La víspera de la caída del calendario.
La última campanada del año.
Los rituales.
Las agonías.
Las necesidades .
Los muertos que siguen vivos.
Los vivos que son como muertos .
La página en blanco, otra vez…
El despilfarro, el alcohol y la mea culpa.
Los estruendos y la necesidad imperiosa
de saber que será mejor..,
Mírame : estoy envejeciendo y sigo
respetando los ritos y escribiendo en contra de ellos!
Me gustan, pero son ridículos
Son todo lo cursi costumbrista que critiqué y critico.
Pero me pliego, sé que luego voy a arrepentirme.
Repito cada año lo mismo: es una manera de vivirlo
Cómo se viven sino estas fechas? Qué excusa se puede dar?
Mejor a mi manera: lo hago y después me critico a mí misma.
Cuando se ha vivido lo suficiente para saber que el tiempo es tan ajeno, somos tan poca cosa en este infinito universo que, una vez que cambie el calendario, nada cambiará.
Es cierto que una cambia! Es verdad. Se logra.
Pero no se acaba la injusticia, ni la gente con hambre en las calles, ni los pobres sin techo, ni los ricos sin escrúpulos, ni la necedad, la desidia, la envidia y la avaricia…
Nos venderán nuevas palabras pero el significado será el mismo.
Entonces? Basta! Digamos FELIZ AÑO NUEVO!!!
Hagamos la comilona, tomemos dos o tres tragos de más!
Brindemos y seamos tan ingenuos y felices aunque sea por unos minutos…
Mañana volveré a criticarme. Habrá tiempo.
