana.
Tu hija menor sigue de este lado escribiendo historias y repitiendo aquellas caseras que me contaste.
Gracias.

Ay, que lindo! Me ha parecido maravilloso. Un gran abrazo del alma!
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Gracias!!!
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