Estoy dando vueltas y vueltas, sin parar, la casa queda chica, más aún de lo que es, siento bajo mis pies descalzos una almohada semi blanda y semi dura ( la huellas de los zapatos en mi pie?)
El perrito no para de ladrar, hago de cuentas que me interesa su ladrido, voy al balcón, ruge el sol de las dos de la tarde, sola, ardiente, vacía la calle escucha al perrito. Ladra a algo, alguien, que solo él puede ver. Interesante. Aprovecho para caminar el balcón y fumar sin ser vista. Me protege el toldo.
Doy vueltas y vueltas, gasto el balcón con mis pies descalzos. Fumo escondida desde los catorce años. Nunca he sido compulsiva y siempre fumo la mitad del cigarrillo. Por eso me lo sigo permitiendo. Además de prohibirme una copa de vino y unos diez mil tipo de comidas… déjenme por favor, un par de pitadas por día.
El balcón de mi casa tiene el surco de mis pies que no paran, mejor entro, el sol es insano a esta hora. Bajo y subo la escalera, necesito moverme. Necesito no detener mi cuerpo en ningún punto de la casa. Debería de salir pero la calle está tórrida y no es confiable. Una mujer de setenta años paseando como vagabunda en una siesta de calor.
Buscaría ahí, afuera, lo que busco acá adentro? No, porque tampoco sé lo que busco acá. Sé que necesito encontrar algo, pero tengo dudas de qué cosa. Debería de estar mucho menos problemática a esta edad. No encontré nada que me devuelva el tiempo perdido. Ese que dejé escapar por necesidad o necedad que pueden ser la misma cosa.
Se me fue la vida, se está escurriendo cada vez más rápido y sigo buscando. Busco tiempo para escribir. Tiempo para estudiar. Tiempo para entender. Tiempo para comprender. Tiempo para saber…
No tengo la más mínima idea de si mi cerebro funciona digamos, como hace diez años. Podría funcionar levemente diferente y no notarse, pero esa pequeña diferencia, podría ser una gran distancia en la forma que me comparto.
Me he detenido exhausta sobre el sofá.
Tal vez esa receta de fumar hierba para tener sexo a mi edad, no me de resultado, mi marido duerme y yo he recorrido la casa escribiendo boludeces.
Necesito dormir.

Está bueno, qué desazón!!
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Imagina…
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