La noche luce perfecta,
se quedó quieta la casa.
Te espero desde las sombras,
ahuecándome en la sala.
Solo, loco, grita el viento.
Adentro, mi aliento clama.
Esta espera silenciosa
me está doliendo en el alma.
Siguen las sombras buscándote,
adentro, mi aliento clama.
Ruge el mar sobre las rocas
y azul luna en mi ventana
suspira desde hace rato.
Rezando, te espero en llagas.
-¿Desde cuándo que lo esperas?, pregunta, dulce, mi hermana.
- Desde ayer, hoy, quizá siempre…
contesto desde mi manta.
- Quizá ya no deberías…
Replica desde su calma,
y su voz se oye tan triste,
como si ella te esperara…
-¿Por qué esperan las mujeres?,
le pregunto sin llamarla.
- Cual Penélopes eternas
Su tejido nunca acaba.
-¿Por qué esperan las mujeres?,
interrogo en mi ventana.
- Por no perder los recuerdos,
por soñar con un mañana,
por esconder los amores,
por tejer hilos de plata…
- ¿Por qué esperan las mujeres?
me pregunto con el alba,
mientras los colores quietos,
van metiéndose en la sala.
Afuera empieza la vida,
cantos, ruidos, risas, dramas.
Yo seguiré en mi penumbra,
adornándote la casa,
esperando sin respuestas.
Adentro, mi aliento clama.
Y detendré los relojes,
y entibiaré nuestra cama.
Por no olvidarme tu abrazo,
por recordar tu mirada,
por no perderte en el tiempo… Rezando, te espero en llagas.
