Desde otra voz

Estoy segura que cuando escribo alguien, muchas, muchos, me dictan algo.

De esos pequeños hechos de la vida cotidiana salen historias que de alguna manera, no son solo mías.

He decidido narrar y escribir historias: muchas parecen muy veraces. Otras veces juego con la fantasía y sobre todo, me gusta escribir para niñas y niños.

Será el designio? Qué voces me dictan historias que tal vez otra voz imaginó? Qué antepasada me contó mil veces sobre el designio de la hija mayor, la que muere antes de cumplir el año, me lo creí y lo narré mil veces…? Serán esas niñas muertas y no nombradas que me dictan estas historias o tal vez, muertas en plena infancia me dictan cuentos para niños? Estaría eso en mis recuerdos neuronales?

El designio de la hija mayor que tenía que morir por tres generaciones se cumplió pero… no es demasiado místico y cristiano creer que de ahí surge mi voz de narradora?

Comenzó con la bisabuela. Ella vino de Italia pero había hecho una promesa: entrar en un convento a los treinta y tres años. Rompió la promesa por mi bisabuelo, lo siguió. Labraron la tierra como buenos trabajadores de la misma y ella paría hijos. A los treinta tres años tuvo su ultima hija, la llamó Teresita. Así se llamaba la Congregación donde debía ingresar.

Lloró desde el primer día que la trajo al mundo. Su marido consternado la veía debilitarse y llorar, no entendía nada. Después de diez partos y tantos surcos cultivados, tantas paredes levantadas, no conocía a su mujer.

Ella le explicaba cada amanecer que su Teresita moriría. Qué la Madonna, se la pedía en sueños cada noche. Un año lloró la bisabuela, un año la consoló su marido. Un año vivió Teresita que serena murió en su cunita de mimbre, sin despertar.

Pero no solo murió esa niña, la Madonna le avisó a la bisabuela que por tres generaciones moriría la niña mayor. ( Siempre tan cruel el castigo!)

Y se repitió con mi abuela. Con mi madre. Con mi prima. Tres niñas murieron cercanas a cumplir un año. Siempre sin previo aviso, en pocas horas.

No fueron olvidadas. No creo eso. Pero nadie las nombra, ni las ha nombrado por años. Sus cenizas duermen en el panteón de los abuelos.

Sin dudas he sido elegida para nombrar a Teresita, Genoveva, Herminia y Luciana.

Serán sus voces que me inspiran a contar historias?

Serán ellas que me eligieron o yo las elegí para poder contar?

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