Del otro abismo

Fue el destello casi magnánimo de un sol

inexistente, estalló a lo lejos y produjo

abundantes luces pequeñas.

Las luces subían, bajaban, estallaban cálidas

y nacían otras más pequeñas pero no menos

luminosas.

Al grito involuntario concurrieron mis muertos,

fui niña adolescente, otra vez.

Arena entre los pies se escurría,

agua cristalina y cálida me humedecía.

En un entorno de penumbra me fui

escurriendo hacia el agua

hacia la arena y así, lentamente,

otra vez subí a las luces, estallaban, iluminaban,

se alejaban y volvían…

En algún momento supuse que sería eterno

ese devenir tan placentero,

ese sentimiento que unido a mi esencia

íntima y femenina, me hacían recorrer espacios

increíbles, desconocidos o tal vez,

los miraba por primera vez.

Sensación nítida de no estar en mi cuerpo.

Emoción intensa que no solo recorre mis venas.

Percepción clara de otro espacio al que llego,

me agota, regreso, vuelo nuevamente.

Calma… extraña lejanía, mi cuerpo no

quiere regresar. Tifones esporádicos.

Ausencia de la coherencia. Pasión al límite.

Ni un solo y profundo sueño reparador evitan

que hoy lo describa….

Deja un comentario