Sobrevivir

Nada más quería saber, te enojaste, por qué arrastrando tu cuerpo con dolor, aún ansías la vida?

No, no eres sólo tú: casi toda la humanidad repite esa tragicomedia.

Perdona que diga tragicomedia pero así lo siento. Personas que viven en una silla de ruedas, sin un brazo, con seis dedos; ni hablemos con enfermedades limitantes. Aún así siguen luchando por un poco más de vida. Las y los ancianos rebeldes se aferran a ella también, incluso cuando están muy deteriorados.

De eso quise hablarte: de por qué será?

Será porque no conocemos otra cosa. Será por ese miedo ancestral y religioso a la muerte y el más allá. Será porque la vida vale muchísimo y aún con mil decepciones y muchas enfermedades, sigue teniendo valor?

Ves mucha gente que lucha por sobrevivir en ciertos estados en los que , asombra esa tenacidad y valor. Se ve en bebés y niños, jóvenes y viejos: tal vez sea una lucha animal por sobrevivir y salvar la especie. Sólo eso.

– No pienso morirme- afirma mi tía con 87 años y creo que no lo hará. Vivirá más de 90. A cómo dé lugar. Dónde sea, con quién sea, cómo pueda: ella va a vivir. La muerte tendrá su trabajo.

Por eso los suicidas o los que piden asistencia para morir con dignidad, aunque sea diferente, en su mayoría son incomprendidos.

Al nacer tenemos un chip imborrable de apego a la vida y quien lo quiera borrar: será condenado a la opinión popular. La guillotina.

No estoy de acuerdo con nada. Te lo dije. Ni con el apego, ni con el suicido. Sólo me pregunto los porqués y si tendré la fuerza cuando me toque.

Tal vez, una posible explicación sea que: tenemos el poder sobre la vida y no queremos soltarlo. Después de todo nadie que tenga poder sobre algo o alguien, quiere perderlo.

Así se pobló este planeta: sin contar los millones que han muerto que nunca sabremos cuántos fueron.

Hay que aferrarse a la vida: es nuestra, nos pertenece, nada de soltar lo que se ha ganado con sudor y lágrimas.

Los creyentes que esperan vivir otra: no tengo idea de cómo logran aferrarse. Para los otros: cuesta menos, pero también más. Somos menos apegados pero no creemos en otra vida y una vez muertos, listo. No nos queda nada.

Así hemos transitado y seguiremos haciéndolo. Condición humana: sobrevivir a todo costo.

Deja un comentario