No, no sé si son inocentes. Qué sé yo del subconsciente? Celos fraternos tuvimos ambas. Pero la calidad y la conciencia de esos celos ni son recordables, ni fueron evaluados en su tiempo. A vos se te ocurrió que morir joven estaba bien y me dejaste, otra vez, sola.
Recuerdo la peluquería al lado de la casa de la abuela. Era de Gladys que era la peluquera de toda la familia femenina. Ese día recortó tu pelo y el mío, después nos acompañó a la puerta y te dijo algo como: Esta niña (yo) se va a poner más bonita que vos. Te alejabas ya sobre tus tacos agujas, pollera tubo a cuadros negros y blancos, bamboleante y feliz, gritaste: pero quién me quita lo bailado?
Me quedé sin saber qué quisiste decir. Antes y ahora. Creo que fue un comentario desajustado de una peluquera que dijo una estupidez. Pero debieron ser celos, fueron?
Recuerdo que ibas a la playa con tus amigas y no querías que yo fuera. Como en verano papá no estaba, mamá te dejaba ir sin mí. Te odiaba. Cuando ordenaban que te acompañara sí y cuando yo quería ir, no. A mí me gustaba la playa. Era injusto.
Cuando te dejaron traer tu amante gigante a casa, me dió tanta rabia. Pero después de un año y algo cuando lo sacaste de casa, también te odié. Eras tan inestable en todo, ponías la casa en jaque mate a cada rato. No alcanzaba la esquizofrenia y las infinitas veces que hermano aparecería en casa escapando de sus cárceles para locos donde lo dejábamos. Vos agregabas tus cambios: dejar de estudiar, ser actriz, tener un amante gigante casado separado, irte a vivir sola, hacerte un departamento pequeño al fondo de nuestra casa, cambiar de amantes, trabajar de planchadora, trabajar de cocinera, dedicarte a hacer el horóscopo de un diario, empezar tu carrera mística.
Me debo de olvidar algunas cosas. Te odié tanto como te adoré. En mi infancia hasta mis primeros años de adolescencia fuiste mi gran figura adorada. Después entendí que teníamos que alejarnos, nunca me dolió. A vos tampoco.
Nunca demostramos en nuestras múltiples separaciones, dolor, lágrimas o nos escribimos. No nos escribimos! Vos, que le escribiste a miles de actores y actrices, que conseguiste un álbum de fotos autografiadas mas increíbles que vi en mi vida, a mí nunca me escribiste. Y yo que le escribí a amigas y mi novio semanalmente, tampoco te escribí. Por qué?
Así fue como nos separamos, razones hubo, varias veces. También nos volvimos a juntar. Los encuentros eran efusivos. Te das cuenta? Lloramos, nos perdonamos, nos abrazamos y nos juramos felicidad eterna. Así volvíamos a convivir. Después despedidas sin adioses ni promesas. Leyéndome hoy: parecíamos ciertas parejas que conozco…
No tengo la más minina idea de cómo seguir esto. Contar tu personaje y hacerlo más ficticio se me hace desleal. O te cuento o no. O lo hago público o queda aquí, con dos o tres lectores.
Después de la muerte de papá las idas y venidas, desencuentros y encuentros, fueron varios. Tal vez deba encaminar mi relato por ahí…
