Setenta trozos de papel…
Vi una mesa grande, redonda y
encima, la hoja de un periódico grande,
escrito como cualquier otro,
de pronto noto que no,
no es una hoja de diario matinal.
Son setenta trozos pegados
que forman la hoja.
Me acerco más: setenta trocitos
de papel de periódico que están
pegados, como un rompecabezas,
dan forma a la cuadrada forma
que creí una sola.
Así es: no sé cómo lo comprendí,
son año a año los setenta años que viví.
Los que fui pegando uno a uno,
hasta conformar mi vida.
Hubo retazos más largos, otros
pequeños, unos desprolijos y otros
casi perfectos. Pero todos juntos,
así pegados, forman una vida.
Si me acercara más vería que cada trocito
se divide en otros doce más pequeños.
Son los meses de cada año.
Son muchísimos.
Qué afortunada soy, puedo contarlos.
Cada mes de cada año también tienen
formas diferentes.
Porque así es una vida.
Llena de trocitos como de papel
que van dando forma
a la hoja de diario que son: una vida.
Las vamos pegando cómo podemos,
no cómo queremos, a veces nos
sale bien y muchas, mal. Pero qué
gran felicidad no haber dejado la hoja
por la mitad. Ni casi al comenzar.
Y la cuestión ahora es: seguiré armando una hoja más grande aún? No, eso no importa
tanto, importa cada trocito, cómo rellenar,
pegar, seguir escribiendo en cada uno,
la ruta de vida.
Llegará la sabiduría de hacerlo cada
día mejor? O terminaré con la pregunta:
habré entendido? Habré aprendido a vivir?
Qué existencial me siento hoy…
